Caja de las Ágatas. Comentario

La Caja de las Ágatas es un pequeño cofre de oro que debe su nombre a los cerca de cien huecos con láminas de ágata que lo cubren como si fueran ventanas de colores. Lo regalaron a la catedral de Oviedo el príncipe Fruela, futuro Fruela II, y su esposa Nunilo en el año 910, y su tapa esconde una sorpresa: una placa de oro, granates y esmaltes más antigua, procedente del mundo carolingio. ¿Cómo llegó una joya franca a un relicario asturiano y qué nos dice de los contactos del reino con Europa? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraCaja de las Ágatas (arqueta relicario)
AutorAnónimo; la placa de la tapa procede de talleres carolingios
Cronología910 (era 948, según su inscripción); la placa de la tapa es anterior, de finales del siglo VIII o del IX
DonantesEl infante Fruela, hijo de Alfonso III y futuro Fruela II, y su esposa Nunilo
EstiloOrfebrería prerrománica asturiana con elementos carolingios
MaterialesCaja de madera revestida de láminas de oro con ágatas; tapa con placa de oro, granates, esmaltes y piedras; base de plata
Medidas16,5 × 42,4 × 27,1 cm
UbicaciónCámara Santa de la catedral de San Salvador, Oviedo
Caja de las Ágatas: arqueta de oro con vanos de ágata y la placa carolingia en lo alto de la tapa, Cámara Santa de Oviedo
Caja de las Ágatas, con la placa carolingia en lo alto de la tapa. Cámara Santa de la catedral de Oviedo. Foto: Enric, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de la Caja de las Ágatas

La Caja de las Ágatas es una arqueta relicario de la orfebrería prerrománica asturiana, la tercera gran joya de la Cámara Santa junto a la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria. La fecha la da la inscripción grabada en su base de plata: la ofrecen a San Salvador de Oviedo, como siervos de Cristo, Fruela y Nunilo, en la era 948, es decir, en el año 910. Fruela era hijo de Alfonso III, el donante de la Cruz de la Victoria dos años antes; ese mismo año pasó a gobernar Asturias y en 924-925 llegaría a ser rey de León como Fruela II.

Es una obra compuesta, hecha en dos momentos. La caja, con su revestimiento de oro y ágatas, se hizo en Asturias para la donación. La placa que remata la tapa, en cambio, es anterior y de estilo carolingio: una pieza de orfebrería franca de finales del siglo VIII o del siglo IX, quizá parte de un broche o de una hebilla de cinturón, que se reaprovechó al montar el cofre. Cómo llegó a Oviedo no se sabe, aunque pudo ser un regalo diplomático o una pieza adquirida a través de los contactos de la corte asturiana con el reino franco.

Análisis formal

Es una caja rectangular de madera con tapa en forma de tronco de pirámide, es decir, con cuatro lados inclinados y una superficie plana en lo alto. Las láminas de oro que la revisten llevan decoración vegetal repujada y están perforadas por 99 vanos de formas variadas, muchos en forma de arco de herradura o de medio punto, en los que se encajan finas láminas de ágata. Los costados se organizan en dos pisos de estas pequeñas arquerías, separados por bandas con piedras engastadas, de manera que la caja parece un edificio en miniatura, con ventanas que dejan pasar la luz a través de la piedra veteada.

Caja de las Ágatas, vista lateral: dos pisos de arquillos con láminas de ágata en el costado de la arqueta
Costado de la arqueta, con dos pisos de arquillos de ágata. Foto: Zarateman, CC BY-SA 3.0 ES, Wikimedia Commons.

La placa carolingia de la tapa es la parte más refinada. Sobre un fondo de oro se disponen cientos de pequeños granates en celdas (técnica de origen germánico conocida como orfebrería alveolada), varias piedras en cabujón, algunas perlas y pequeños esmaltes con dragones, cuadrúpedos, aves y árboles estilizados. La base, de plata maciza, lleva una decoración grabada a punzón: una cruz con la forma de la Cruz de la Victoria rodeada por los símbolos de los cuatro evangelistas (el Tetramorfos) y la inscripción de los donantes, que, como en las cruces, maldice a quien se atreva a llevarse la ofrenda.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

En 910, el reino de Asturias vivía el final del reinado de Alfonso III, que había llevado la frontera hasta el Duero. Ese mismo año el rey fue apartado del poder por sus hijos: García reinó en León, Ordoño en Galicia y Fruela en Asturias, con lo que el centro político del reino se desplazó hacia la Meseta. La donación de la caja continúa la costumbre de la familia real de enriquecer el tesoro de San Salvador de Oviedo, iniciada por Alfonso II. La historia reciente de la arqueta ha sido dramática. Resultó gravemente dañada en la voladura de la Cámara Santa de octubre de 1934, durante la Revolución de Asturias, y se restauró en 1942 sin diferenciar lo original de lo añadido. En la noche del 9 al 10 de agosto de 1977 fue robada con las dos cruces y desmontada por el ladrón; recuperada en gran parte, volvió a la Cámara Santa el 14 de septiembre de 1985 tras una restauración que algunos especialistas consideran poco respetuosa, pues repuso ágatas y piedras perdidas sin dejar claro qué es original.

