Leona herida de Nínive. Comentario

Tres flechas le atraviesan el cuerpo y una le ha alcanzado la columna: las patas traseras ya no le responden, pero la leona se arrastra con las delanteras y ruge con la cabeza levantada. Esta pequeña escena, tallada hacia el 645 a. C. en el palacio de Asurbanipal en Nínive, es la leona herida del Museo Británico, considerada la cumbre del patetismo animal en el arte antiguo. ¿Cómo consiguió un escultor asirio transmitir tanto dolor en un relieve de propaganda real? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraLeona herida (leona moribunda), de la caza de leones de Asurbanipal
AutorAnónimo (taller real asirio)
CronologíaHacia 645-635 a. C.
EstiloEscultura neoasiria
MaterialAlabastro yesoso, en relieve
ProcedenciaPalacio Norte de Asurbanipal, sala C, Nínive (Mosul, Irak)
UbicaciónMuseo Británico, Londres
Leona herida, relieve asirio del palacio de Asurbanipal en Nínive, con la leona atravesada por flechas que se arrastra y ruge
Leona herida, relieve de la caza de leones del Palacio Norte de Nínive (h. 645-635 a. C.). Museo Británico, Londres. Foto: Aziz1005, dominio público, Wikimedia Commons.

Clasificación de la leona herida

La leona herida es un fragmento de un relieve de la escultura neoasiria, realizado hacia el 645-635 a. C. para el Palacio Norte que el rey Asurbanipal (668-631 a. C. aproximadamente) mandó construir en Nínive. Forma parte del gran ciclo de la caza de leones de Asurbanipal, una serie de losas de alabastro que decoraban las paredes de varias salas y pasillos del palacio. Como todo el arte asirio, es obra anónima de los talleres reales.

El Palacio Norte fue descubierto en 1853-1854 por Hormuzd Rassam, arqueólogo nacido en Mosul que trabajaba para el Museo Británico. Las losas de la caza de leones se trasladaron a Londres, donde se exponen desde entonces y forman uno de los conjuntos más célebres del museo.

Análisis formal

La leona forma parte de un registro horizontal en el que yacen otros leones muertos o agonizantes, sobre un fondo liso y sin paisaje, pero el escultor la destaca por su postura. Está de perfil, en una diagonal que sube desde las patas traseras, caídas e inertes, hasta la cabeza, levantada en un último rugido. Las tres flechas clavadas en el lomo y en el costado explican la escena sin necesidad de más figuras: el animal está paralizado y, aun así, sigue luchando. Del cuerpo brota la sangre, indicada con pequeñas líneas.

El escultor trabaja con un relieve bajo pero muy preciso. La musculatura de las patas delanteras, tensas y apoyadas en el suelo, contrasta con la flojedad de los cuartos traseros, que se arrastran. Los detalles anatómicos (las costillas, los tendones, las garras, las arrugas del hocico) se describen con una observación directa del natural que no tiene la figura humana del mismo arte, siempre rígida y convencional. Frente al rey y sus soldados, que no muestran emoción alguna, los animales son en estos relieves los únicos que sufren.

Leona herida: relieve asirio de Nínive con la leona atravesada por flechas que se arrastra y ruge, junto a leones muertos
La leona herida (arriba a la derecha) entre otros leones muertos o agonizantes. Sala C del Palacio Norte de Nínive. Museo Británico, Londres. Foto: Zunkir, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

En el ciclo completo, la leona herida es un episodio entre muchos. Otras losas muestran al rey en su carro disparando flechas, a los criados que abren las jaulas, a los leones que saltan contra el carro y a otros que mueren en diferentes posturas, en una narración continua que se lee de un extremo a otro de la pared.

Leona herida en su contexto: Asurbanipal dispara flechas desde su carro en la caza de leones del Palacio Norte de Nínive
Asurbanipal dispara desde su carro, otra escena del ciclo de la caza de leones. Museo Británico, Londres. Foto: Interfase, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Asurbanipal fue el último gran rey de Asiria. Bajo su reinado el imperio alcanzó su mayor extensión, llegando a dominar Egipto durante un tiempo y a destruir Susa, la capital de Elam. Fue también un rey culto, que presumía de saber leer la escritura cuneiforme y que reunió en Nínive una gran biblioteca de tablillas de arcilla, de donde procede gran parte de lo que sabemos de la literatura mesopotámica, como la Epopeya de Gilgamesh. Pocos años después de su muerte, en el 612 a. C., medos y babilonios destruyeron Nínive, y el incendio que arrasó sus palacios sepultó los relieves bajo los escombros.

