
Palacio de Marí
Clasificación
El Palacio de Marí, atribuido al rey Zimrí-Lim, fue construido hacia la primera mitad del siglo XVIII a.C., dentro del estilo mesopotámico paleobabilónico. Se ubica en la antigua ciudad de Marí, situada a orillas del río Éufrates, en la actual Siria. Esta edificación es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura palaciega del Próximo Oriente antiguo. Además, destaca por su monumentalidad interior, por su compleja planta articulada en torno a patios y por su valioso repertorio de frescos. Fue descubierto durante el siglo XX por el arqueólogo francés André Parrot. Aunque actualmente se conserva en estado fragmentario, el palacio ha sido objeto de intensas investigaciones arqueológicas. Su estilo arquitectónico, evidentemente funcional y ceremonial, refleja tanto la organización social de la época como la riqueza simbólica de su cultura.
Descripción
El Palacio de Marí responde a una tipología palaciega multifuncional, destinada a usos administrativos, residenciales y rituales. Su construcción se realizó principalmente con ladrillos de adobe secados al sol, que eran el material más común en la región. La planta, de carácter irregular y extensiva, se organiza en torno a más de 260 habitaciones y varios patios interiores, lo que facilita una clara jerarquía espacial. Aunque carece de una fachada monumental, presenta accesos estratégicos que conducen a zonas jerarquizadas según su función. Los elementos sustentantes son muros de adobe y pilares de madera, mientras que los elementos sustentados incluyen techumbres planas de madera recubiertas con estuco. La estructura general es masiva y cerrada, priorizando la protección climática y defensiva. Las cubiertas son esencialmente planas, permitiendo incluso su uso como espacios funcionales. El alzado es bajo, predominando la horizontalidad, y la decoración se concentra especialmente en los interiores, donde se hallan frescos con escenas religiosas, procesionales y simbólicas de gran valor artístico.
Análisis
La luz, en este edificio, proviene fundamentalmente de los patios centrales, lo cual permite cierto ingreso de iluminación natural en las estancias principales. Así, el interior del palacio es poco luminoso, lo que genera una atmósfera de solemnidad. Efectivamente, este juego de luces y sombras contribuye a resaltar el carácter ritual de muchos espacios. En cuanto al color, destacan los vivos tonos empleados en los frescos: rojos, ocres, azules y blancos, utilizados con intención narrativa y simbólica. Aún con su carácter funcional, el palacio ofrece una riqueza visual significativa.
El volumen del edificio se manifiesta en una organización compacta desde el exterior, aunque internamente se perciben distintos volúmenes geométricos, claramente diferenciados por su función. Por ejemplo, las áreas administrativas, residenciales y de culto están separadas espacial y visualmente. El ritmo se establece mediante la repetición de puertas, salas y patios, que generan una cadencia arquitectónica coherente. Las proporciones son predominantemente horizontales, aunque no dejan de comunicar jerarquía y orden. En definitiva, el edificio transmite una clara intención simbólica y estructural, diseñada para representar el poder del monarca y el orden del cosmos.
Comentario
El Palacio de Marí se inscribe dentro del estilo arquitectónico del período paleobabilónico, que se desarrolló entre el 2000 y el 1595 a.C. en Mesopotamia. Esta arquitectura surgió principalmente en el sur de Irak actual, pero se extendió a regiones de Siria, como Marí. Así mismo, formó parte de un contexto de expansión urbana, desarrollo del Estado centralizado y relaciones diplomáticas complejas. Zimrí-Lim, su constructor, fue un importante rey del siglo XVIII a.C. y aliado del célebre Hammurabi de Babilonia.
La función del palacio no se limitaba a la residencia del monarca. También cumplía roles administrativos, ceremoniales, religiosos y logísticos. Generalmente, los palacios mesopotámicos eran centros de poder donde se ejercía el gobierno y se organizaban las redes de intercambio. El palacio de Marí es, por tanto, un símbolo de esa centralización del poder.
Entre los rasgos principales del estilo paleobabilónico, destacan:
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El uso extensivo de adobe como material de construcción.
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El desarrollo de plantas articuladas en torno a patios.
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La organización jerárquica del espacio.
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La concentración de la decoración pictórica en los interiores.
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La ausencia de monumentalidad exterior, contrariamente a lo que ocurre en Egipto o Anatolia.
Este estilo se diferencia del egipcio en que no busca imponerse por su alzado o volumen exterior, sino por la organización interior y la expresividad simbólica. Entre otras obras representativas del mismo período y estilo destacan los palacios de Ebla, Ugarit y el de Hammurabi en Babilonia. Aunque sus autores no nos son conocidos, se presume que estos edificios fueron diseñados por arquitectos cortesanos al servicio del rey. Ciertamente, la arquitectura era vista como una actividad funcional y estatal, y no como una expresión artística individual.
Conclusión. Palacio de Marí
El Palacio de Marí representa una de las máximas expresiones de la arquitectura palaciega mesopotámica. Su principal aportación a la Historia del Arte es el desarrollo de una estructura compleja, capaz de integrar funciones diversas en un mismo espacio y de hacerlo con sentido ritual y político. También destaca por sus frescos interiores, que revelan una tradición pictórica poco común en la arquitectura de la región.
Evidentemente, esta obra influyó en los desarrollos posteriores de la arquitectura palaciega en el mundo asirio y en el imperio neobabilónico. Asimismo, su organización espacial basada en patios y jerarquía funcional tuvo eco en la arquitectura persa, especialmente en Persépolis. Aún en el siglo XX, su concepto de monumentalidad interior ha sido valorado por su capacidad simbólica más que por su efecto visual. Finalmente, puede considerarse un precedente del uso narrativo del espacio arquitectónico, que más adelante influirá en otras culturas del Mediterráneo oriental.
Bibliografía. Palacio de Marí
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Parrot, A. (1958). Marí: Une ville perdue. París: Gallimard.
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Oates, J. (1991). Babylon. Londres: Thames & Hudson.
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Saggs, H. W. F. (1988). La grandeza de Babilonia. Madrid: Alianza Editorial.
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Woolley, L. (1965). Excavaciones en Ur. Oxford: Oxford University Press.
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Kuhrt, A. (1995). El Antiguo Oriente Próximo, c. 3000–330 a.C.. Londres: Routledge.
- Wikipedia

error creo cuando se menciona le Palacio Real de Madrid. habrá que revisar eso
Efectivamente se trataba de un error. Ya se ha realizado la corrección. Gracias por colaborar.