Mide menos de cuatro centímetros, cabe en la yema de un dedo y, sin embargo, nos mira desde hace unos 25.000 años. La Dama de Brassempouy, una diminuta cabeza femenina tallada en marfil de mamut, es una de las representaciones más antiguas y detalladas de un rostro humano. Su cabeza aparece cubierta por una retícula que ha hecho que se la conozca como la «dama de la capucha». ¿Qué lleva puesto y por qué es tan excepcional frente a las demás venus paleolíticas? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Dama de Brassempouy («Dama de la capucha») |
| Autor | Anónimo |
| Cronología | Gravetiense, hace unos 25.000 años (fecha aproximada) |
| Periodo | Paleolítico superior, glaciación de Würm |
| Material | Marfil de mamut |
| Dimensiones | 3,65 cm de altura |
| Hallazgo | 1894, en la Grotte du Pape de Brassempouy (Landas, Francia), por Édouard Piette |
| Ubicación | Musée d’Archéologie nationale, Saint-Germain-en-Laye (Francia) |

Clasificación de la Dama de Brassempouy
La Dama de Brassempouy es una pieza de arte mueble del Paleolítico superior, perteneciente al Gravetiense. Es un fragmento de estatuilla, probablemente la cabeza de una figura femenina completa que se rompió, tallado en marfil de mamut. Forma parte del grupo de las venus paleolíticas y, dentro de ellas, del llamado foco pirenaico-aquitano, al que pertenecen también la Venus de Lespugue y las demás figurillas de Brassempouy, en el suroeste de Francia.
La encontró en 1894 el prehistoriador Édouard Piette, con Joseph de Laporterie, en la Grotte du Pape de Brassempouy, en el departamento de las Landas. En el mismo yacimiento aparecieron, entre 1892 y 1896, varios fragmentos de figurillas femeninas de marfil, como torsos y caderas, lo que convierte a Brassempouy en uno de los conjuntos más ricos de venus de Europa. Las excavaciones de la época fueron poco cuidadosas y no registraron bien los niveles, por lo que la fecha se ha precisado después por comparación y por las investigaciones de Henri Delporte en el yacimiento. Piette donó su colección en 1902 al museo de Saint-Germain-en-Laye, hoy Musée d’Archéologie nationale, donde se conserva.
Análisis formal
La figura representa una cabeza humana sobre un cuello largo, vista de frente. El rostro, de forma triangular, está tallado con gran economía de medios: una frente amplia, unas cejas en arco que se unen con la línea de la nariz, unas cuencas oculares hundidas bajo ellas, la nariz recta y la barbilla. No tiene boca. Esta ausencia, junto a la simplicidad del modelado, le da un aire sereno y casi geométrico, pero los rasgos son reconocibles y proporcionados, algo excepcional en el arte paleolítico.
El elemento más llamativo es la retícula que cubre la cabeza y cae a ambos lados de la cara hasta los hombros. Está formada por incisiones que se cruzan en ángulo recto y dibujan una cuadrícula. Se ha interpretado como una capucha o un tocado de tejido, como una redecilla, o como un peinado de trenzas o mechones recogidos. Cualquiera de estas lecturas indica que la pieza recoge un adorno real, por lo que se ha usado como indicio del uso de tejidos o de cuidados peinados en el Gravetiense. En un lado de la cara se aprecia una grieta vertical, debida a la estructura del marfil.

El escultor trabajó el marfil con útiles de sílex, raspando, tallando e incidiendo la superficie, y después la pulió. La pieza tiene un claro predominio de la frontalidad: está pensada para verse de frente, aunque el volumen de la cabeza y la retícula se aprecian también de perfil. Su tamaño minúsculo, de unos 3,65 centímetros de altura, hace todavía más admirable la precisión de los detalles.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
La Dama de Brassempouy pertenece al Gravetiense, una fase del Paleolítico superior que se extiende aproximadamente entre hace 33.000 y 24.000 años, en plena glaciación de Würm. Los grupos de Homo sapiens de esta época, cazadores de mamuts, renos y caballos, ocuparon un territorio muy amplio, desde la costa atlántica hasta las llanuras de Rusia, y compartieron una cultura material común. Una de sus manifestaciones más características son las venus, figurillas femeninas talladas en marfil, piedra o hueso, o modeladas en arcilla, como en Dolní Věstonice. El marfil de mamut, que se podía tallar y pulir con gran precisión, fue uno de sus materiales preferidos.