Función y significado

La caza de leones no era un simple deporte:

  • Ritual real: matar leones era un deber del rey, que como pastor de su pueblo debía protegerlo de las fieras.
  • Imagen del orden frente al caos: el león representaba las fuerzas salvajes que el rey, con ayuda de los dioses, debía someter.
  • Propaganda: los relieves mostraban la fuerza y el valor del monarca a quienes recorrían el palacio.
  • Narración visual: las losas contaban el desarrollo de la cacería, que se celebraba en un recinto cerrado con leones liberados de jaulas.

Rasgos del estilo

El relieve asirio es narrativo y conmemorativo: se dispone en frisos continuos que relatan hechos concretos del reinado, campañas militares, asedios o cacerías, y su fin principal es la propaganda del rey. La leona herida responde a esta tradición, pero muestra el punto más alto que alcanzó el arte asirio en el estudio del natural. En época de Asurbanipal la composición se hace más libre y aireada, con figuras sueltas sobre el fondo y una atención nueva al movimiento y a la anatomía. Por eso se la considera la cumbre del patetismo animal en el arte antiguo: pocos relieves anteriores al helenismo expresan con tanta fuerza el dolor y la agonía.

Esta forma de narrar en friso continuo, al servicio de la imagen del soberano, es un precedente del relieve histórico griego y romano, desde los frisos de los grandes altares helenísticos hasta la columna de Trajano. Nínive, además, ha sufrido mucho en tiempos recientes: en 2015 el Estado Islámico destruyó los lamassu de la puerta de Nergal de Nínive y piezas del Museo de Mosul y dinamitó el palacio de Nimrud. Proyectos de reconstrucción digital a partir de fotografías, y obras como el lamassu que el artista Michael Rakowitz instaló en Trafalgar Square en 2018, han convertido esas pérdidas en un tema de reflexión sobre la memoria del patrimonio.

Obras relacionadas

El ciclo completo se analiza en el comentario de los relieves de Asurbanipal. El modelo de palacio asirio decorado con relieves lo fijó el palacio de Dur-Sharrukin, guardado por el lamassu asirio. Siglos después, los leones de ladrillo vidriado de la puerta de Ishtar retomaron el tema, y la escultura helenística alcanzó un patetismo comparable en el Gálata moribundo.

Conclusión

La leona herida es una de las obras maestras del relieve asirio. Con una composición sencilla, una diagonal que va de las patas paralizadas a la cabeza que ruge, y una observación minuciosa de la anatomía, el escultor de Asurbanipal convirtió un episodio de una cacería real en una imagen universal del sufrimiento. Concebida para exaltar el poder del rey, ha acabado siendo recordada sobre todo por la dignidad y el dolor del animal vencido.

Preguntas frecuentes sobre la leona herida

¿Qué representa la leona herida?

Una leona atravesada por flechas que, con las patas traseras paralizadas, se arrastra sobre las delanteras y ruge. Es un episodio de la caza de leones del rey Asurbanipal.

¿De dónde procede y dónde está?

Del Palacio Norte de Asurbanipal en Nínive, en el norte de Irak. Se conserva en el Museo Británico de Londres desde el siglo XIX.

¿Cuándo se hizo?

Hacia el 645-635 a. C., durante el reinado de Asurbanipal, el último gran rey de Asiria.

¿Por qué se considera una obra maestra?

Por su observación del natural y por la intensidad con que expresa el dolor del animal, algo excepcional en un arte de propaganda. Se la considera la cumbre del patetismo animal en el arte antiguo.

¿Qué sentido tenía la caza de leones?

Era un ritual real: el rey, como pastor de su pueblo, demostraba que protegía a sus súbditos y que imponía el orden frente a las fuerzas salvajes.

Bibliografía

Barnett, R. D. (1976). Sculptures from the North Palace of Ashurbanipal at Nineveh (668-627 B.C.). Londres: British Museum Publications.

Collins, P. (2008). Assyrian Palace Sculptures. Londres: British Museum Press.

Frankfort, H. (1954). The Art and Architecture of the Ancient Orient. Harmondsworth: Penguin Books.

Reade, J. (1983). Assyrian Sculpture. Londres: British Museum Publications.


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