El monasterio de Santa María de Ripoll fue durante dos siglos el gran centro político, religioso y cultural de la Cataluña condal: allí se enterraron los condes de Barcelona y en su biblioteca se copiaron textos de ciencia, música e historia. Su iglesia, consagrada en 1032 por el abad Oliba, era una enorme basílica de cinco naves que miraba directamente a la Roma de los papas. ¿Qué queda hoy de aquella iglesia y qué debe a la gran restauración del siglo XIX? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Iglesia del monasterio de Santa María de Ripoll |
| Promotor | Abad Oliba (abad de Ripoll entre 1008 y 1046 y obispo de Vic) |
| Cronología | Fundación del monasterio hacia 879-880; iglesia de Oliba consagrada el 15 de enero de 1032; portada hacia 1150 |
| Estilo | Primer románico o románico lombardo |
| Planta | Basilical de cinco naves, amplio transepto y siete ábsides en la cabecera |
| Materiales | Piedra (sillarejo), muros con arquillos ciegos y lesenas |
| Restauración | Elías Rogent, 1886-1893, tras el incendio y abandono de 1835 |
| Ubicación | Ripoll (Girona) |

Clasificación del monasterio de Ripoll
La iglesia del monasterio de Santa María de Ripoll es una obra de arquitectura religiosa del primer románico, también llamado románico lombardo, la corriente que se extendió por Cataluña, el norte de Italia y el sur de Francia durante la primera mitad del siglo XI. El monasterio había sido fundado hacia 879-880 por el conde Wifredo el Velloso, pero la iglesia actual responde al proyecto del abad Oliba, que la consagró el 15 de enero de 1032. A mediados del siglo XII se le añadió la famosa portada esculpida, que se estudia aparte.
Conviene advertir desde el principio que el edificio que hoy visitamos es en buena parte una reconstrucción. Tras los terremotos del siglo XV, la exclaustración y el incendio de 1835 dejaron la iglesia en ruinas. Entre 1886 y 1893 el arquitecto Elías Rogent, con el apoyo del obispo de Vic Josep Morgades, la reconstruyó siguiendo la planta de Oliba y los restos conservados. Es un ejemplo característico de la restauración historicista del siglo XIX, que buscaba devolver al monumento su supuesta forma original.
Análisis formal
Lo más llamativo de Ripoll es su planta de cinco naves, algo excepcional en el románico. La nave central es más ancha y alta que las laterales, separadas por pilares. A los pies se levantaban dos torres, y en la cabecera un transepto muy desarrollado, que sobresale en planta, al que se abren siete ábsides: el central, mayor, y tres más pequeños a cada lado. Este esquema recuerda a las grandes basílicas paleocristianas de Roma, en especial a la antigua basílica de San Pedro, que Oliba conocía por sus viajes a la ciudad.

La construcción emplea el sillarejo, piedra apenas desbastada y colocada en hiladas, típica del primer románico. El exterior de la cabecera conserva la decoración lombarda: arquillos ciegos bajo la cornisa y bandas verticales poco salientes o lesenas, que animan los muros sin necesidad de escultura. Los ábsides se cubren con bóvedas de cuarto de esfera. Las naves que vemos hoy están cubiertas con bóvedas de cañón obra de Rogent; la cubierta original de las naves es objeto de debate, y muchos autores piensan que al menos parte de ellas tuvo armadura de madera.
El interior es amplio y algo oscuro, con pocos vanos, muros gruesos y una sucesión rítmica de pilares que conduce la mirada hacia el ábside mayor. En el templo se encuentran las sepulturas de varios condes, entre ellas la de Ramón Berenguer III, reconstruida en la restauración, que recuerdan su papel de panteón condal. Junto a la iglesia se conserva el claustro, cuya galería más antigua es de finales del siglo XII.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
A comienzos del siglo XI los condados catalanes vivían un periodo de crecimiento económico y de consolidación política tras la ruptura de los lazos con los reyes francos. El abad Oliba (hacia 971-1046), hijo del conde de Cerdaña y Besalú, gobernó a la vez los monasterios de Ripoll y Cuixà y el obispado de Vic. Fue una figura clave de su tiempo: impulsó la Paz y Tregua de Dios, mantuvo contactos con Roma y con los grandes monasterios del Midi, y promovió una intensa actividad constructora. En sus edificios se aprecia la llegada de los maestros de obras lombardos que difundieron el primer románico por todo el Mediterráneo occidental.
