Portada de Ripoll. Comentario

La portada de Ripoll es una de las fachadas esculpidas más extensas del románico europeo: un enorme muro de piedra cubierto de relieves en el que se lee, banda a banda, una auténtica Biblia en imágenes. Reyes, profetas, ángeles, animales fantásticos y escenas del Éxodo rodean a Cristo en majestad. ¿Cómo se organiza este programa tan complejo y de dónde procede su estilo? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraPortada occidental de la iglesia de Santa María de Ripoll
AutorTaller anónimo
CronologíaHacia 1150 (segundo tercio o mediados del siglo XII)
EstiloRománico pleno, de filiación languedociana
TécnicaRelieve en piedra arenisca
TipologíaFachada en forma de arco de triunfo, con frisos horizontales y portada abocinada
TemaTeofanía apocalíptica, historias del Antiguo Testamento, vidas de santos y calendario
UbicaciónMonasterio de Santa María de Ripoll (Girona)
Portada de Ripoll: vista frontal de la fachada románica en forma de arco de triunfo, con frisos superpuestos y puerta abocinada
Portada occidental del monasterio de Santa María de Ripoll. Ripoll (Girona). Foto: Ángel M. Felicísimo, CC BY 2.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de la portada de Ripoll

La portada de Ripoll es una obra de escultura monumental del románico pleno, realizada hacia 1150 en la fachada occidental de la iglesia del monasterio de Santa María de Ripoll, que el abad Oliba había consagrado en 1032. No conocemos el nombre de sus escultores, y la fecha exacta sigue discutida, aunque la mayoría de los especialistas la sitúan a mediados del siglo XII.

Su estilo es de filiación languedociana: los relieves derivan de los grandes talleres del sur de Francia, como Toulouse y Moissac, que difundieron sus modelos a través de los caminos de peregrinación. A esa base se suman recursos de origen italiano y, en el plano iconográfico, posibles fuentes en las Biblias ilustradas del propio scriptorium de Ripoll. Es la obra maestra de la escultura románica catalana.

Análisis formal

La portada se concibe como un gran arco de triunfo romano adosado a la fachada. El muro, rematado por una cornisa y enmarcado en los extremos, se divide en bandas horizontales superpuestas, como las páginas de un libro. En el centro se abre la puerta, abocinada, con varias arquivoltas en degradación que apoyan en columnas y jambas. En las jambas aparecen las figuras de san Pedro y san Pablo, patronos de la Iglesia de Roma, y en las pilastras se representan los meses del año con sus trabajos agrícolas.

Portada de Ripoll: puerta abocinada con arquivoltas esculpidas y estatuas de san Pedro y san Pablo en las jambas
Puerta abocinada con sus arquivoltas y las figuras de san Pedro y san Pablo. Foto: Enfo, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

El registro superior está presidido por Cristo en majestad, rodeado por los símbolos de los evangelistas (el Tetramorfos), ángeles y los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. Debajo se suceden frisos con escenas del Éxodo, como el paso del mar Rojo, la lluvia de codornices y el maná o la victoria sobre los amalecitas, y del libro de los Reyes, con episodios de David y Salomón. En el registro inferior, a la derecha de la puerta, aparece el rey David rodeado de músicos, y en los zócalos se esculpieron animales y seres fantásticos. Las arquivoltas narran, entre otras, historias de san Pedro y san Pablo, de Caín y Abel, de Jonás y de Daniel.

Las figuras son robustas, de cabezas grandes y canon algo corto, con pliegues paralelos y menudos en los ropajes. La composición se rige por la ley de adaptación al marco: cada escena ocupa el espacio de su friso, las figuras se alinean en friso y se repiten con ritmo regular, y el relieve, bastante plano, se recorta sobre un fondo neutro. La piedra arenisca se ha erosionado mucho con el tiempo, y por eso la portada está hoy protegida por un cerramiento acristalado.

Portada de Ripoll: frisos superiores del lado izquierdo con escenas del Antiguo Testamento en registros horizontales
Frisos del lado izquierdo, con escenas del Antiguo Testamento. Foto: Gennadii Saus i Segura, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

A mediados del siglo XII el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV unía Cataluña y Aragón y conquistaba Tortosa (1148) y Lérida (1149). Ripoll seguía siendo el panteón condal y uno de los monasterios más prestigiosos de la Corona, aunque desde 1070 dependía de la abadía de San Víctor de Marsella. En ese momento la escultura monumental, nacida a finales del siglo XI en los talleres del Languedoc y del Camino de Santiago, había alcanzado su madurez, y Ripoll quiso dotar a su iglesia de una fachada a la altura de las grandes abadías del sur de Francia.

