Abrigos de los valles de Otíñar. Comentario

A pocos kilómetros de la ciudad de Jaén, el río Quiebrajano se abre paso entre paredes calizas, barrancos y cerros donde, desde hace más de cinco mil años, distintas comunidades pintaron y grabaron sus signos. Los abrigos de Otíñar forman uno de los mejores ejemplos de cómo el arte esquemático no se concentra en una sola pared, sino que se reparte por todo un paisaje: soles, figuras humanas en forma de cruz, zigzags y círculos concéntricos. ¿Qué relación tenían estos abrigos con los poblados y las tumbas del valle? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraArte rupestre de los valles de Otíñar (pinturas y grabados)
AutorAnónimo
CronologíaLarga duración: Neolítico y Calcolítico (sobre todo IV y III milenios a. C.), con posible continuidad en la Edad del Bronce
EstiloArte rupestre esquemático
TécnicaPintura monocroma en rojo oscuro y negro; grabados en algunos abrigos
TemasAntropomorfos cruciformes, soliformes, motivos oculares, zoomorfos escasos, puntos, zigzags y círculos concéntricos
UbicaciónValles del río Quiebrajano, Otíñar, término municipal de Jaén
ProtecciónBien de Interés Cultural; Zona Patrimonial de Otíñar (2009)
Abrigos de Otíñar: paisaje calizo del entorno de la Cueva de los Soles, en los valles de Otíñar (Jaén)
Entorno de la Cueva de los Soles, uno de los abrigos pintados de Otíñar. No hay en Wikimedia Commons fotografías libres de las pinturas, por lo que se muestra el paisaje. Foto: Kordas, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de los abrigos de Otíñar

Los abrigos de Otíñar son un conjunto de cuevas y abrigos con arte rupestre repartidos por los valles del río Quiebrajano, al sur de la ciudad de Jaén. Se agrupan en siete conjuntos (Cerro del Frontón, Cerro Veleta, Peñón de la Bríncola, Barranco de la Cañada, Barranco de la Tinaja, Vegas Altas y Poyo del Gallego), con una veintena larga de lugares decorados. Pertenecen al arte rupestre esquemático, que en Otíñar incluye tanto pinturas como grabados. Los descubrimientos comenzaron en los años setenta del siglo XX: la Cueva de los Soles se dio a conocer en 1974, y en 1981 se publicó el estudio de la Cueva del Plato.

Su cronología es de larga duración. Los especialistas sitúan estas manifestaciones en el Neolítico y la Edad del Cobre, sobre todo en el IV y el III milenios a. C., y algunos autores admiten su continuidad hasta la Edad del Bronce. La relación con los yacimientos del valle es estrecha: en el Cerro Veleta se conservan los restos de un poblado fortificado de la Edad del Cobre y su necrópolis. Toda la zona fue declarada en 2009 Zona Patrimonial, la primera de Andalucía con esa figura de protección.

Análisis formal

Las pinturas mejor estudiadas son las de la Cueva del Plato, en el Peñón de la Bríncola. Predominan los antropomorfos, muchos de ellos cruciformes, de tamaños muy variados, desde unos 15 centímetros hasta apenas 3. El motivo más llamativo es una figura que combina un ojo y un sol, una forma ocular y solar que sus estudiosos consideraron sin paralelos claros. Hay también dos zoomorfos difíciles de identificar, puntos, zigzags y motivos en dientes de lobo. Estos últimos son importantes, porque se repiten en la cerámica de los poblados cercanos, como el del Cerro Veleta.

La técnica es la propia del esquematismo: pintura monocroma en tinta plana, sin volumen ni modelado. En la Cueva del Plato predominan las figuras negras, a veces sobre restos de pintura rojo oscuro, lo que ha permitido proponer distintas fases. Otros abrigos deben su nombre a sus motivos, como la Cueva de los Soles, cuyo nombre alude a sus figuras soliformes. Como en todo el arte esquemático, no existe una composición ordenada ni una narración: las figuras se yuxtaponen sobre la roca y son estáticas.

Abrigos de Otíñar: grabados prehistóricos de círculos concéntricos en la pared de un abrigo del barranco de la Tinaja
Grabados de círculos concéntricos en el barranco de la Tinaja. Foto: Veinticuatro de Jahén, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Los grabados se concentran en el barranco de la Tinaja. En la Cueva del Toril, un gran abrigo de unos 67 metros de anchura, se conservan alrededor de treinta grabados, sobre todo círculos concéntricos, un motivo que se repite en otros abrigos del barranco y que también aparece en otros lugares de la provincia, como la Cueva del Encajero, en Quesada. En algunas cuevas hay además cazoletas, pequeñas cavidades excavadas en la roca.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Durante el Neolítico y la Edad del Cobre, el alto Guadalquivir y las sierras que lo rodean se poblaron de comunidades agrícolas y ganaderas que vivían en poblados estables, algunos fortificados, y enterraban a sus muertos en sepulturas colectivas. Los valles de Otíñar, con agua, pastos y abrigos naturales, controlaban además el paso entre la campiña de Jaén y las sierras del sur. Allí se conservan el poblado amurallado del Cerro Veleta y el dolmen del Collado de los Bastianes, que algunos investigadores relacionan con los grabados del barranco de la Tinaja. El arte rupestre forma así parte de un paisaje humanizado, en el que se combinaban hábitat, tumbas y lugares sagrados.

