Cueva de la Peña de Candamo. Comentario

En lo alto de una colina sobre el valle del Nalón, a pocos kilómetros de San Román de Candamo, se abre una cueva que guarda uno de los conjuntos de arte paleolítico más importantes de Asturias. Uros, caballos y ciervos se reparten por una gran pared grabada y por un nicho elevado entre estalagmitas, como si fuera un pequeño escenario. La cueva de la Peña de Candamo es, además, un buen ejemplo de lo difícil que resulta fechar el arte rupestre. ¿Qué representan sus figuras y de cuándo son? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraCueva de la Peña de Candamo (cueva de La Peña)
AutorAnónimo
CronologíaVarias fases: las más antiguas, probablemente gravetienses (hace unos 26.000-28.000 años); los grabados, de tradición magdaleniense (fechas discutidas)
PeriodoPaleolítico superior, glaciación de Würm
TécnicaPintura en rojo, amarillo y negro, y grabado
TemasUros, caballos, ciervos, cabras, bisontes y signos
EscuelaFranco-cantábrica
UbicaciónSan Román de Candamo (Candamo, Asturias)
ProtecciónPatrimonio Mundial de la UNESCO desde 2008, dentro del conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España»
Cueva de la Peña de Candamo: reproducción de un animal pintado y grabado, en el Centro de Interpretación de San Román de Candamo
Reproducción de una de las figuras de la cueva en el Centro de Interpretación de la Cueva de la Peña, en San Román de Candamo (no hay en Commons fotografías libres de las pinturas originales). Foto: Luis Lafuente Agudín, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de la cueva de la Peña de Candamo

La cueva de la Peña de Candamo es un conjunto de arte rupestre del Paleolítico superior perteneciente a la escuela franco-cantábrica. Se encuentra en el concejo asturiano de Candamo, cerca de la cima de La Peña, en la orilla derecha del río Nalón. Sus paredes reúnen pinturas en rojo, amarillo y negro y numerosos grabados realizados en distintos momentos, por lo que no es obra de una sola época, sino un santuario utilizado y renovado durante miles de años, en plena glaciación de Würm.

Las pinturas se dieron a conocer en 1914, y el geólogo Eduardo Hernández-Pacheco las estudió y publicó en 1919 una monografía que fue durante décadas la principal referencia sobre la cueva. Su historia posterior fue agitada: sirvió de refugio durante la Guerra Civil y se acondicionó para las visitas sin medidas de protección, lo que dañó parte de las figuras. Por eso se cerró en 1980 y hoy solo se visita en temporada, con grupos muy reducidos; en San Román de Candamo, el Centro de Interpretación de la Cueva de la Peña reproduce sus principales paneles. En 2008 se incluyó en el Patrimonio Mundial, al ampliarse la declaración de Altamira al arte rupestre paleolítico del norte de España.

Análisis formal

La cueva tiene una galería de entrada que conduce a una gran sala. Cerca de la entrada, una pequeña cámara conserva puntos, líneas y un signo triangular en rojo. El conjunto principal está en la llamada Sala de los Grabados, dividida por grandes estalagmitas en varios paneles. Su pared más importante, el Muro de los Grabados, es una superficie amplia y lisa en la que se superponen uros, caballos, ciervos, cabras y otros animales, unos pintados y otros grabados con trazos múltiples. Entre ellos destaca un ciervo que la tradición describe como herido, por unos trazos que se han interpretado como venablos clavados en el cuerpo, aunque esa lectura es discutida.

Cueva de la Peña de Candamo: entrada protegida con un cierre de piedra y puerta enrejada
Entrada actual de la cueva, protegida con un cierre de piedra. Foto: Nachosan, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

El rincón más espectacular es el Camarín, un nicho situado en alto entre dos grandes estalagmitas. En él se pintaron varios caballos y un toro, que se han convertido en el emblema de la cueva. El lugar está elegido con intención: el espectador los contempla desde abajo, enmarcados por la roca, como en un pequeño escenario. Otros paneles menores muestran una cabra negra aislada o un caballo de perfil rojo. Como es habitual en el arte franco-cantábrico, los animales aparecen de perfil, sin suelo ni paisaje, y sin formar escenas narrativas, aunque se agrupan en conjuntos con una disposición pensada.

La técnica combina el dibujo con carbón y pigmentos de óxidos de hierro (rojos y amarillos) con el grabado, a veces de trazo único y a veces de líneas repetidas que rellenan el cuerpo y sugieren el pelaje. En muchos casos el grabado y la pintura se combinan en la misma figura. Las superposiciones demuestran que los artistas volvieron una y otra vez sobre las mismas paredes, añadiendo figuras nuevas sobre las antiguas.

