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Nacionalismo y Liberalismo en la Europa del Siglo XIX.
Resumen Ejecutivo
El siglo XIX europeo estuvo definido por la tensión dialéctica entre el orden inmovilista de la Restauración y las fuerzas transformadoras del liberalismo y el nacionalismo. Tras la caída de Napoleón en 1815, las potencias absolutistas intentaron restablecer el Antiguo Régimen mediante el Sistema Metternich, un equilibrio diplomático que ignoró las aspiraciones de los pueblos. Sin embargo, este «dique» resultó insuficiente ante tres oleadas revolucionarias (1820, 1830 y 1848) que desmantelaron definitivamente las estructuras estamentales.
El proceso culminó con la transición del súbdito al ciudadano y la reconfiguración del mapa continental a través de las unificaciones de Italia y Alemania, así como la progresiva disgregación de los imperios plurinacionales de Oriente. Mientras que el liberalismo evolucionó desde modelos censitarios hacia democracias con mayor sensibilidad social, el nacionalismo transitó de una fase emancipadora y ligada a los derechos civiles hacia formas más exclusivas y autoritarias a finales de siglo, sentando las bases de los conflictos del siglo XX.
1. El Sistema de la Restauración y el Nuevo Orden Internacional
La derrota de Napoleón en 1815 inauguró la etapa de la Restauración, un intento de las monarquías vencedoras por revertir los cambios de la Revolución francesa.
1.1. Principios e Instrumentos del Congreso de Viena
Bajo la dirección del canciller austríaco Metternich, el Congreso de Viena (1814-1815) se articuló sobre tres pilares:
- Legitimidad: Retorno de las dinastías reinantes antes de 1789 (Borbones, Saboya, Braganza).
- Equilibrio: Impedir la hegemonía de una sola potencia mediante el «Concierto Europeo».
- Intervención: Derecho de las potencias a sofocar movimientos revolucionarios en otros Estados.
Para ejecutar estos principios se crearon la Santa Alianza (Austria, Prusia y Rusia) y la Cuádruple Alianza (añadiendo a Gran Bretaña), que más tarde integró a Francia (Quíntuple Alianza). Este sistema de «diplomacia de congresos» fue el primer ensayo moderno de gobierno concertado en Europa.
1.2. La Reorganización Territorial
El mapa se rediseñó bajo criterios geoestratégicos, ignorando el principio de las nacionalidades:
- Estados-tapón: Creación del Reino Unido de los Países Bajos (Holanda y Bélgica) y el refuerzo de Piamonte-Cerdeña para contener a Francia.
- Hegemonía austríaca: Control del norte de Italia (Lombardía y Véneto) y presidencia de la Confederación Germánica.
- Expansión prusiana y rusa: Prusia obtuvo Renania y Sajonia; Rusia se anexionó la mayor parte de Polonia, Finlandia y Besarabia.
2. Caracterización Ideológica: Liberalismo y Nacionalismo
Ambas ideologías hunden sus raíces en la Ilustración, actuando como «ideologías-fuerza» contra el absolutismo.
2.1. El Liberalismo: Del Doctrinario al Democrático
El liberalismo defiende la separación de poderes, la soberanía nacional, la igualdad ante la ley y las libertades individuales. Sin embargo, se dividió en dos corrientes principales:
| Rasgo | Liberalismo Doctrinario (Conservador) | Liberalismo Democrático |
| Sufragio | Censitario (propietarios) | Universal masculino |
| Soberanía | Compartida (Rey y Cortes) | Nacional / Popular |
| Monarquía | Poder moderador o árbitro | Monarquía constitucional o República |
| Base Social | Aristocracia y alta burguesía | Pequeña burguesía y clases medias |
| Referentes | Constant, Guizot, Donoso Cortés | Tocqueville |
2.2. Modelos de Nacionalismo
El nacionalismo identifica al individuo con la nación y reclama un Estado propio. Se distinguen dos modelos teóricos:
- Nacionalismo Cívico (Francés): Basado en la voluntad y el contrato social. La nación es una comunidad de ciudadanos bajo una misma ley (Renan, Mazzini). El Estado precede a la nación.