Función y significado

El arte de Otíñar pudo cumplir varias funciones:

  • Santuarios: los abrigos pintados y grabados pudieron ser lugares de culto, visitados de forma repetida por las comunidades del valle.
  • Marca del territorio: su distribución por barrancos y vías de paso sugiere que señalaban el control de un territorio y de sus recursos.
  • Relación con los muertos: la cercanía de dólmenes y necrópolis apunta a un vínculo entre el arte y el culto a los antepasados.
  • Creencias astrales: los soliformes y los círculos concéntricos se han relacionado con el sol y con el ciclo de las estaciones.
Abrigos de Otíñar y arte esquemático: mapa de la península ibérica con los principales núcleos de arte rupestre esquemático
Principales núcleos de arte rupestre esquemático de la península ibérica. Mapa: José-Manuel Benito Álvarez, dominio público, Wikimedia Commons.

Rasgos del estilo

El arte esquemático reduce las formas a signos: antropomorfos en forma de T, Y o X, ídolos de triángulos opuestos, ídolos oculados, soliformes, zoomorfos escasos y motivos geométricos como círculos, meandros, espirales, zigzags o tectiformes. Es un arte monocromo, sin orden compositivo ni narración, en el que las figuras se yuxtaponen de manera estática. Los abrigos de Otíñar reúnen buena parte de este repertorio: antropomorfos cruciformes, soles, un motivo ocular, zigzags y círculos concéntricos, con muy pocos animales.

Su interés reside sobre todo en el conjunto. Más que una gran pared pintada, Otíñar ofrece un paisaje completo en el que las pinturas, los grabados, el poblado fortificado y los dólmenes se explican mutuamente. Además, la repetición de los mismos motivos en las paredes y en la cerámica, como los zigzags y los dientes de lobo, demuestra que el arte esquemático formaba parte de un código simbólico compartido por toda la comunidad y presente en distintos soportes.

Obras relacionadas

Otros grandes conjuntos esquemáticos son Peña Escrita, en Sierra Morena, y la Cueva de los Letreros, en Almería. Los motivos oculares se relacionan con el ídolo oculado, y el mundo funerario de la época con el tholos de Los Millares y el dolmen de Menga.

Conclusión

Los abrigos de Otíñar son un excelente ejemplo del arte rupestre esquemático entendido como fenómeno de larga duración y de paisaje. Sus pinturas monocromas, con antropomorfos cruciformes, soliformes y motivos oculares, y sus grabados de círculos concéntricos, yuxtapuestos y sin narración, se reparten por los valles del Quiebrajano junto a un poblado fortificado de la Edad del Cobre y a varios dólmenes. Protegidos desde 2009 como Zona Patrimonial, permiten estudiar cómo las comunidades del Neolítico y el Calcolítico convirtieron todo un valle en un espacio cargado de significado.

Preguntas frecuentes sobre los abrigos de Otíñar

¿Dónde están los abrigos de Otíñar?

En los valles del río Quiebrajano, en la zona de Otíñar, dentro del término municipal de Jaén.

¿Qué se representa en ellos?

Sobre todo antropomorfos cruciformes, soliformes, un motivo que combina ojo y sol, zigzags y, en los grabados, círculos concéntricos.

¿De qué época son?

Del Neolítico y la Edad del Cobre, sobre todo del IV y el III milenios a. C., dentro de un fenómeno de larga duración.

¿Hay pinturas y grabados?

Sí. Las pinturas aparecen en varios abrigos, como la Cueva del Plato o la de los Soles, y los grabados se concentran en el barranco de la Tinaja.

¿Cómo están protegidos?

Son Bien de Interés Cultural y forman parte de la Zona Patrimonial de Otíñar, declarada en 2009.

Bibliografía

Acosta, P. (1968). La pintura rupestre esquemática en España. Salamanca: Universidad de Salamanca.

Breuil, H. (1933-1935). Les peintures rupestres schématiques de la Péninsule Ibérique. Lagny: Imprimerie de Lagny.

Carrasco Rus, J. y Pastor Muñoz, M. (1981). «Avance al estudio de las pinturas rupestres esquemáticas de la Cueva del Plato. Panel A (Otiñar, Jaén)». Zephyrus, 32-33.


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