Dos guerreros heridos yacen en los ángulos de dos frontones del mismo templo. Uno sonríe mientras se arranca una flecha del pecho; el otro, esculpido pocos años después, intenta incorporarse con esfuerzo y parece aceptar su muerte. Esa diferencia resume el paso del arte arcaico al clásico, y por eso los frontones del templo de Afaia, en la isla de Egina, son una pieza clave de la historia de la escultura griega. ¿Qué cambió entre un frontón y otro y de qué colores estaban pintadas sus figuras? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Frontones oeste y este del templo de Afaia en Egina |
| Autor | Anónimo; talleres de Egina |
| Cronología | Frontón oeste, hacia 500-490 a. C.; frontón este, hacia 490-480 a. C. |
| Estilo | Escultura griega del arcaísmo final y transición al estilo severo |
| Material | Mármol de Paros, con restos de policromía |
| Tema | Las dos guerras de Troya, con Atenea en el centro de ambos frontones |
| Descubrimiento | 1811 |
| Ubicación | Gliptoteca de Múnich (Alemania) |

Clasificación de los frontones del templo de Afaia
Los frontones del templo de Afaia son un conjunto de escultura arquitectónica griega en mármol que decoraba el templo dórico de Afaia, una diosa local de Egina, construido hacia el 500 a. C. Se fechan entre el arcaísmo final y los inicios del estilo severo: el frontón oeste hacia el 500-490 a. C. y el este hacia el 490-480 a. C. Algunos fragmentos sugieren que el frontón este sustituyó a otro anterior, quizá dañado, lo que explicaría la diferencia de estilo entre ambos.
Las esculturas fueron descubiertas en 1811 por un grupo de viajeros, entre ellos el británico Charles R. Cockerell y el alemán Carl Haller von Hallerstein, y compradas por el príncipe heredero Luis de Baviera. El escultor Bertel Thorvaldsen las restauró en Roma, completando las partes perdidas, y desde 1830 se exhiben en la Gliptoteca de Múnich. En los años sesenta del siglo XX se retiraron los añadidos de Thorvaldsen y se propuso una nueva ordenación de las figuras.
Análisis formal
Ambos frontones representan guerras de Troya protagonizadas por héroes de Egina, descendientes del rey Éaco. El oeste muestra la guerra de Agamenón, con Áyax y su hermano Teucro, y el este la primera guerra de Troya, cuando Heracles y Telamón atacaron la ciudad del rey Laomedonte. En los dos, Atenea preside el centro, de pie y más alta que los mortales, invisible para ellos. A partir de ella, los guerreros se distribuyen simétricamente y adaptan su postura al triángulo: de pie junto a la diosa, luego lanzándose al ataque, arrodillados como arqueros y, en los ángulos, caídos. Por primera vez, todas las figuras tienen la misma escala y la composición resuelve el espacio con un único tema.
La diferencia entre los dos frontones se aprecia mejor en los guerreros moribundos de los ángulos. El del frontón oeste está tendido en una postura un poco forzada, con el torso girado hacia el espectador, y mientras se arranca una flecha del pecho conserva en el rostro la sonrisa arcaica, que no expresa ningún sentimiento. Su anatomía es correcta, pero rígida y de superficies lisas.

El guerrero del frontón este, en cambio, se apoya en su escudo e intenta levantarse con un esfuerzo visible. Su cuerpo, más robusto y modelado con mayor naturalismo, se organiza en una diagonal coherente, y su cabeza se inclina con una expresión grave, sin sonrisa: es la representación de un hombre que sufre y se enfrenta a la muerte. El cambio, en apenas una o dos décadas, anuncia el estilo severo y la búsqueda de la expresión interior del clasicismo.

