Bastón de mando de la cueva del Castillo. Comentario

Hace unos 15.000 años, un cazador de la cornisa cantábrica tomó un trozo de asta de ciervo, le abrió un agujero redondo en el extremo y grabó a lo largo de él la figura de un ciervo. Cuando los prehistoriadores del siglo XIX encontraron objetos parecidos, les recordaron los bastones de los mariscales y los bautizaron como «bastones de mando». El bastón de mando de la cueva del Castillo es uno de los ejemplares más bellos de la península ibérica. ¿Era un símbolo de autoridad o una herramienta? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraBastón perforado o «bastón de mando» con ciervo grabado, de la cueva del Castillo
AutorAnónimo
CronologíaMagdaleniense superior, hace unos 15.000-13.000 años (fecha aproximada)
PeriodoPaleolítico superior, final de la glaciación de Würm
MaterialAsta (cuerna) de ciervo
TécnicaPerforación, grabado y pulido
ProcedenciaCueva del Castillo, Puente Viesgo (Cantabria)
UbicaciónMuseo Arqueológico Nacional, Madrid; reproducción en el Museo de Altamira
Bastón de mando de la cueva del Castillo: asta de ciervo perforada con un ciervo grabado, Magdaleniense superior
Bastón perforado con un ciervo grabado, de la cueva del Castillo. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. Foto: José-Manuel Benito Álvarez, CC BY-SA 2.5, Wikimedia Commons.

Clasificación del bastón de mando

El bastón de mando de la cueva del Castillo es una pieza de arte mueble del Paleolítico superior, perteneciente al Magdaleniense superior. Es un objeto de asta de ciervo con una perforación circular en uno de sus extremos y decorado con la figura grabada de un ciervo. Procede de los niveles magdalenienses de la cueva del Castillo, en Puente Viesgo (Cantabria), un yacimiento ocupado durante decenas de miles de años, famoso también por sus pinturas rupestres. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, y el Museo de Altamira expone una reproducción.

La pieza pertenece a un tipo de objeto muy característico del Paleolítico superior europeo, el bastón perforado. El nombre de «bastón de mando» (bâton de commandement) se lo dieron en el siglo XIX Édouard Lartet y Henry Christy, que excavaron los abrigos del Périgord, porque les recordaban los bastones de mando de los militares. Hoy muchos especialistas prefieren el nombre neutro de bastón perforado, porque su función no está clara. Se conocen ejemplares desde el Auriñaciense, pero la mayoría, y los más decorados, son del Magdaleniense.

Análisis formal

Los bastones perforados se fabricaban casi siempre en asta de reno o de ciervo, y más raramente en hueso o marfil. Se aprovechaba la parte del asta en la que nace una rama: se cortaba el tronco principal, se dejaba un ensanchamiento en el punto de unión y allí se abría uno o varios agujeros circulares. El resultado es una pieza alargada, de sección redondeada, con un extremo más ancho y perforado. Muchos llevan decoración, que puede ser abstracta (líneas, zigzags, círculos) o figurativa, con animales como caballos, ciervos, renos o peces.

El ejemplar del Castillo sigue este modelo. Es un fragmento de cuerna curvado, con la perforación en el extremo más grueso, y su superficie está cubierta por un ciervo grabado de líneas finas y seguras. El grabador adaptó la figura a la forma alargada y curva del soporte, de modo que el animal se estira a lo largo del fuste. Algunos detalles internos se indican con trazos cortos y precisos. El resultado combina la utilidad del objeto con una cuidada intención estética.

Bastón de mando de la cueva del Castillo: reproducción expuesta en el Museo de Altamira, con el ciervo grabado a lo largo del asta
Reproducción del bastón de la cueva del Castillo expuesta en el Museo de Altamira. Foto: Jl FilpoC, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Los bastones magdalenienses del suroeste de Francia muestran la variedad del tipo. En La Madeleine (Dordoña), el yacimiento que da nombre al Magdaleniense, apareció un bastón de asta de reno con un caballo tallado en bajorrelieve, hoy en el Museo Británico. Otros llevan varios animales en fila o figuras talladas en bulto redondo. Junto a ellos, el arte mueble magdaleniense incluye los propulsores, piezas de asta que servían para lanzar las azagayas con más fuerza y que a menudo se decoraban con animales esculpidos.

Bastón de mando de La Madeleine: asta de reno perforada con un caballo en bajorrelieve, Museo Británico
Bastón perforado de La Madeleine (Dordoña) con un caballo en bajorrelieve, Magdaleniense final. Museo Británico, Londres. Foto: Johnbod, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Al final de la última glaciación, la región cantábrica estaba habitada por grupos de Homo sapiens cazadores y recolectores que explotaban sobre todo el ciervo, además de la cabra montés, el caballo y los recursos del mar y de los ríos. El Magdaleniense fue la etapa de mayor desarrollo del arte paleolítico, tanto en las paredes de las cuevas como en los objetos. La cueva del Castillo reúne ambos aspectos: en sus paredes hay manos, discos rojos y animales, y un disco rojo fechado por uranio-torio por Alistair Pike y su equipo en 2012 superó los 40.800 años, una de las fechas más antiguas del arte rupestre europeo; en sus niveles de ocupación se han encontrado útiles de hueso y asta decorados, como este bastón.

