Al final del Siq, el estrecho desfiladero que da acceso a Petra, aparece de golpe una fachada rosada de casi cuarenta metros tallada en la roca: el Tesoro de Petra, Al-Khazneh en árabe. No es un tesoro ni un templo, sino con toda probabilidad la tumba monumental de un rey nabateo, decorada con un lenguaje clásico aprendido de Alejandría y de Roma. ¿Quiénes la tallaron, cuándo y por qué mezcla tradiciones árabes, griegas y romanas? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | El Tesoro (Al-Khazneh o Khaznat al-Firaun) |
| Cronología | Entre el siglo I a. C. y comienzos del siglo I d. C.; muchos autores lo atribuyen a Aretas IV (9 a. C.-40 d. C.) |
| Estilo | Arte nabateo de influencia helenística y romana |
| Tipología | Tumba monumental excavada en la roca (arquitectura rupestre) |
| Materiales | Arenisca tallada directamente en el acantilado |
| Dimensiones | Unos 40 m de altura y unos 25 m de anchura |
| Ubicación | Petra, gobernación de Ma’an, Jordania. Patrimonio Mundial (1985) |

Clasificación del Tesoro de Petra
El Tesoro de Petra es una obra de arquitectura rupestre del arte nabateo, tallada en la pared de arenisca de Petra, la capital del reino de los nabateos. Su fecha ha sido muy discutida porque no conserva ninguna inscripción. Durante mucho tiempo se propusieron fechas que iban del siglo II a. C. al siglo II d. C. Hoy la mayoría de los especialistas la sitúan entre la segunda mitad del siglo I a. C. y comienzos del siglo I d. C. Muchos manuales, por la semejanza de su decoración con el arte alejandrino, la fechan en el siglo I a. C.; otros, a partir de los paralelos estudiados por Judith McKenzie y de las excavaciones de 2003 ante la fachada, la atribuyen al reinado de Aretas IV (9 a. C.-40 d. C.), el gran rey constructor de Petra, y la consideran su tumba o la de su familia.
Las dos fechas no son tan distintas: ambas sitúan la obra en el cambio de era, cuando el reino nabateo, aliado de Roma pero todavía independiente, vivía su apogeo gracias al comercio del incienso y las especias. El nombre de «Tesoro» procede de una leyenda beduina, según la cual la urna que corona la fachada guardaba el tesoro de un faraón; los disparos que se ven en ella son la huella de quienes intentaron romperla. Petra es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1985.
Análisis formal
La fachada no está construida, sino esculpida en la roca, de arriba abajo, como una gran escultura arquitectónica. Se organiza en dos pisos. El piso inferior es un pórtico de seis columnas con capiteles de tipo corintio, coronado por un frontón triangular. A los lados del pórtico aparecen relieves de los Dioscuros, Cástor y Pólux, junto a sus caballos, y en el frontón y el friso se tallaron roleos vegetales y motivos florales.

El piso superior es la parte más original: un frontón partido enmarca un tholos, un templete circular, coronado por un tejado cónico y una urna. En el tholos se ve una figura femenina que suele identificarse con Isis o con Tique, a veces asimilada a la diosa nabatea al-Uzza, y en los cuerpos laterales aparecen amazonas con hachas, Victorias y águilas. Muchas figuras fueron mutiladas en época posterior, quizá por iconoclastas. Esta composición, que juega con planos, curvas y frontones cortados, recuerda las arquitecturas fingidas de la pintura pompeyana del segundo estilo y deriva de la arquitectura de los palacios de la Alejandría helenística.