Cueva de la Peña de Candamo: placa de la UNESCO que declara Patrimonio Mundial el arte rupestre paleolítico de la región cantábrica en 2008
Placa que recuerda la inclusión del arte rupestre paleolítico de la región cantábrica en el Patrimonio Mundial (8 de julio de 2008). Foto: Nachosan, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Candamo pertenece al gran núcleo de cuevas decoradas de la cornisa cantábrica, donde grupos de Homo sapiens cazadores y recolectores vivieron durante el Paleolítico superior, en un clima más frío que el actual. Su cronología ilustra bien los problemas del método. Las primeras dataciones por carbono 14 dieron resultados contradictorios, de unos 32.000 y unos 15.000 años sin calibrar. Un estudio dirigido por Soledad Corchón y publicado en 2014 dató de nuevo varios puntos negros y obtuvo fechas en torno a 22.500 años sin calibrar (unos 26.000-28.000 años reales), es decir, del Gravetiense; las figuras amarillas serían anteriores, y los grabados, posteriores y comparables a los del Magdaleniense. Una costra de calcita fechada por uranio-torio dio solo una edad mínima. Este método, aplicado por Alistair Pike y su equipo en 2012 a otras cuevas cantábricas como El Castillo, y por Dirk Hoffmann en 2018 a La Pasiega, ha retrasado mucho la antigüedad conocida del arte rupestre.

Función y significado

Como en el resto del arte paleolítico, el sentido de las figuras de Candamo no se conoce con certeza. Estas son las principales hipótesis:

  • Magia de caza: según la interpretación mágico-religiosa de Reinach y Breuil, representar al animal, y sobre todo al animal herido, aseguraba su captura.
  • Santuario organizado: André Leroi-Gourhan propuso que las especies se distribuían en la cueva según un esquema simbólico, con caballos y bovinos como parejas complementarias en los paneles centrales.
  • Lugar escenográfico: la elección del Camarín, elevado y enmarcado por estalagmitas, indica que algunas figuras se pensaron para ser vistas por un grupo desde un punto concreto, quizá en ceremonias.
  • Marca del territorio: la repetición de visitas y la acumulación de figuras durante miles de años pueden reflejar un lugar de reunión que reforzaba la identidad del grupo.

Rasgos del estilo

El arte de la región franco-cantábrica se caracteriza por su naturalismo, el predominio casi absoluto de los animales, la representación de perfil, la ausencia de paisaje y el aprovechamiento de las formas de la roca. La cueva de la Peña de Candamo reúne todos estos rasgos, pero lo hace en varias capas: los uros y ciervos amarillos y los puntos negros de las fases antiguas conviven con grabados más tardíos de trazo múltiple, que recuerdan a los modelos magdalenienses. Por eso la cueva es un buen ejemplo de la evolución del estilo que Leroi-Gourhan intentó ordenar en sus estilos sucesivos.

En sus figuras más logradas, como los caballos del Camarín, se aprecia la búsqueda de la proporción y del movimiento, y el uso del entorno natural para realzarlas. A diferencia de Altamira, Candamo no tiene grandes polícromos, pero destaca por la riqueza de sus grabados y por la variedad de especies. Como en otras cuevas, la figura humana es casi inexistente, y lo que domina es la fauna de la época glaciar, observada con atención por quienes la cazaban.

Obras relacionadas

Dentro de Asturias conviene compararla con la cueva de Tito Bustillo, y en Cantabria con las pinturas de la cueva del Castillo, con algunas de las fechas más antiguas de Europa, y con la cueva de Altamira. Al otro lado de los Pirineos, la cueva de Les Trois Frères ofrece un buen ejemplo de grabados superpuestos, y el arte mueble cantábrico puede verse en el bastón de mando de la cueva del Castillo.

Conclusión

La cueva de la Peña de Candamo es uno de los grandes santuarios del arte paleolítico asturiano y de la escuela franco-cantábrica. Su Muro de los Grabados y su Camarín muestran el naturalismo, la temática animal y el uso escenográfico de la cueva propios de este arte, y sus superposiciones revelan un uso prolongado desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense. Las dificultades para fecharla la convierten, además, en un caso ejemplar de los debates científicos sobre la cronología del arte rupestre.

Preguntas frecuentes sobre la cueva de la Peña de Candamo

¿Dónde está la cueva de la Peña de Candamo?

En el concejo de Candamo (Asturias), cerca de San Román de Candamo, en lo alto de La Peña, sobre el valle del Nalón.

¿Quién estudió la cueva de la Peña de Candamo?

Las pinturas se dieron a conocer en 1914 y Eduardo Hernández-Pacheco publicó su estudio en 1919. Desde 2007 se han hecho nuevas investigaciones.

¿Qué se representa en la cueva?

Sobre todo uros, caballos, ciervos y cabras, pintados y grabados, además de signos rojos y puntos negros. Destacan el Muro de los Grabados y el Camarín.

¿Qué antigüedad tienen sus pinturas?

Hay varias fases. Los puntos negros datados en 2014 son del Gravetiense, hace unos 26.000-28.000 años, y los grabados son posteriores, de tradición magdaleniense.

¿Es Patrimonio Mundial?

Sí, desde 2008, como parte del conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España».

Bibliografía

Corchón, M. S., Garate, D., Valladas, H., Rivero, O., Pons-Branchu, E., Ortega, P. y Hernando, C. (2014). «De vuelta al punto de partida: nuevas dataciones del arte de la cueva de La Peña de Candamo (Asturias)». Zephyrus, 73, 67-81.

Hernández-Pacheco, E. (1919). La caverna de la Peña de Candamo (Asturias). Madrid: Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas.

Leroi-Gourhan, A. (1965). Préhistoire de l’art occidental. París: Mazenod.

Pike, A. W. G. et al. (2012). «U-series dating of Paleolithic art in 11 caves in Spain». Science, 336(6087), 1409-1413.


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