Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo. Comentario

El Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo es mucho más que un cartulario: es uno de los códices más bellos de la miniatura románica hispana. Sus páginas reúnen copias de las donaciones que los reyes asturleoneses hicieron a la iglesia de San Salvador, ilustradas con retratos de esos monarcas de colores deslumbrantes. Pero el obispo que lo encargó, Pelayo, es conocido también por manipular documentos. ¿Qué nos cuentan sus miniaturas y por qué se hizo este libro? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraLibro de los Testamentos (Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis)
PromotorPelayo, obispo de Oviedo entre 1101 y 1130
AutorCopistas y miniaturistas anónimos del scriptorium catedralicio
CronologíaHacia 1109-1120 (primer cuarto del siglo XII)
EstiloMiniatura románica
TécnicaTinta y pigmentos sobre pergamino
TipologíaCartulario (recopilación de documentos de donación) ilustrado
UbicaciónArchivo de la catedral de Oviedo
Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo: miniatura a página completa con Cristo en mandorla y el rey Alfonso II el Casto
Miniatura de Alfonso II el Casto en el Libro de los Testamentos. Archivo de la catedral de Oviedo. Imagen: dominio público, Wikimedia Commons.

Clasificación del Libro de los Testamentos

El Libro de los Testamentos es un manuscrito iluminado de la miniatura románica hispana, realizado en el primer cuarto del siglo XII en el scriptorium de la catedral de Oviedo por encargo del obispo Pelayo. Su contenido es jurídico: recoge copias de los «testamentos», es decir, de los documentos de donación de bienes y privilegios que los reyes de Asturias y de León habían concedido a la iglesia de San Salvador de Oviedo desde la época de Alfonso II el Casto.

Lo excepcional es que un documento administrativo se decorara con un conjunto de grandes miniaturas a página completa, que preceden a los principales diplomas y muestran a cada rey donante, a menudo con su esposa, su corte y los obispos. Frente a los Beatos y la Biblia de León de 960, todavía prerrománicos, es uno de los primeros grandes códices miniados plenamente románicos de los reinos cristianos peninsulares.

Análisis formal

La miniatura más conocida es la de Alfonso II el Casto. Se divide en dos registros. En el superior aparece Cristo en majestad dentro de una mandorla, rodeado de ángeles y de los apóstoles, dispuestos bajo arquerías como una corte celestial. En el inferior, el rey, coronado, se arrodilla en oración, y tras él su escudero (armiger) sostiene la espada y el escudo; a los lados, otras figuras enmarcan la escena. Una inscripción en grandes capitales identifica el documento como el testamento del rey Alfonso el Casto.

Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo: miniatura de Alfonso III y la reina Jimena entronizados con su corte
Alfonso III y la reina Jimena, con el obispo y su corte. Imagen: dominio público, Wikimedia Commons.

Otras miniaturas siguen un esquema parecido. En la de Alfonso III y la reina Jimena, el rey, con corona y cetro, preside sentado entre la reina y el obispo, bajo un gran arco con cortinajes; sostiene la cartela con la palabra «testamentum», y a sus pies aparece una fila de guerreros con escudos y lanzas. Las figuras se sitúan de frente, con una clara perspectiva jerárquica: el rey es mayor que su corte, y los personajes se ordenan simétricamente sobre fondos planos.

El dibujo es firme, con contornos negros y pliegues trazados en líneas paralelas y curvas. Los colores son planos y muy intensos: rojos, azules, verdes, ocres y amarillos. Los marcos arquitectónicos, los cortinajes, las telas de los vestidos y las letras capitales crean un efecto decorativo muy rico. Se ha señalado la combinación de la tradición hispana de los Beatos con modelos románicos llegados de más allá de los Pirineos, en un momento de intenso contacto con Francia.

Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo: el códice abierto en una vitrina, con una miniatura y el texto a dos columnas
El códice abierto, expuesto en una vitrina. Foto: Coralma, CC0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

A comienzos del siglo XII Oviedo ya no era capital de un reino, pero su catedral conservaba un enorme prestigio por las reliquias de la Cámara Santa y por la peregrinación que atraía, ligada al Camino de Santiago. El obispo Pelayo quiso defender la antigüedad, los bienes y la independencia de su diócesis frente a otras sedes, como Toledo, Burgos o Lugo. Para ello impulsó una amplia actividad historiográfica y documental, en la que copió, retocó e incluso inventó diplomas, lo que le ha valido entre los historiadores el apodo de «el Fabulador». En ese contexto de reforma gregoriana, de llegada de influencias francesas y de auge del románico pleno se hizo el códice.