Función y significado

El programa de la portada tiene varios niveles de lectura:

  • Teofanía: la visión de Cristo en majestad con los ancianos del Apocalipsis muestra el triunfo final de Dios sobre la historia.
  • Pueblo elegido: las escenas del Éxodo y de los Reyes presentan la historia de Israel como anuncio de la Iglesia, guiada y protegida por Dios.
  • Puerta del cielo: el arco de triunfo convierte la entrada al templo en un paso simbólico hacia la salvación, custodiado por san Pedro y san Pablo.
  • Lectura política: algunos autores relacionan las victorias del pueblo de Israel con las conquistas de Ramón Berenguer IV; es una hipótesis sugerente, pero no demostrada.

Rasgos del estilo

La escultura románica está subordinada a la arquitectura, se adapta al marco que le ofrece cada elemento constructivo y tiene un fin didáctico: enseñar a los fieles, en su mayoría analfabetos, las verdades de la fe. Prefiere la frontalidad, la simetría, la repetición rítmica y las figuras esquemáticas, sin interés por el naturalismo ni por la profundidad. La portada de Ripoll reúne todos estos rasgos: sus relieves se ordenan en frisos como si fueran líneas de texto, se ajustan con rigor a cada banda y a cada dovela y hacen de la fachada una Biblia de piedra para quien entraba en el templo.

Al mismo tiempo, la obra se aparta del modelo más habitual de portada con un gran tímpano, como el de Moissac. En Ripoll la teofanía no se concentra en el tímpano, sino que se despliega por toda la fachada, que se organiza como un arco triunfal de tradición romana. Esa fórmula, unida a la riqueza del programa y al gusto narrativo de los frisos, da a la obra un carácter singular dentro del románico europeo, aunque su lenguaje formal, de figuras macizas y pliegues finos, la sitúa en la órbita languedociana.

Obras relacionadas

La portada forma parte del monasterio de Santa María de Ripoll. Su modelo languedociano se entiende mejor junto a la portada de Moissac, y en la Península puede compararse con el Pórtico de la Gloria y con el Apostolado de la Cámara Santa de Oviedo. Para la pintura catalana contemporánea, véase San Clemente de Tahull.

Conclusión

La portada de Ripoll es la obra cumbre de la escultura románica catalana. Concebida hacia 1150 como un arco de triunfo cubierto de frisos, despliega un programa en el que Cristo en majestad preside la historia del pueblo elegido, las vidas de los apóstoles y el ciclo de los meses. Su estilo, de filiación languedociana, la vincula con los grandes talleres del sur de Francia, pero su organización en registros horizontales la convierte en una solución original y en uno de los ejemplos más claros de la escultura románica como Biblia en piedra.

Preguntas frecuentes sobre la portada de Ripoll

¿Cuándo se hizo la portada de Ripoll?

Hacia 1150, a mediados del siglo XII, aunque la fecha exacta sigue discutida.

¿Qué forma tiene la portada de Ripoll?

La de un arco de triunfo romano, con el muro dividido en frisos horizontales y una puerta abocinada en el centro.

¿Qué temas representa?

Cristo en majestad con los ancianos del Apocalipsis, escenas del Éxodo y de los Reyes, historias de santos, el rey David con sus músicos y los meses del año.

¿De dónde procede su estilo?

Es de filiación languedociana: deriva de los talleres del sur de Francia, como Toulouse y Moissac.

¿Por qué se la llama Biblia de piedra?

Porque sus relieves narran por bandas la historia sagrada para enseñarla a los fieles que no sabían leer.

Bibliografía

Durliat, M. (1990). La sculpture romane de la route de Saint-Jacques. De Conques à Compostelle. Mont-de-Marsan: Comité d’Études sur l’Histoire et l’Art de la Gascogne.

Gudiol Ricart, J. y Gaya Nuño, J. A. (1948). Arquitectura y escultura románicas (Ars Hispaniae, V). Madrid: Plus Ultra.

Porter, A. K. (1923). Romanesque Sculpture of the Pilgrimage Roads. Boston: Marshall Jones.

Yarza Luaces, J. (1979). Arte y arquitectura en España 500-1250. Madrid: Cátedra.


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