- Nacionalismo Cultural (Alemán): Basado en el Volksgeist (espíritu del pueblo). La nación es una realidad orgánica preexistente definida por la lengua, etnia e historia (Herder, Fichte). La nación precede al Estado.
3. El Ciclo de las Revoluciones Liberales
Las tensiones entre el orden de Viena y las nuevas ideas estallaron en tres grandes oleadas.
- 1820: Movimientos predominantemente mediterráneos (España, Nápoles, Portugal) basados en pronunciamientos militares y sociedades secretas. Fracasaron por la intervención exterior, excepto en Grecia, que logró su independencia del Imperio otomano (1830), marcando el primer éxito del nacionalismo centrífugo.
- 1830: Iniciada en Francia con la caída de Carlos X y la entronización de Luis Felipe de Orleans. Logró la independencia de Bélgica frente a Holanda. En el Reino Unido se optó por la reforma pactada (Reform Act de 1832).
- 1848 («Primavera de los Pueblos»): La oleada más extensa y con nuevos componentes sociales (proletariado) y democráticos.
- Francia: Proclamación de la II República y posterior giro hacia el II Imperio de Napoleón III.
- Imperio Austríaco: Caída de Metternich y abolición de la servidumbre.
- Alemania: El Parlamento de Frankfurt intentó sin éxito una unificación liberal.
4. Las Unificaciones de Italia y Alemania
Ambos procesos fueron dirigidos «desde arriba» por monarquías fuertes (Piamonte y Prusia) y utilizaron la guerra y la diplomacia como herramientas.
| Rasgo | Unificación Italiana | Unificación Alemana |
| Estado Motor | Reino de Piamonte-Cerdeña | Reino de Prusia |
| Líderes | Cavour y Víctor Manuel II | Bismarck y Guillermo I |
| Estrategia | Liberalismo y apoyo francés | Realpolitik y autoritarismo |
| Hito Previo | Conciencia del Risorgimento | Unión aduanera (Zollverein) |
| Enemigo Común | Austria | Austria (1866) y Francia (1870) |
| Resultado | Reino de Italia (1861-1870) | II Reich (1871) |
5. El Nacionalismo en la Europa Oriental
En el Este, el nacionalismo actuó como una fuerza disgregadora en imperios en decadencia.
- Imperio Austríaco: Tras la derrota ante Prusia, se transformó en la Monarquía Dual (Austria-Hungría) mediante el Ausgleich de 1867. Aunque satisfizo a los húngaros, frustró a las minorías eslavas (checos, croatas, serbios), manteniendo el imperio como un foco de tensión.
- Imperio Otomano y la «Cuestión de Oriente»: El debilitamiento turco y el auge de los nacionalismos balcánicos (apoyados por Rusia bajo el paneslavismo) convirtieron a la región en el «polvorín de Europa». El Congreso de Berlín (1878) reconoció la independencia de Serbia, Rumanía y Montenegro, pero dejó conflictos territoriales irresueltos.
6. Consolidación de los Regímenes Liberales
En el último tercio del siglo, las potencias occidentales maduraron sus sistemas políticos:
- Inglaterra Victoriana: Apogeo industrial y estabilidad basada en el bipartidismo (Disraeli y Gladstone) y reformas electorales graduales. Persistió el conflicto del nacionalismo irlandés (Home Rule).
- Francia de la III República: Nacida tras la derrota de 1870, superó el trauma de la Comuna de París y consolidó un modelo laico y republicano (enseñanza obligatoria, libertades sindicales). Enfrentó desafíos internos como el caso Dreyfus, que reveló las grietas entre el sector progresista y un nacionalismo conservador y antisemita.
Conclusión
El siglo XIX demuestra que la nación no es una entidad «natural», sino una construcción histórica. El liberalismo logró desmantelar el absolutismo y establecer el Estado de derecho, mientras que el nacionalismo redibujó las fronteras europeas. Sin embargo, al final del periodo, la nación dejó de ser un proyecto de liberación ciudadana para convertirse en un instrumento de cohesión estatal y rivalidad imperialista, un viraje que desembocaría en la Gran Guerra de 1914.
«El nacionalismo no despierta naciones dormidas, sino que a menudo inventa las naciones que dice descubrir». (Gellner, 2008)