Función y significado
La iglesia de Ripoll cumplía varias funciones a la vez:
- Templo monástico: servía a la liturgia diaria de una comunidad benedictina numerosa, con varios altares en los siete ábsides.
- Panteón condal: desde Wifredo el Velloso, Ripoll fue el lugar de enterramiento de la casa condal de Barcelona, lo que lo convertía en un símbolo dinástico.
- Centro de cultura: su scriptorium y su biblioteca, de las más ricas de Occidente, produjeron obras como las Biblias de Ripoll y de Rodes.
- Imagen de Roma: la planta de cinco naves expresaba la fidelidad al papado y el prestigio del monasterio, que se presentaba como heredero de las grandes basílicas romanas.
Rasgos del estilo
El primer románico se caracteriza por una arquitectura de muros gruesos de sillarejo, pocos vanos, decoración exterior de arquillos ciegos y lesenas, ausencia casi total de escultura y torres campanario de gran altura. Es un arte de constructores más que de escultores, difundido por cuadrillas itinerantes de origen lombardo. El monasterio de Santa María de Ripoll comparte esos rasgos en sus muros y ábsides, pero los aplica a una escala monumental poco frecuente, propia de un monasterio con grandes recursos y protección condal.
Lo que distingue a Ripoll es la combinación de esa técnica lombarda con una planta de ambición romana. Frente a las iglesias rurales de una sola nave o de tres naves, como las del valle de Boí, Ripoll adopta las cinco naves y el gran transepto de San Pedro del Vaticano, en un momento en que la reforma de la Iglesia miraba hacia Roma. Por eso es una obra clave para entender cómo el primer románico catalán supo unir tradición paleocristiana, influencias italianas y una clara voluntad de representación política.
Obras relacionadas
La misma iglesia luce en su fachada la portada de Ripoll, obra cumbre de la escultura románica catalana. Del primer románico catalán son también Sant Pere de Rodes y las iglesias de Taüll, cuyo ábside conserva las pinturas comentadas en San Clemente de Tahull. Como contraste con el modelo monástico de Cluny, puede verse la abadía de Cluny, y como ejemplo de panteón regio en otro reino peninsular, el Panteón de los Reyes de San Isidoro.
Conclusión
El monasterio de Santa María de Ripoll resume el primer románico catalán en su versión más ambiciosa: técnica lombarda de sillarejo, arquillos y lesenas al servicio de una basílica de cinco naves y siete ábsides inspirada en Roma. Fue panteón de los condes de Barcelona y uno de los mayores centros culturales de la Europa del siglo XI gracias al abad Oliba. Al estudiarlo, sin embargo, hay que distinguir lo original de lo reconstruido, porque buena parte de lo que hoy vemos se debe a la restauración de Elías Rogent a finales del siglo XIX.
Preguntas frecuentes sobre el monasterio de Ripoll
¿Quién construyó la iglesia del monasterio de Ripoll?
El abad Oliba, que la consagró el 15 de enero de 1032, sobre el monasterio fundado hacia 879-880 por el conde Wifredo el Velloso.
¿Cuántas naves tiene la iglesia de Ripoll?
Cinco naves, con un amplio transepto y siete ábsides en la cabecera, un esquema inspirado en la antigua basílica de San Pedro de Roma.
¿A qué estilo pertenece el monasterio de Ripoll?
Al primer románico o románico lombardo, con muros de sillarejo, arquillos ciegos y lesenas.
¿Es original la iglesia que vemos hoy?
Solo en parte. Tras el incendio de 1835 quedó en ruinas y Elías Rogent la reconstruyó entre 1886 y 1893.
¿Por qué fue tan importante Ripoll?
Fue panteón de los condes de Barcelona y uno de los grandes centros culturales de Europa gracias a su scriptorium y su biblioteca.
Bibliografía
Conant, K. J. (1959). Carolingian and Romanesque Architecture, 800 to 1200. Harmondsworth: Penguin.
Junyent, E. (1975). Catalunya romànica. L’arquitectura del segle XI. Montserrat: Publicacions de l’Abadia de Montserrat.
Puig i Cadafalch, J., Falguera, A. de y Goday, J. (1909-1918). L’arquitectura romànica a Catalunya. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans.
Whitehill, W. M. (1941). Spanish Romanesque Architecture of the Eleventh Century. Oxford: Oxford University Press.
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