Koré de Antenor

Koré de Antenor
Koré de Antenor

Koré de Antenor


Clasificación

La Koré de Antenor es una escultura griega del periodo arcaico tardío, fechada entre los años 530 y 520 a.C., correspondiente a los últimos momentos del siglo VI a.C. La obra está tallada en mármol de Paros, un material muy apreciado por su blancura y fineza, y mide 201 cm de altura. Se atribuye al escultor Antenor, hijo de Eumares, gracias a una inscripción hallada en su base. Fue descubierta en la Acrópolis de Atenas, dentro del depósito conocido como Perserschutt, donde los atenienses enterraron las esculturas destruidas por los persas en el año 480 a.C. La estatua formaba parte de un conjunto votivo dedicado por Nearchos, probablemente un ciudadano atenienses. Hoy se encuentra en el Museo de la Acrópolis en Atenas. Su estado de conservación es notable, especialmente considerando el contexto de destrucción en el que fue hallada.


Descripción

Esta escultura representa a una joven mujer de pie, con actitud estática pero elegante. Es una escultura de bulto redondo, y claramente figurativa, con tendencia al naturalismo idealizado. La figura se presenta vestida con un quitón largo y un himation que cae en ricos pliegues por su brazo izquierdo. Aún conserva rastros de la policromía original, especialmente en el cabello, la vestimenta y los adornos. El cabello, peinado con precisión, está dividido en hileras de rizos caídos sobre los hombros y la espalda, adornado con una diadema pintada. Los ojos eran originalmente incrustados, lo que sugiere una atención especial al detalle. Las manos, aunque parcialmente perdidas, estarían en actitud de ofrecer un objeto o realizar un gesto ritual. La sonrisa arcaica está presente, aunque es más sutil que en korai anteriores. Por tanto, el género es claramente religioso, mientras el tema remite a una joven donante o figura votiva dedicada a Atenea. Este tipo de figuras, llamadas korai, formaban parte del conjunto decorativo de los santuarios, siendo ofrendas hechas por ciudadanos pudientes.


Análisis

Desde el punto de vista formal, la Koré de Antenor destaca por su verticalidad, acentuada por el tratamiento simétrico del cuerpo y la caída de los pliegues. Aunque la figura permanece rígida, el ligero avance del pie izquierdo introduce un elemento incipiente de movimiento contenido. La composición es cerrada y frontal, lo que responde a las convenciones escultóricas del periodo arcaico. Las proporciones están cuidadosamente equilibradas, con especial atención al tratamiento del rostro y las vestimentas. La textura del mármol permite un trabajo delicado sobre los detalles del peinado, los pliegues y los adornos del vestuario. Se observan contrastes entre las superficies lisas del rostro y la riqueza decorativa del textil. La policromía, aunque casi desaparecida, evidencia el uso de colores vivos, probablemente rojos, azules y dorados. Evidentemente, el color jugaba un papel importante en la expresividad. La obra conserva una serenidad contenida, propia de la transición hacia el periodo clásico. La expresividad se concentra en el rostro, donde la sonrisa arcaica comienza a suavizarse, y en los ojos, que debieron transmitir una fuerte presencia visual cuando conservaban sus incrustaciones originales.


Comentario

La Koré de Antenor se enmarca dentro del periodo arcaico griego tardío, un momento decisivo en la evolución de la escultura griega. Durante este tiempo, se produce una transición desde las formas geométricas y rígidas del arcaísmo inicial hacia representaciones más naturalistas. Esta escultura evidencia ese cambio. Si bien aún mantiene la frontalidad típica del arcaísmo, introduce ya un interés claro por la tridimensionalidad, el volumen y el dinamismo.

El estilo de Antenor recoge influencias orientales visibles en el tratamiento del cabello y en la decoración del vestido. Asimismo, refleja una progresiva asimilación de los principios del clasicismo. El hecho de que el escultor haya firmado la obra es también significativo: demuestra el ascenso del estatus del artista, quien comienza a ser reconocido por su autoría y talento, a diferencia del anonimato predominante en etapas anteriores.

La función de esta escultura era religiosa y votiva. Como otras korai de la Acrópolis, estaba dedicada a Atenea y servía como muestra de piedad, riqueza y prestigio del donante. Al mismo tiempo, su colocación en el santuario ayudaba a consolidar un espacio sacro y simbólico. El arte arcaico griego, en este momento, ya no es simplemente representativo, sino también ideológico y propagandístico, ya que refuerza los valores de la polis.

Entre las obras más paradigmáticas de este estilo encontramos otras korai de la Acrópolis como la Koré del Peplo, la Koré nº 675, o el Moscóforo. Sin embargo, la Koré de Antenor destaca tanto por su escala como por la finura técnica. En cuanto a sus influencias, se relaciona con tradiciones escultóricas del Asia Menor, del arte egipcio y, especialmente, con el arte jónico, visible en la estilización de las vestiduras y la ornamentación minuciosa. Por otro lado, su autor, Antenor, sería también responsable de un grupo escultórico con las Tiranicidas, lo que demuestra su relevancia en el tránsito hacia el periodo clásico. Esta obra representa el cierre del arcaísmo y la apertura del clasicismo, tanto en el lenguaje plástico como en el estatus del escultor.


Conclusión

La Koré de Antenor es una de las esculturas más relevantes del periodo arcaico tardío. Concluyendo, simboliza el paso desde la estilización geométrica hacia la búsqueda de naturalismo, equilibrio y expresión individual. A diferencia de otras korai, posee un tratamiento más realista, una complejidad compositiva mayor y un cuidado excepcional por el detalle. Así, no solo destaca por su belleza formal, sino también por su valor histórico. Representa un momento de maduración artística en el arte griego, preludiando el desarrollo del periodo clásico. Además, influirá directamente en escultores posteriores, que adoptarán sus recursos técnicos y expresivos. La Koré de Antenor es, por tanto, una pieza clave para comprender la evolución estética y simbólica de la escultura griega antigua.


Bibliografía

  • Boardman, J. (1997). La escultura griega arcaica. Madrid: Alianza Editorial.

  • Pollitt, J. J. (2003). El arte en la Grecia antigua: de la época arcaica a la helenística. Madrid: Cátedra.

  • Neer, R. (2012). Arte y arqueología griega. Madrid: Akal.

  • Moreno, A. (2010). El arte griego: escultura y arquitectura. Madrid: Akal.

  • García Gual, C. (2006). Historia del pensamiento griego. Madrid: Editorial Gredos.

  • Wikipedia
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