Las figuras estaban pintadas. El arquero troyano arrodillado del frontón oeste, identificado tradicionalmente con Paris, viste un traje ajustado con mangas y pantalones, propio de los arqueros orientales, y un gorro frigio. Mediante luz rasante y luz ultravioleta, el arqueólogo Vinzenz Brinkmann detectó restos de su decoración y reconstruyó un traje de vivos colores con un motivo de rombos, que se convirtió en la imagen de la exposición Bunte Götter (Dioses en color), presentada en la Gliptoteca en 2003 e itinerante desde entonces. También los escudos, las armas de metal añadidas y los ojos estaban coloreados.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
A comienzos del siglo V a. C., Egina era una rica potencia comercial y naval, rival de Atenas, y su flota luchó contra los persas en Salamina en el 480 a. C. El templo se construyó en esos años de enfrentamiento entre griegos y persas, y no es casual que sus frontones exalten a héroes de Egina luchando en Troya, la gran guerra entre griegos y asiáticos. En el arte, es el momento del paso del arcaísmo al estilo severo (hacia 490-450 a. C.), cuando la escultura abandona la sonrisa arcaica y las posturas convencionales para buscar un naturalismo mayor en la anatomía, el movimiento y la expresión.
Función y significado
Los frontones tenían un sentido religioso y político:
- Decoración sagrada: coronaban las fachadas del templo y mostraban la presencia de Atenea, protectora de los héroes.
- Orgullo cívico: celebraban a los Eácidas, héroes de Egina, y a través de ellos la gloria de la isla.
- Mensaje frente a Oriente: las guerras de Troya podían leerse como precedente mítico del enfrentamiento entre griegos y persas.
- Ofrenda de prestigio: la calidad del mármol y de la talla demostraba la riqueza de la comunidad que la dedicaba.
Rasgos del estilo
La escultura del arcaísmo final perfeccionó la anatomía y el movimiento, pero mantuvo convenciones como la sonrisa arcaica, la simetría estricta y las figuras aisladas. Los frontones del templo de Afaia muestran esta etapa y su superación en una misma obra. En el oeste, las figuras actúan cada una por separado, con gestos claros pero rígidos; en el este, los cuerpos son más macizos, las posturas más variadas y los grupos más unidos, y los rostros pierden la sonrisa. La composición en ambos casos ya resuelve el triángulo con figuras de igual tamaño, algo que no se había logrado en Corfú.
El conjunto es también uno de los mejores ejemplos para corregir el mito de la escultura blanca, que Winckelmann y el Neoclasicismo convirtieron en ideal de belleza. Los estudios de Vinzenz Brinkmann y Ulrike Koch-Brinkmann, difundidos en exposiciones como Dioses en color o Chroma, del Metropolitan de Nueva York en 2022, han demostrado que el mármol griego se pintaba con colores intensos, que destacaban las figuras sobre el fondo del frontón y ayudaban a leerlas desde abajo.
Obras relacionadas
La arquitectura del edificio se estudia en el templo de Afaia en Egina. El punto de partida de la escultura de frontón está en el frontón del templo de Artemisa en Corfú, y su culminación clásica en los frontones del Partenón. El estilo severo continúa en el templo de Zeus en Olimpia y en el Auriga de Delfos, y la policromía arcaica se aprecia en la Koré 670.
Conclusión
Los frontones del templo de Afaia son una obra decisiva de la escultura griega. Resuelven por primera vez la composición del triángulo con figuras de igual tamaño y un único tema, y en la comparación entre el guerrero sonriente del frontón oeste y el moribundo del este muestran el paso del arcaísmo al estilo severo en apenas unos años. Su policromía, estudiada por Brinkmann, recuerda además que la escultura griega no era blanca, sino de colores vivos.
Preguntas frecuentes sobre los frontones del templo de Afaia
¿Qué representan los frontones del templo de Afaia?
Las dos guerras de Troya con héroes de Egina: la de Agamenón en el frontón oeste y la de Heracles y Telamón en el este, con Atenea en el centro de ambos.
¿Dónde se conservan?
En la Gliptoteca de Múnich, desde que Luis de Baviera compró las esculturas descubiertas en 1811.
¿Qué diferencia hay entre el guerrero moribundo del oeste y el del este?
El del oeste conserva la sonrisa arcaica y una postura rígida; el del este, más naturalista, muestra esfuerzo y sufrimiento, como anuncio del estilo severo.
¿Estaban pintadas las esculturas?
Sí. Vinzenz Brinkmann reconstruyó, por ejemplo, el traje de colores con rombos del arquero troyano del frontón oeste.
¿Por qué son importantes en la historia de la escultura?
Porque resuelven el frontón con figuras de igual escala y un solo tema y muestran el paso del arcaísmo al estilo severo.
Bibliografía
Boardman, J. (1978). Greek Sculpture: The Archaic Period. Londres: Thames & Hudson.
Brinkmann, V. y Wünsche, R. (eds.) (2003). Bunte Götter: Die Farbigkeit antiker Skulptur. Múnich: Staatliche Antikensammlungen und Glyptothek.
Ohly, D. (1976). Die Aegineten: Die Marmorskulpturen des Tempels der Aphaia auf Aegina. Band I: Die Ostgiebelgruppe. Múnich: C. H. Beck.
Pollitt, J. J. (1972). Art and Experience in Classical Greece. Cambridge: Cambridge University Press.
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