Tras la fachada, el interior es sorprendentemente sencillo: una gran sala cuadrada con tres cámaras laterales, sin decoración. Ante la fachada, bajo el nivel actual del suelo, las excavaciones de 2003 hallaron otras tumbas con restos humanos y ofrendas, y en 2024 se anunció el hallazgo de una nueva tumba con restos de una docena de individuos, lo que refuerza la interpretación funeraria del monumento.
Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Los nabateos eran un pueblo árabe que, desde el siglo IV a. C., controló las rutas caravaneras que llevaban el incienso y las especias de Arabia hacia el Mediterráneo. Su capital, Petra, se convirtió en una ciudad monumental en contacto con el mundo helenístico, en particular con la Alejandría de los Ptolomeos, de donde tomaron modelos artísticos. El reino mantuvo su independencia como aliado de Roma hasta que Trajano lo anexionó en el 106 d. C. y creó la provincia de Arabia. El Tesoro pertenece, por tanto, a un arte local que adoptó el lenguaje clásico antes de la conquista romana y que forma parte del legado de Grecia y de Roma en el Mediterráneo oriental.
Función y significado
El monumento reunía varias funciones:
- Tumba real: la interpretación más aceptada es que fue el sepulcro de un rey nabateo, probablemente Aretas IV, o de su familia.
- Culto funerario: el interior y el espacio ante la fachada servían para banquetes y ritos en memoria del difunto, quizá divinizado.
- Escenografía de poder: situado al final del Siq, era lo primero que veía el viajero al entrar en la ciudad, una proclamación de la riqueza de la monarquía.
- Prestigio cultural: el uso del lenguaje clásico presentaba a los reyes nabateos como soberanos helenísticos, a la altura de los Ptolomeos o de Herodes.
Rasgos del estilo
El arte helenístico y el arte romano de época tardorrepublicana y augustea difundieron por todo el Mediterráneo un repertorio común de columnas, frontones y entablamentos, que cada pueblo adaptó a sus tradiciones. El Tesoro de Petra es uno de los ejemplos más brillantes de esa adaptación. Usa un vocabulario clásico, con órdenes, frontones y un tholos, pero lo combina con libertad, sin preocuparse por la lógica constructiva, porque la fachada no sostiene nada: es una imagen arquitectónica tallada en la roca.
Esta libertad compositiva, con frontones partidos, juegos de volúmenes y efectos de luz y sombra, se ha comparado con la arquitectura «barroca» del mundo romano, la que se ve en la pintura pompeyana, en los frentes escénicos de los teatros o en el templo de Baco en Baalbek. Al mismo tiempo, los capiteles de tipo nabateo, la tradición de las tumbas rupestres y las divinidades locales dan a la obra una identidad propia. Por eso el Tesoro se estudia como un testimonio de la difusión del lenguaje clásico más allá de las fronteras del Imperio.
Obras relacionadas
La arquitectura helenística de Oriente puede compararse con el mausoleo de Halicarnaso y con el faro de Alejandría. Las arquitecturas fingidas de la pintura romana se ven en la villa de Boscoreale, y el gusto «barroco» del Oriente romano, en el templo de Baco en Baalbek y el teatro de Bosra.
Conclusión
El Tesoro de Petra es la obra maestra del arte nabateo: una tumba real tallada en la roca, probablemente en el cambio de era, que adopta el lenguaje clásico de Alejandría y de Roma y lo transforma en una fachada escenográfica. Su debate cronológico, entre el siglo I a. C. y el reinado de Aretas IV, y su mezcla de tradiciones árabes, griegas y romanas lo convierten en un ejemplo clave del legado clásico en el Mediterráneo oriental.
Preguntas frecuentes sobre el Tesoro de Petra
¿Qué es el Tesoro de Petra?
Una fachada monumental tallada en la roca de Petra (Jordania). Pese a su nombre, no fue un tesoro, sino probablemente la tumba de un rey nabateo.
¿Cuándo se construyó el Tesoro de Petra?
Entre el siglo I a. C. y comienzos del siglo I d. C. Muchos manuales lo fechan en el siglo I a. C. y otros lo atribuyen al reinado de Aretas IV (9 a. C.-40 d. C.).
¿Por qué se llama Tesoro?
Por una leyenda beduina que suponía que la urna de la parte alta escondía el tesoro de un faraón; por eso tiene marcas de disparos.
¿Qué influencias tiene el Tesoro de Petra?
Es arte nabateo con un fuerte influjo helenístico, sobre todo de Alejandría, y romano, visible en los órdenes, los frontones partidos y el tholos.
¿Qué hay dentro del Tesoro de Petra?
Una sala cuadrada sin decoración con tres cámaras. Bajo la fachada se han hallado tumbas con restos humanos, en 2003 y en 2024.
Bibliografía
McKenzie, J. (1990). The Architecture of Petra. Oxford: Oxford University Press.
McKenzie, J. (2007). The Architecture of Alexandria and Egypt, c. 300 B.C. to A.D. 700. New Haven: Yale University Press.
Taylor, J. (2001). Petra and the Lost Kingdom of the Nabataeans. Londres: I. B. Tauris.
Ball, W. (2000). Rome in the East: The Transformation of an Empire. Londres: Routledge.
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