Función y significado

Como las grandes cruces de la Cámara Santa, la caja tenía funciones religiosas y políticas:

  • Relicario: estaba destinada a guardar reliquias, el bien más preciado de una catedral altomedieval.
  • Ofrenda dinástica: el hijo del rey y su esposa seguían el ejemplo de Alfonso II y de Alfonso III, vinculando a la familia real con San Salvador.
  • Imagen de la Jerusalén celeste: la caja con arquerías y piedras preciosas evoca un edificio sagrado, en la línea de los relicarios en forma de templo.
  • Prestigio internacional: la placa carolingia reutilizada mostraba la riqueza del tesoro y los contactos del reino con Europa.

Rasgos del estilo

La orfebrería prerrománica asturiana se distingue por la riqueza de materiales, el gusto por cubrir toda la superficie, el uso de la filigrana, los cabujones y los esmaltes, y la mezcla de tradiciones tardorromanas, visigodas, carolingias e hispanas. La Caja de las Ágatas es un ejemplo perfecto de esa mezcla. Las arquerías de herradura de sus costados remiten al repertorio hispano, compartido con la arquitectura de la época, mientras que la placa de la tapa, con sus granates en celdas y sus esmaltes con animales fantásticos, pertenece de lleno a la tradición de la orfebrería germánica y carolingia.

La caja demuestra también que en el reino de Asturias se valoraban y reutilizaban piezas antiguas o extranjeras, como ocurre con los entalles romanos de la Cruz de los Ángeles. Y la cruz grabada en la base, con la forma de la Cruz de la Victoria, confirma que en 910 esa joya, recién donada por Alfonso III, ya se había convertido en el emblema de la monarquía. Se ha relacionado además con la arqueta de San Genadio de la catedral de Astorga, de la misma época, con la que comparte el tema del Tetramorfos.

Obras relacionadas

Las otras dos grandes joyas de la Cámara Santa son la Cruz de los Ángeles, con la que comparte la reutilización de piezas antiguas, y la Cruz de la Victoria, grabada en su base. El arte carolingio del que procede la placa de la tapa puede verse en la Capilla Palatina de Aquisgrán y en la Biblia de Carlos el Calvo, y la arquitectura asturiana contemporánea en Santa Cristina de Lena.

Conclusión

La Caja de las Ágatas es una de las grandes joyas de la orfebrería prerrománica asturiana. Donada en 910 por Fruela y Nunilo, combina un cofre asturiano de oro con arquerías de ágata y una placa carolingia anterior, de granates y esmaltes, reaprovechada en la tapa. Por eso resume como pocas obras la mezcla de tradiciones del arte asturiano y sus contactos con Europa. Dañada en 1934 y desmontada en el robo de 1977, la pieza actual es fruto de restauraciones discutidas, pero sigue siendo un testimonio esencial del tesoro de la catedral de Oviedo.

Preguntas frecuentes sobre la Caja de las Ágatas

¿Qué es la Caja de las Ágatas?

Una arqueta relicario de madera revestida de oro, con 99 vanos cerrados por láminas de ágata, conservada en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo.

¿Quién donó la Caja de las Ágatas?

El infante Fruela, hijo de Alfonso III y futuro Fruela II, y su esposa Nunilo, en el año 910 (era 948), según la inscripción de la base.

¿Qué tiene de carolingio?

La placa de la tapa, de oro con granates, esmaltes y piedras, es una pieza franca anterior, de finales del siglo VIII o del IX, reutilizada en la arqueta.

¿Qué hay en la base de la arqueta?

Una placa de plata grabada con una cruz como la de la Victoria, los símbolos de los evangelistas y la inscripción de los donantes.

¿Qué le pasó en 1934 y 1977?

Quedó muy dañada en la voladura de la Cámara Santa en 1934 y fue robada y desmontada en 1977; tras su restauración volvió a la catedral en 1985.

Bibliografía

Arbeiter, A. y Arias Páramo, L. (2009). «Condicionantes histórico-artísticos de las cruces de Oviedo y su posterior restauración». Territorio, Sociedad y Poder, anejo 2, 401-416.

Bango Torviso, I. G. (2001). Arte prerrománico hispano: el arte en la España cristiana de los siglos VI al XI (Summa Artis, VIII-II). Madrid: Espasa Calpe.

Madrid Álvarez, V. de la y Kawamura, Y. (dirs.) (2021). Los tesoros de la catedral de Oviedo. Oviedo: Fundación María Cristina Masaveu Peterson.


¿Preparas las oposiciones de Geografía e Historia? El arte prerrománico forma parte del temario de Historia del Arte. Consulta nuestro temario de oposiciones de Geografía e Historia y el índice completo de comentarios de Historia del Arte.

Scroll al inicio