Función y significado
Como ocurre con las demás venus, su función se desconoce, pero se han propuesto varias explicaciones:
- Fecundidad: si formaba parte de una figura completa, podría pertenecer a la tradición de venus vinculadas a la fertilidad y a una posible «diosa madre», en la línea de la interpretación mágico-religiosa de Reinach y Breuil.
- Retrato o individuo: el rostro reconocible ha llevado a pensar que representa a una mujer concreta, algo raro en un arte en el que la figura humana suele ser esquemática.
- Adorno e identidad: la capucha o el peinado pueden indicar el estatus, la edad o la pertenencia a un grupo, en línea con las lecturas actuales que relacionan las venus con la identidad social.
- Objeto personal: su pequeño tamaño sugiere que pudo llevarse encima como amuleto o como objeto de valor personal.
Rasgos del estilo
Las venus gravetienses suelen presentar rostros sin rasgos, cabezas reducidas y un gran desarrollo de pechos, vientre y caderas, a menudo con esteatopigia. La Dama de Brassempouy rompe ese modelo, porque concentra toda la atención en la cabeza y en el rostro. No sabemos si su cuerpo seguía el esquema voluminoso de las otras venus, pero los fragmentos de torsos hallados en Brassempouy indican que en el yacimiento convivían figuras de cuerpos opulentos con cabezas detalladas como esta. Así, la Dama demuestra que el arte gravetiense no era incapaz de representar el rostro, sino que normalmente elegía no hacerlo.
Al mismo tiempo, la pieza mantiene la tendencia a la síntesis propia del arte paleolítico. El rostro está construido con pocos planos, sin boca, y la retícula se reduce a una trama geométrica de incisiones. Esa combinación de naturalismo en las proporciones y de simplificación en los detalles le da una modernidad que ha fascinado a artistas y estudiosos. Frente al esquematismo de la mayoría de las representaciones humanas del Paleolítico, como el hechicero de Les Trois Frères, la Dama de Brassempouy es una excepción por su sensación de individualidad.
Obras relacionadas
Del mismo foco pirenaico-aquitano es la Venus de Lespugue, y en Dordoña destaca el relieve de la Venus de Laussel. Entre las demás venus gravetienses conviene compararla con la Venus de Willendorf, cuya cabeza también está cubierta por bandas, y con la Venus de Savignano, de cabeza cónica y sin rostro. Para otra figura humana, esta vez en el arte rupestre, puede verse la cueva de Les Trois Frères.
Conclusión
La Dama de Brassempouy es una pequeña obra maestra del arte mueble gravetiense y una de las representaciones más antiguas y detalladas de un rostro humano. Tallada en marfil de mamut, combina unos rasgos faciales proporcionados con una retícula geométrica que ha dado lugar a su apodo de «dama de la capucha». Frente a las venus sin rostro, demuestra la capacidad de los artistas paleolíticos para captar la individualidad humana, y su significado, entre la fecundidad, el adorno y la identidad, sigue abierto.
Preguntas frecuentes sobre la Dama de Brassempouy
¿Qué es la Dama de Brassempouy?
Una pequeña cabeza femenina tallada en marfil de mamut, del Gravetiense, considerada una de las representaciones más antiguas y detalladas de un rostro humano.
¿Cuánto mide la Dama de Brassempouy?
Unos 3,65 centímetros de altura.
¿Por qué se la llama dama de la capucha?
Porque su cabeza está cubierta por una retícula de incisiones que se ha interpretado como una capucha, una redecilla o un peinado de trenzas.
¿Dónde se encontró y dónde está?
Se halló en 1894 en la Grotte du Pape de Brassempouy (Landas, Francia) y se conserva en el Musée d’Archéologie nationale de Saint-Germain-en-Laye.
¿Qué antigüedad tiene?
Se atribuye al Gravetiense y tiene unos 25.000 años, aunque la fecha es aproximada porque las excavaciones antiguas no registraron bien los niveles.
Bibliografía
Delporte, H. (1979). L’image de la femme dans l’art préhistorique. París: Picard.
Leroi-Gourhan, A. (1965). Préhistoire de l’art occidental. París: Mazenod.
Piette, É. (1895). «La station de Brassempouy et les statuettes humaines de la période glyptique». L’Anthropologie, 6, 129-151.
White, R. (2006). «The women of Brassempouy: a century of research and interpretation». Journal of Archaeological Method and Theory, 13(4), 251-304.
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