
Zigurat de Ur
Clasificación
El Zigurat de Ur, construido hacia principios del siglo XXI a.C. por el rey Ur-Nammu, es una obra representativa de la arquitectura religiosa sumeria. Se localiza en la antigua ciudad de Ur, al sur de Mesopotamia, en el actual Irak. Esta estructura, dedicada al dios lunar Nanna, formaba parte de un conjunto ceremonial más amplio. A pesar de su antigüedad, se conserva relativamente bien gracias a restauraciones modernas y a intervenciones como la realizada por Nabucodonosor II en el siglo VI a.C. Su estilo es característico del arte mesopotámico, basado en formas geométricas y materiales como el adobe. Así, el Zigurat de Ur se considera uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura monumental del Próximo Oriente Antiguo.
Descripción
El zigurat corresponde a una tipología religiosa escalonada, típica de las culturas de Mesopotamia. Consiste en una estructura piramidal de planta rectangular, levantada en sucesivas plataformas o terrazas superpuestas. Está construido principalmente con ladrillos de adobe en el interior, reforzados en el exterior con ladrillos cocidos unidos con betún. La fachada presenta muros verticales divididos por contrafuertes rítmicos, así como escalinatas monumentales centrales y laterales que conducen hacia el templo superior. Los elementos sustentantes son macizos, sin vacíos internos en las terrazas inferiores, lo cual contribuye a su estabilidad. Las plataformas superiores son los elementos sustentados, coronadas por un santuario, que se erigía en la cima. La estructura es cerrada, de carácter compacto y denso. Las cubiertas de las plataformas son planas, destinadas a facilitar el tránsito de los sacerdotes. El alzado es escalonado, generando una fuerte impresión de ascensión vertical, reforzada por el eje axial de las escaleras. En cuanto a decoración, hay una marcada austeridad, aunque se cree que ciertas partes estuvieron pintadas y revestidas. Aun así, se conserva su belleza rítmica y monumental.
Análisis
El Zigurat de Ur es una arquitectura cerrada, masiva y simbólica. Aunque no posee vanos ni aberturas en sus plataformas, la luz adquiere significado en la parte superior, donde se situaba el templo. Es allí donde se manifestaba la relación entre los dioses y los hombres. De este modo, la iluminación natural representaba el contacto divino. El color proviene del uso de materiales naturales. Los ladrillos cocidos ofrecían un tono rojizo, aunque es posible que en origen se pintaran con cal o betún oscuro. Así mismo, el contraste cromático pudo tener un valor ceremonial.
El volumen, decididamente prismático y escalonado, se percibe con claridad desde cualquier ángulo. De esta manera, cada plataforma se diferencia nítidamente, lo que permite identificar un orden jerárquico ascendente. El conjunto transmite una idea de progresión vertical, símbolo de la elevación espiritual. El ritmo, por su parte, se establece por medio de la repetición de contrafuertes, escalinatas y líneas horizontales. Esto genera una cadencia regular que guía la mirada hacia lo alto.
Las proporciones del zigurat son monumentales y deliberadamente desequilibradas en favor de la verticalidad. El edificio no busca adecuarse a la escala humana, sino señalar una dimensión sagrada y trascendental. Además, se consigue una poderosa expresión simbólica gracias a la combinación de formas simples con un sistema compositivo repetitivo y axial.
Comentario
La arquitectura de los zigurats surge en el ámbito de la civilización sumeria, hacia finales del IV milenio a.C., y se desarrolla plenamente durante el III y II milenio a.C. Su influencia alcanza a civilizaciones como la babilónica y asiria, y sus principios simbólicos perduran en otras culturas del Próximo Oriente.
El Zigurat de Ur se inserta en un contexto histórico de renovación política y religiosa, conocido como el Renacimiento Sumerio. En este periodo, Ur-Nammu impulsa una reorganización del Estado sumerio, que se refleja tanto en la producción artística como en el urbanismo. A propósito, la función del zigurat va más allá de lo meramente religioso. No era un templo de acceso común, sino un espacio reservado a los sacerdotes y al rey, quien actuaba como intermediario entre los hombres y los dioses.
Específicamente, los principales rasgos estilísticos de los zigurats incluyen:
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Uso de materiales locales: adobe y ladrillo cocido.
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Estructura escalonada en plataformas superpuestas.
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Planta rectangular y orientación axial.
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Ausencia de vanos y estructura cerrada.
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Predominio de la función simbólica y jerárquica.
Entre las obras paradigmáticas del estilo, podemos mencionar el Etemenanki de Babilonia, dedicado al dios Marduk, o el zigurat de Chogha Zanbil, en Elam. Aunque sus autores permanecen anónimos, es evidente que la planificación de estas estructuras requería un profundo conocimiento técnico y una visión teológica compleja. Así pues, no hablamos de artistas individuales, sino de comunidades especializadas que respondían a un proyecto teocrático.
En suma, el zigurat no es solo una forma arquitectónica, sino una manifestación cosmológica, un nexo entre el cielo y la tierra, que refleja tanto el orden divino como el orden político.
Conclusión
En definitiva, el Zigurat de Ur representa una de las contribuciones más tempranas y perdurables de la humanidad a la arquitectura monumental. Su significado va más allá de la función religiosa. De hecho, simboliza la articulación entre espacio, poder y espiritualidad. Su diseño no solo buscaba la perdurabilidad material, sino también la conexión con lo eterno.
Evidentemente, su influencia se percibe en múltiples culturas. Las pirámides mesoamericanas, los templos del hinduismo e incluso algunos proyectos del siglo XX, como las obras de Louis Kahn o Le Corbusier, retoman su lógica simbólica. Concluyendo, el Zigurat de Ur no solo es una obra maestra del pasado, sino también una raíz profunda de la arquitectura sagrada en la historia de la humanidad.
Bibliografía
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Larsen, M. T. (1996). The Conquest of Assyria: Excavations in an Antique Land. Nueva York: Routledge.
- Wikipedia

Es adobe, no abode.
Gracias por el apunte, corregido.