
Estela de Naram-Sin
Clasificación
La Estela de Naram-Sin fue esculpida entre 2254 y 2218 a.C., durante el reinado del monarca acadio Naram-Sin, nieto de Sargón I. Esta obra, tallada en arenisca rosada, pertenece al estilo acadio imperial, caracterizado por la expresividad, la narrativa visual y la monumentalidad. Su altura alcanza aproximadamente dos metros, lo que refuerza su impacto. Originalmente erigida en Acad, fue llevada a Susa como botín por los elamitas. Hoy se conserva en el Museo del Louvre de París. De hecho, esta estela es una de las primeras obras mesopotámicas en representar al rey como una figura divinizada.
Descripción
La estela presenta una composición figurativa, centrada en una escena de victoria militar. Naram-Sin aparece de gran tamaño, subiendo por una montaña junto a sus tropas. Es una obra de relieve, tallada en bajorrelieve sobre piedra. El rey, con casco cornudo —símbolo divino—, pisa a sus enemigos vencidos. Su cuerpo está en tensión, con el brazo alzado y la mirada firme. Dos astros lo iluminan desde lo alto, reforzando su vínculo celestial. El tema principal es la exaltación del poder real, representado como un ascenso físico y espiritual. En consecuencia, esta escena se convierte en una metáfora de la victoria y la legitimación divina del monarca.
Análisis
Volumen: La estela posee un relieve poco profundo, pero las figuras están modeladas con claridad. A pesar de su planitud, el cuerpo de Naram-Sin se recorta vigorosamente sobre el fondo.
Movimiento: El sentido ascendente guía la mirada desde la base hacia la cima. Así, se sugiere el triunfo progresivo del ejército.
Composición: Contrariamente a lo habitual, la narrativa se presenta en diagonal. No se organiza en registros horizontales. Esta innovación dinamiza la escena.
Proporcionalidad: El rey aparece en mayor tamaño que los demás. Esto indica una jerarquía simbólica, propia del arte mesopotámico.
Texturas: El tratamiento de los músculos, las barbas y los ropajes muestra dominio técnico. Además, la disposición de las figuras aprovecha al máximo el espacio rocoso.
Color: Aunque no conserva policromía, la arenisca rosada aporta una tonalidad cálida y noble. A propósito, esta elección potencia el efecto heroico.
Expresividad: El rostro de Naram-Sin refleja determinación. Los vencidos, en cambio, expresan angustia. Como resultado, el contraste acentúa el relato de gloria.
Comentario
En primer lugar, esta estela inaugura una nueva forma de representar el poder. El monarca no solo actúa en nombre de los dioses. Ahora bien, se le presenta como uno de ellos. El casco con cuernos, antes exclusivo de las divinidades, se convierte en su atributo.
Por lo tanto, la estela funciona como instrumento ideológico. Comunica un mensaje de legitimidad y victoria. Por añadidura, transmite la idea de que la autoridad de Naram-Sin se justifica por el favor divino.
En contraste con los relieves narrativos previos, esta obra no se estructura en franjas paralelas. Su composición oblicua expresa ascenso y esfuerzo. De ahí que sea también una innovación formal.
Comparado con relieves de Gudea o de los reyes de Lagash, el lenguaje aquí es más heroico y menos contemplativo. Por consiguiente, se vincula más con la exaltación del poder imperial que con la devoción.
Dado que la estela fue hallada en Susa, es probable que fuera reutilizada por los elamitas. Su conservación revela que incluso los enemigos reconocieron su valor simbólico. En efecto, este tipo de obras traspasaba culturas.
Entre sus aportes, cabe destacar el uso de la proporción jerárquica, el relato ascendente y la representación del paisaje. Todos estos elementos, juntos, construyen una imagen poderosa del monarca.
Conclusión. Estela de Naram Sin
Para concluir, la Estela de Naram-Sin representa un momento clave en la historia del arte mesopotámico. Por primera vez, el rey se muestra como figura semidivina. En consecuencia, se abre una nueva etapa en la iconografía del poder.
Por tanto, esta obra no es solo una conmemoración bélica. Es un manifiesto visual de la ideología imperial acadia. A fin de cuentas, su influencia perdura en relieves posteriores, como los de Asurbanipal o Dario I.
En definitiva, estamos ante una pieza maestra, tanto por su lenguaje visual como por su carga simbólica. Su estudio, por tanto, resulta indispensable para comprender la evolución del arte político en la Antigüedad.
Bibliografía. Estela de Naram Sin
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Aruz, J. (2003). Arte del Antiguo Oriente Próximo. Nueva York: Metropolitan Museum of Art.
- Wikipedia

Dos Soles!
Buen artículo. Pero considero que se debe intentar explicar las diferentes teorías sobre los dos astros porque es uno de los grandes misterios. Tu comentario, al no hacerlo, queda bastante flojo en este aspecto.
excelente artículo !