La Loba capitolina es el gran símbolo de Roma: una loba de bronce que amamanta a Rómulo y Remo, los gemelos fundadores de la ciudad según la leyenda. Durante siglos se consideró una obra etrusca del siglo V a. C., pero los análisis recientes han abierto un debate inesperado: ¿y si fuera medieval? Además, los gemelos que la hicieron famosa se añadieron en el Renacimiento. Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Loba capitolina |
| Autor | Anónimo. Los gemelos, atribuidos tradicionalmente a Antonio del Pollaiolo |
| Cronología | Discutida: c. 500-480 a. C. (datación tradicional) o siglos XI-XII (según análisis de 2006-2008). Gemelos, finales del siglo XV |
| Estilo | Tradicionalmente, arte etrusco arcaico |
| Material y técnica | Bronce fundido a la cera perdida |
| Tipología | Escultura exenta de animal (grupo con los gemelos) |
| Procedencia | Letrán (Roma); donada por el papa Sixto IV al pueblo romano en 1471 |
| Ubicación actual | Museos Capitolinos, Roma (Palazzo dei Conservatori, sala de la Loba) |

Clasificación de la Loba capitolina
La Loba capitolina es una escultura de bronce, de unos 75 cm de altura, que se conserva en los Museos Capitolinos de Roma. En la Edad Media estaba en el Letrán, junto a la residencia de los papas, y en 1471 el papa Sixto IV la donó al pueblo romano junto con otros bronces antiguos, que pasaron al Capitolio. Poco después se le añadieron los gemelos, atribuidos tradicionalmente a Antonio del Pollaiolo, aunque la autoría no está documentada.
Su datación es uno de los grandes debates de la historia del arte reciente. Desde el siglo XIX se consideraba una obra etrusca de comienzos del siglo V a. C., por su estilo arcaico. En 2006, la restauradora Anna Maria Carruba sostuvo que la loba se fundió en una sola pieza, un procedimiento que asociaba a la Edad Media, y en 2008 unos análisis de radiocarbono sobre restos del molde situaron la fundición entre los siglos XI y XII. Una parte de los especialistas acepta hoy esa fecha medieval y otra defiende la antigüedad de la obra, por lo que la cuestión sigue abierta.
Análisis formal
La obra es una escultura de bulto redondo que representa a una loba de pie, sobre sus cuatro patas, con el cuerpo de perfil y la cabeza girada hacia el espectador. Las orejas están erguidas y las fauces entreabiertas muestran los dientes, en un gesto de alerta, como si vigilara o amenazara a quien se acerca. Bajo el vientre cuelgan las mamas, que aluden a su papel de nodriza.
El tratamiento combina estilización y naturalismo. El cuerpo es delgado y tenso, con las costillas y los músculos de las patas marcados. En cambio, el pelo del cuello y del lomo se reduce a filas ordenadas de rizos en relieve, casi como un adorno, una solución típica del arte arcaico. La composición es estable y de perfil, con las patas firmemente plantadas, mientras que el giro de la cabeza introduce un punto de tensión.
Los gemelos, sentados bajo la loba, tienen un estilo muy distinto: cuerpos infantiles redondeados y movidos, que alzan la cabeza hacia las mamas, propios de la escultura del Quattrocento. Su presencia transformó la escultura de un animal en una escena narrativa del mito fundacional de Roma.
Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Si se acepta la datación tradicional, la loba pertenecería a la Roma de comienzos de la República, una ciudad muy influida por la cultura etrusca, cuyos talleres dominaban la fundición del bronce. Su estilo se ha comparado con la escultura etrusca y griega arcaica de finales del siglo VI y comienzos del V a. C.
Si es medieval, se trataría de una obra realizada en la Roma de los siglos XI-XII imitando modelos antiguos. En la Edad Media una loba de bronce se encontraba en el Letrán, donde se impartía justicia, y las fuentes mencionan sentencias dictadas «junto a la loba». En cualquiera de los dos casos, la escultura muestra el peso que la imagen de la loba tuvo en Roma a lo largo de los siglos. El añadido de los gemelos en el Renacimiento responde al interés humanista por la Antigüedad y por los orígenes de la ciudad.
Función y significado
Según la leyenda, Rómulo y Remo, hijos de la vestal Rea Silvia y del dios Marte, fueron abandonados junto al Tíber y una loba los amamantó en una cueva del Palatino, el Lupercal. Con el tiempo, Rómulo fundó Roma. La escultura ha cumplido diversas funciones:
- Símbolo de la ciudad: la loba y los gemelos se convirtieron en el emblema de Roma.
- Símbolo de justicia y autoridad en el Letrán medieval.
- Afirmación cívica: la donación de Sixto IV al pueblo romano y su instalación en el Capitolio la vincularon a las instituciones de la ciudad.
Rasgos del estilo
- Bronce fundido de gran calidad.
- Estilización arcaica del pelo en filas de rizos.
- Naturalismo en el cuerpo tenso y delgado.
- Expresión de alerta: cabeza girada, orejas erguidas, fauces abiertas.
- Composición de perfil, estable y cerrada.
- Dos épocas en una obra: la loba y los gemelos renacentistas.
Obras relacionadas
Entre los grandes bronces de Italia central destaca la Quimera de Arezzo, que permite comparar el tratamiento estilizado de la melena y el cuerpo naturalista. En el Capitolio la loba compartía protagonismo con otros bronces como el Bruto capitolino. El mito de los gemelos aparece también en el arte de Augusto: uno de los paneles del Ara Pacis representaba la escena del Lupercal.
Conclusión
La Loba capitolina es una obra excepcional tanto por su calidad como por su historia. Su estilo arcaico, que combina un pelo estilizado con un cuerpo tenso y naturalista, la convirtió durante siglos en el gran ejemplo del bronce etrusco, aunque hoy su datación está en discusión. Los gemelos añadidos en el Renacimiento la transformaron en la imagen del mito fundacional de Roma, y por eso, sea antigua o medieval, sigue siendo el símbolo más reconocible de la ciudad.
Preguntas frecuentes sobre la Loba capitolina
¿Dónde está la Loba capitolina?
En los Museos Capitolinos de Roma, en la sala de la Loba del Palazzo dei Conservatori.
¿La Loba capitolina es etrusca o medieval?
Tradicionalmente se fechaba a comienzos del siglo V a. C. como obra etrusca, pero análisis técnicos y de radiocarbono de 2006-2008 la sitúan en los siglos XI-XII. El debate sigue abierto.
¿Son originales Rómulo y Remo?
No. Los gemelos se añadieron a finales del siglo XV y se atribuyen tradicionalmente a Antonio del Pollaiolo.
¿Qué representa la Loba capitolina?
A la loba que, según la leyenda, amamantó a Rómulo y Remo junto al Tíber. Rómulo fundaría después Roma, y la loba se convirtió en símbolo de la ciudad.
¿Cómo llegó la Loba al Capitolio?
Estaba en el Letrán durante la Edad Media. En 1471 el papa Sixto IV la donó al pueblo romano junto con otros bronces, que se trasladaron al Capitolio.
Bibliografía
Carruba, A. M. (2006). La Lupa capitolina: un bronzo medievale. Roma: De Luca.
Mazzoni, C. (2010). She-Wolf: The Story of a Roman Icon. Cambridge: Cambridge University Press.
Parisi Presicce, C. (2000). La Lupa Capitolina. Milán: Electa.
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