Bronces de Riace

Bronces de Riace
Bronces de Riace


Bronces de Riace


Clasificación

Los Bronces de Riace, también llamados Guerreros de Riace, son dos esculturas griegas en bronce descubiertas en 1972 en el mar, frente a la costa de Riace, Calabria. Ambas figuras, denominadas Estatua A y Estatua B, se conservan actualmente en el Museo Nacional de la Magna Grecia, en Reggio Calabria. La Estatua A se fecha entre 460 y 450 a.C., y la Estatua B hacia 430 a.C., por lo que se enmarcan en el final del Estilo Severo y el inicio del Periodo Clásico. Fueron realizadas mediante la técnica de la cera perdida, en bronce, y están decoradas con incrustaciones de cobre, marfil y pasta vítrea. Aunque se desconoce su autor, se han relacionado con escultores como Mirón o Alcamenes, e incluso con la escuela de Policleto. El hallazgo de ambas figuras, en un estado de conservación excepcional, ha permitido recuperar un testimonio directo del bronce griego original, lo cual es sumamente infrecuente.


Descripción

Las esculturas representan a dos guerreros desnudos, idealizados según los cánones griegos del desnudo heroico. Son figuras de bulto redondo, de tamaño ligeramente superior al natural: la Estatua A mide aproximadamente 2,05 metros y la Estatua B, 1,97 metros. Están representadas en actitud estática, aunque con una tensión interna que sugiere inminente acción. El contrapposto es evidente: el peso recae sobre una pierna, mientras que la otra permanece relajada, generando un ritmo corporal armónico. La Estatua A lleva una diadema, y la Estatua B, un casco corintio. Ambas figuras mostraban originalmente escudos y lanzas, hoy perdidos. La policromía, reconstruida por medio de estudios, indica que los ojos eran de pasta vítrea, los labios de cobre y los dientes de marfil, lo que generaba un impacto visual extraordinario. Así mismo, los cabellos y barbas están tratados con gran detalle, lo que refuerza la individualidad de cada figura. El resultado es una representación figurativa y naturalista, profundamente expresiva.


Análisis

Las esculturas exhiben un volumen excelentemente resuelto, con un conocimiento anatómico muy avanzado. Los músculos están tensos pero proporcionados, y el cuerpo se articula de manera orgánica.

El movimiento, aunque contenido, está presente en la disposición de la cadera, el giro del torso y la inclinación leve de las cabezas. De este modo, el espectador percibe que las figuras podrían moverse en cualquier momento.

La composición es cerrada y equilibrada. Cada figura responde a un canon de belleza propio, sin caer en la simetría absoluta. Aun así, ambas comparten un mismo ideal de fuerza serena.

En lo referente a la proporcionalidad, los cuerpos son armoniosos, siguiendo cánones clásicos de ocho cabezas. Los rasgos faciales están esculpidos con precisión y transmiten una dignidad heroica.

Las texturas varían de manera controlada: el cabello, las barbas y los ojos contrastan con la suavidad de la piel metálica. Esto refuerza el efecto realista de las figuras, a pesar de su carácter ideal.

El color ha desaparecido casi por completo, pero las incrustaciones nos permiten intuir una riqueza cromática inusual. Esta policromía contribuía a humanizar aún más las figuras.

La expresividad es uno de los puntos más destacados. Los rostros, serenos pero atentos, transmiten autocontrol y vigilancia. Por eso, se considera que reflejan el ethos griego por excelencia: heroísmo contenido y racional.


Comentario

Los Bronces de Riace pertenecen al Estilo Severo, una fase clave en la evolución del arte griego. Este estilo, surgido tras las Guerras Médicas, buscaba representar no solo cuerpos bellos, sino también actitudes éticas y morales.

En primer lugar, estas esculturas representan la perfección técnica del bronce. La técnica de la cera perdida permitía gran libertad en la composición, y facilitaba la creación de posturas dinámicas sin soportes visibles. Así pues, estas figuras no solo se mantienen erguidas, sino que transmiten tensión y vida.

En segundo lugar, la función de las esculturas aún es discutida. Podrían ser ofrendas votivas, monumentos conmemorativos o incluso formar parte de un grupo escultórico más amplio. Algunos investigadores sugieren que representan a héroes míticos, como Ajax, Aquiles o Diomedes.

Comparado con esculturas contemporáneas como el Auriga de Delfos o el Poseidón del Cabo Artemisio, los Bronces de Riace destacan por su grado de realismo y la perfección de su factura. Por tanto, son considerados una cumbre de la escultura griega antigua.

Los escultores que pudieron realizarlos eran auténticos maestros del material. La delicadeza de las cejas, los labios de cobre, y el uso de incrustaciones son prueba de una técnica compleja y refinada. En efecto, estas características convierten las esculturas en objetos únicos.

Además, su hallazgo en el mar, casi intactos, ha permitido un estudio técnico y estético sin precedentes. Han influido decisivamente en la comprensión moderna del clasicismo griego, desplazando algunas nociones excesivamente idealizadas.


Conclusión. Bronces de Riace

Concluyendo, los Bronces de Riace son dos de las obras más sobresalientes del arte griego clásico. Reúnen en un solo cuerpo la belleza formal, la tensión emocional y la perfección técnica. Por esto, constituyen un punto culminante del Estilo Severo.

Estas esculturas no son solo ejemplos técnicos, sino también manifestaciones culturales de una sociedad que valoraba el equilibrio entre cuerpo y mente. De ahí su impacto duradero en el arte occidental.

En resumen, los Bronces de Riace no solo se deben estudiar como obras aisladas, sino como parte de una tradición heroica, idealista y profundamente humanista. Su influencia ha sido reconocida desde el Renacimiento hasta la actualidad.


Bibliografía. Bronces de Riace

  • Boardman, J. (1991). La escultura griega clásica. Madrid: Alianza Editorial.

  • Moreno, P. (2000). Los bronces de Riace. Madrid: Akal.

  • Ridgway, B. S. (1990). La escultura griega: el periodo clásico. Barcelona: Ediciones Omega.

  • Stewart, A. (1990). Escultura griega: una historia. Madrid: Cátedra.

  • Zanker, P. (1995). La mirada de los griegos: la escultura y la representación del cuerpo humano. Barcelona: Paidós.

  • Wikipedia

1 comentario en “Bronces de Riace”

  1. Guerrero del SEO

    Estas esculturas de guerreros tienen rasgos parecidos, por lo que efectivamente la teoría de que fuesen hermanos (no gemelos por la diferencia de edad) es muy factible.
    Tengo curiosidad por el tamaño de estas esculturas, el proceso del bronce es (e imagino que era) costoso. Voy a ver si encuentro unas imágenes de mayor tamaño. ¿Dónde podría encontrar estas?
    Gracias¡¡
    Estoy en un concurso y esto es una inspiración para un "guerrero" aunque ahora sea del SEO, sin armas y enfrentamientos físicos 🙂

Los comentarios están cerrados.

Scroll al inicio
Aula de Historia · Preparador oposiciones Geografía Historia
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.