Función y significado

El códice cumplía funciones a la vez prácticas y simbólicas:

  • Prueba jurídica: reunía en un solo volumen los títulos de propiedad y privilegios de la catedral, útiles en los pleitos con otras diócesis y con los nobles.
  • Legitimación: las miniaturas daban autoridad visual a los documentos, algunos de ellos manipulados o falsos, al mostrar a los reyes en el acto de donar.
  • Memoria dinástica: la sucesión de retratos regios presentaba a la monarquía asturleonesa como protectora continua de la iglesia de Oviedo.
  • Prestigio de la sede: la riqueza del códice, con pigmentos costosos y abundantes miniaturas, era en sí misma una afirmación del rango de la catedral y de su obispo.

Rasgos del estilo

La pintura y la miniatura románicas comparten un lenguaje simbólico y antinaturalista: figuras frontales e hieráticas, perspectiva jerárquica, colores planos sin modelado, contornos gruesos, fondos sin profundidad y composiciones simétricas, adaptadas al marco. El Libro de los Testamentos responde a estos principios. Sus reyes no son retratos fieles, sino imágenes ideales del poder, definidas por atributos como la corona, el cetro, el trono o el escudero, y ordenadas en registros que separan el ámbito celestial del terrenal.

A la vez, el códice muestra la riqueza de la miniatura hispana: el colorido intenso y el gusto ornamental proceden de la tradición de los Beatos, mientras que el tratamiento de los pliegues, las arquitecturas que enmarcan las figuras y la composición monumental de las páginas se acercan al románico europeo. Es un buen ejemplo de cómo el arte del libro, desarrollado en los scriptoria catedralicios y monásticos, participó de los mismos rasgos que la pintura mural de su tiempo.

Obras relacionadas

En la misma catedral de Oviedo se conserva el Apostolado de la Cámara Santa, y en la tradición de la miniatura hispana destaca el Beato de Gerona. Para la imagen de la realeza en el románico leonés conviene compararlo con el Panteón de los Reyes de San Isidoro, y para el contexto de la pintura mural europea con las pinturas de Saint-Savin-sur-Gartempe y San Clemente de Tahull.

Conclusión

El Libro de los Testamentos es una obra maestra de la miniatura románica hispana y, a la vez, un documento de poder. Encargado por el obispo Pelayo hacia 1109-1120 para reunir las donaciones regias a la catedral de Oviedo, sus grandes miniaturas presentan a los reyes asturleoneses como benefactores de la sede mediante figuras frontales, perspectiva jerárquica y un colorido intenso. Su estudio permite ver cómo el arte románico se puso al servicio no solo de la fe, sino también de los intereses de una institución eclesiástica.

Preguntas frecuentes sobre el Libro de los Testamentos

¿Qué es el Libro de los Testamentos?

Un cartulario ilustrado de la catedral de Oviedo que recoge copias de las donaciones de los reyes asturleoneses a la iglesia de San Salvador.

¿Quién lo encargó?

El obispo Pelayo de Oviedo, que gobernó la diócesis entre 1101 y 1130.

¿Cuándo se hizo?

En el primer cuarto del siglo XII, hacia 1109-1120.

¿Qué representan sus miniaturas?

A los reyes donantes, como Alfonso II el Casto o Alfonso III y la reina Jimena, con su corte, obispos y guerreros.

¿Por qué se llama al obispo Pelayo el Fabulador?

Porque copió, retocó e incluso inventó documentos para defender los derechos y bienes de su diócesis.

Bibliografía

Domínguez Bordona, J. (1930). La miniatura española. Florencia: Pantheon.

Fernández Conde, F. J. (1971). El Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo. Roma: Iglesia Nacional Española.

Williams, J. (1977). Early Spanish Manuscript Illumination. New York: George Braziller.

Yarza Luaces, J. (1979). Arte y arquitectura en España 500-1250. Madrid: Cátedra.


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