Función y significado

La función de los bastones perforados es uno de los grandes enigmas del arte mueble. Las principales hipótesis son estas:

  • Objeto de prestigio: la interpretación clásica los considera insignias de autoridad que llevaría el jefe del grupo, idea apoyada por su decoración cuidada y por la aparición de algunos en sepulturas.
  • Enderezador de azagayas: el desgaste del interior de algunos agujeros sugiere que se usaban para enderezar en caliente las varillas de asta o de madera de las armas de caza.
  • Herramienta para cuerdas: un bastón de marfil con cuatro perforaciones hallado en Hohle Fels (Alemania) se ha interpretado como un útil para trenzar cuerdas.
  • Pieza de un sistema de lanzamiento o de sujeción: también se ha propuesto que formaran parte de propulsores, de mangos o de arreos, aunque estas ideas tienen menos apoyo.

Rasgos del estilo

El arte mueble magdaleniense comparte con el arte rupestre el naturalismo, el predominio de los animales y la representación de perfil, pero tiene sus propias reglas: el artista debe adaptar la figura a un soporte pequeño, a menudo alargado y curvo, y a un objeto con una forma y una función previas. El bastón de mando del Castillo es un buen ejemplo de esa adaptación, porque el ciervo se estira y se acomoda a la curvatura de la cuerna sin perder sus rasgos esenciales. La línea grabada, fina y precisa, indica el contorno y algunos detalles internos, con la misma observación de la anatomía que se ve en los ciervos pintados de las cuevas cantábricas.

Al mismo tiempo, la pieza muestra la unión de lo útil y lo simbólico que caracteriza al arte mueble. Fuera una insignia de prestigio o una herramienta, quien lo hizo dedicó tiempo y habilidad a decorarlo, lo que indica que el objeto tenía un valor especial. La elección del ciervo, el animal más cazado en el Cantábrico, refuerza la relación entre la vida cotidiana de aquellos grupos y sus imágenes. Frente a la decoración abstracta de otros bastones, este ejemplar figurativo representa la culminación del arte mueble del Magdaleniense superior.

Obras relacionadas

En la misma cueva se encuentran las pinturas de la cueva del Castillo, y en Cantabria la cueva de Altamira muestra el Magdaleniense en su apogeo. En Asturias puede compararse con la cueva de la Peña de Candamo. Para el arte mueble anterior, del Gravetiense, conviene ver la Dama de Brassempouy, y para el Magdaleniense pirenaico, la cueva de Les Trois Frères.

Conclusión

El bastón de mando de la cueva del Castillo es un ejemplo sobresaliente del arte mueble del Magdaleniense superior en la región cantábrica. Su perforación y su forma lo sitúan en el tipo de los bastones perforados, mientras que el ciervo grabado, adaptado con maestría a la curva de la cuerna, demuestra el dominio técnico y la sensibilidad naturalista de sus autores. Interpretado como objeto de prestigio en manos del jefe del grupo o como herramienta para enderezar armas, sigue siendo uno de los objetos más enigmáticos de la Prehistoria.

Preguntas frecuentes sobre el bastón de mando

¿Qué es un bastón de mando?

Un objeto del Paleolítico superior, casi siempre de asta, con una o varias perforaciones y a menudo decorado con animales o motivos abstractos. También se llama bastón perforado.

¿Por qué se llama bastón de mando?

Porque Lartet y Christy, en el siglo XIX, lo compararon con los bastones de los mariscales y pensaron que era una insignia de autoridad.

¿Para qué servía un bastón de mando?

No se sabe con certeza. Se ha interpretado como objeto de prestigio del jefe, como enderezador de azagayas, como útil para hacer cuerdas o como pieza de un sistema de lanzamiento.

¿Qué representa el bastón de la cueva del Castillo?

Un ciervo grabado a lo largo de una cuerna de ciervo perforada, adaptado a la forma curva del soporte.

¿Dónde se conserva?

En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El Museo de Altamira expone una reproducción.

Bibliografía

Barandiarán, I. (1973). Arte mueble del Paleolítico cantábrico. Zaragoza: Universidad de Zaragoza.

Corchón, M. S. (1986). El arte mueble paleolítico cantábrico: contexto y análisis interno. Madrid: Ministerio de Cultura.

Lartet, É. y Christy, H. (1875). Reliquiae Aquitanicae: Being Contributions to the Archaeology and Palaeontology of Périgord and the Adjoining Provinces of Southern France. Londres: Williams and Norgate.

Leroi-Gourhan, A. (1965). Préhistoire de l’art occidental. París: Mazenod.


¿Preparas las oposiciones de Geografía e Historia? El arte prehistórico forma parte del temario de Historia del Arte. Consulta nuestro temario de oposiciones de Geografía e Historia y el índice completo de comentarios de Historia del Arte.

Scroll al inicio