
TEMPLO DE ZEUS OLÍMPICO EN ATENAS
CLASIFICACIÓN
El Templo de Zeus Olímpico en Atenas, también conocido como Olimpeion, es una obra arquitectónica de carácter religioso iniciada en el siglo VI a.C., aunque finalizada solo en el siglo II d.C. durante el reinado del emperador Adriano. Esta construcción, que se localiza en Atenas, Grecia, fue concebida como el templo más grande del mundo griego y está dedicada a Zeus Olímpico, el principal dios del panteón helénico. En cuanto a estilo, se enmarca en el orden corintio, que aunque se originó en la arquitectura griega, fue adoptado y monumentalizado por la arquitectura romana imperial, especialmente en los siglos I y II d.C. El templo es un ejemplo paradigmático de la mezcla de tradiciones helénicas y romanas. Actualmente, se conserva en estado ruinoso, con solo 15 de las 104 columnas originales en pie, sin embargo, su monumentalidad sigue siendo evidente.
DESCRIPCIÓN
El Templo de Zeus Olímpico presenta una estructura períptera octástila, lo que significa que tiene columnas rodeando todo su perímetro y ocho columnas en cada fachada corta. Su planta es rectangular y alargada, con una cella central y dos pórticos, aunque hoy en día apenas quedan restos del interior. Las columnas, realizadas en mármol pentélico, alcanzan aproximadamente los 17 metros de altura, y pertenecen al orden corintio, destacando por sus capiteles ornamentados con hojas de acanto. Estas columnas conforman el principal elemento sustentante, mientras que los elementos sustentados incluyen el entablamento, la techumbre a dos aguas y posiblemente un frontón decorado, hoy desaparecidos.
La estructura general combina la tradición griega con las proporciones grandiosas propias del periodo imperial romano. El alzado del templo destaca por su verticalidad, reforzada por la altura de las columnas y la escasa presencia de masas murarias. En términos de cubierta, esta se organizaba con un tejado a dos aguas cubierto, probablemente, con tejas de mármol. Decorativamente, el templo destaca sobre todo por la rica ornamentación de los capiteles corintios, aunque se cree que también habría elementos escultóricos en los frontones y, especialmente, una estatua colosal de Zeus en el interior, hoy desaparecida. A pesar de su estado ruinoso, aún permite imaginar la riqueza y complejidad de su estructura original.
ANÁLISIS
La luz desempeña un papel importante en la percepción del templo. Como está al aire libre y rodeado de columnas, permite una constante iluminación natural, que enaltece el mármol blanco y genera contrastes de sombras. Aunque el interior sería más oscuro, esto probablemente incrementaba el carácter místico y sagrado del espacio central. En cuanto al color, el mármol pentélico ofrecía un blanco brillante, aunque ciertamente se piensa que tanto el entablamento como los frontones estaban policromados. El uso del color en los templos griegos era habitual y cumplía funciones simbólicas y estéticas.
El volumen del templo se basa en una secuencia de elementos geométricos simples pero imponentes. Desde el exterior, las columnas cilíndricas y la masa prismática del cuerpo central generan un conjunto armónico y monumental. Además, el ritmo compositivo del templo es evidente en la alternancia regular de columnas y espacios vacíos, lo cual crea una sensación de orden. Este ritmo se ve acentuado por la simetría axial. Las proporciones, por su parte, son majestuosas. Predomina la verticalidad gracias a la altura de las columnas, lo que confiere al templo una imagen de ligereza pese a su tamaño. Aún así, el equilibrio entre altura y anchura conserva la elegancia típica del clasicismo. El uso del orden corintio, el más decorado y esbelto, contribuye a esa sensación de refinamiento. De este modo, el templo transmite solemnidad, poder y un fuerte componente de sacralidad.
COMENTARIO
El Templo de Zeus Olímpico representa un caso singular dentro de la arquitectura del mundo antiguo. Iniciado en el siglo VI a.C. por el tirano Pisístrato, se detuvo por siglos y fue retomado por los romanos en el siglo II d.C., cuando Adriano lo concluyó. Este dato, por sí mismo, refleja un cambio de paradigma: de una Atenas griega independiente, a una Atenas romanizada que mantiene su valor simbólico. De ahí que el templo sea más que una estructura religiosa: es una manifestación del poder imperial en territorio helénico. En su construcción se fusionan dos mundos. Por una parte, el modelo griego de templo clásico, y por otra, la tendencia romana al gigantismo y la propaganda. Adriano se representa a sí mismo como un nuevo Zeus, lo que demuestra cómo la arquitectura se utilizaba también con fines políticos.
En términos estilísticos, el uso del orden corintio no es casual. Como era habitual en época romana, se emplea el más elegante y decorado de los órdenes clásicos para enfatizar la riqueza y autoridad del imperio. Este mismo lenguaje se usará en otras construcciones romanas, como el Templo de Baco en Baalbek o el Panteón de Agripa. Además, hay que señalar que el corintio no es solo una opción estética, sino también un símbolo de sofisticación y superioridad cultural. La elección de materiales, como el mármol pentélico, reafirma esta intención. La monumentalidad del templo y su colosal estatua interior de Zeus nos remiten, evidentemente, al modelo del Templo de Zeus en Olimpia, que albergaba una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El Olimpeion representa, entonces, un momento en que la cultura griega es absorbida y reformulada por Roma. A pesar de ello, la esencia clásica no se pierde, sino que se magnifica. De ahí que el templo represente, al mismo tiempo, una síntesis estilística y una declaración ideológica. La obra dialoga con otros monumentos atenienses, como la Acrópolis, pero lo hace desde un nuevo lenguaje, imperial y universalista. Esta tensión entre lo griego y lo romano se resuelve, en esta obra, en una forma armónica y coherente.
CONCLUSIÓN. Templo de Zeus Olímpico en Atenas
El Templo de Zeus Olímpico de Atenas es, en efecto, uno de los ejemplos más impactantes de la arquitectura de transición entre el mundo helénico y el romano. Su construcción, que se extiende a lo largo de casi 700 años, pone de manifiesto la evolución de las técnicas, estilos y funciones de la arquitectura. A la vez, es una clara muestra de cómo el poder puede valerse del arte para legitimar y proyectar su imagen. Su principal aportación reside en la monumentalización del orden corintio, que será posteriormente retomado por el Renacimiento, el Neoclasicismo y hasta el siglo XX en edificios públicos.
Aún más, el Olimpeion demuestra cómo la tradición griega pervive en el arte romano no como una copia, sino como una reinvención. De hecho, su influencia puede rastrearse hasta instituciones como el Capitolio en Washington o el Palacio de Justicia de Bruselas, que utilizan órdenes clásicos para expresar poder, estabilidad y civilización. Finalmente, su valor patrimonial reside tanto en su forma como en su significado. No es solo un templo: es un documento histórico de piedra, una declaración de poder y una obra maestra de la arquitectura universal.
BIBLIOGRAFÍA. Templo de Zeus Olímpico en Atenas
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Ward-Perkins, J. B. (1994). Arquitectura imperial romana. Yale University Press.
- Wikipedia

Hola Darío, gracias por localizar el error, ya está corregido.
Un saludo y gracias otra vez.
Hola Víctor, en la descripción has puesto octástilo, pero en la planta cuento diez columnas en la fachada.
Un saludo.