Palacio de Darío en Susa. Comentario

El palacio de Darío en Susa fue la gran residencia administrativa del Imperio persa, y su construcción es casi un mapa del imperio: el propio rey dejó escrito que la madera llegó del Líbano y de Gandhara, el oro de Sardes y Bactriana, y que lo levantaron babilonios, jonios, medos y egipcios. Hoy apenas quedan las bases de sus columnas, pero sus frisos de ladrillo vidriado y su capitel de toros llenan una sala del Louvre. ¿Cómo era este palacio y qué nos dice del poder de los reyes persas? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraPalacio de Darío I en Susa (residencia real y apadana)
PromotorDarío I (522-486 a. C.); apadana restaurada por Artajerjes II
CronologíaHacia 518-500 a. C.
EstiloArquitectura persa aqueménida
MaterialesAdobe y ladrillo; columnas de piedra caliza; vigas de cedro; ladrillos silíceos vidriados
Elementos principalesTerraza artificial, palacio residencial de patios, apadana de 36 columnas con tres pórticos, puerta monumental
UbicaciónSusa (provincia de Juzestán, Irán); frisos y capitel en el Museo del Louvre, París
Patrimonio MundialUNESCO, desde 2015
Palacio de Darío en Susa: basa de columna de la apadana en primer plano y restos de la sala hipóstila de 36 columnas
Basa de columna y restos de la apadana del palacio de Darío en Susa. Foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

Clasificación del palacio de Darío en Susa

El palacio de Darío en Susa es una obra de arquitectura palaciega del arte persa aqueménida, mandada construir por Darío I poco después de su llegada al trono, en la antigua capital del reino de Elam. Las inscripciones de fundación del rey, halladas en varias copias en persa antiguo, elamita y babilonio, describen el origen de los materiales y de los artesanos que trabajaron en él. La apadana sufrió un incendio en tiempos de Artajerjes I y fue reconstruida por Artajerjes II (404-358 a. C.), como él mismo indica en otra inscripción.

El conjunto fue excavado por Marcel y Jane Dieulafoy entre 1884 y 1886, que enviaron al Louvre los frisos de ladrillo y el gran capitel de toros, y después por Jacques de Morgan, Roland de Mecquenem y Jean Perrot, que en los años setenta del siglo XX aclaró la planta y descubrió la puerta de Darío y su estatua de factura egipcia.

Análisis formal

Como Persépolis, el palacio se alzó sobre una gran terraza artificial que lo elevaba por encima de la ciudad. Tenía dos partes. Al sur estaba el palacio residencial, construido con muros de adobe y organizado en torno a tres grandes patios sucesivos, a los que se abrían salas y estancias. Es una planta de tradición mesopotámica, muy parecida a la de los palacios de Babilonia. Al norte, comunicada con él, se levantaba la apadana, la gran sala de audiencias.

La apadana es un auténtico bosque de columnas: una sala cuadrada con treinta y seis columnas dispuestas en seis filas de seis, rodeada en tres de sus lados por pórticos de doce columnas. Las columnas, de piedra, eran muy altas y esbeltas, con basa acampanada, fuste estriado y un complejo capitel rematado por dos prótomos de toro arrodillados espalda con espalda, sobre los que descansaban las vigas de cedro de la cubierta plana. La piedra solo se usó en columnas, basas, jambas y umbrales; los muros eran de adobe, lo que permitía cubrir un espacio enorme con muy pocos apoyos y crear un interior amplio y luminoso.

Palacio de Darío en Susa: fragmento de capitel de doble prótomo de toro conservado en el yacimiento
Fragmento de capitel de toros conservado en el yacimiento de Susa. Foto: Saeedhamedian, CC0, Wikimedia Commons.

La decoración se concentraba en los muros de los patios y de las puertas, revestidos de ladrillos vidriados de colores, con relieves moldeados. A diferencia de los de Babilonia, hechos de arcilla, los de Susa son de una pasta silícea que permitía colores más vivos. Sobre fondos azules, verdes y amarillos desfilaban arqueros de la guardia real, leones, toros alados, grifos y esfinges, enmarcados por bandas de rosetas y palmetas. El ejemplo más conocido es el friso de los arqueros, hoy en el Louvre.

Palacio de Darío en Susa: panel de ladrillo vidriado con dos esfinges aladas bajo un disco alado, Museo del Louvre
Panel de ladrillo vidriado con esfinges del palacio de Darío en Susa. Museo del Louvre, París. Foto: Juan Carlos Fonseca Mata, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Darío I llegó al trono en el 522 a. C. tras una crisis dinástica y varias revueltas. Para consolidar su poder reorganizó el imperio en satrapías, fijó los tributos, unificó la moneda y construyó una red de caminos, como el Camino Real que unía Susa con Sardes. Al mismo tiempo emprendió un gran programa constructivo: Susa, capital administrativa por su posición entre Mesopotamia y la meseta irania, y Persépolis, capital ceremonial en la Pérside. Su inscripción de fundación de Susa enumera a los pueblos que participaron: los babilonios fabricaron los ladrillos, jonios y lidios tallaron la piedra, medos y egipcios trabajaron el oro y decoraron los muros. El palacio es así la obra de un imperio supranacional.

Función y significado

El palacio era el centro del gobierno y una declaración del poder del rey:

  • Residencia y gobierno: Susa fue la principal sede administrativa del imperio, donde el rey vivía buena parte del año y recibía a sátrapas y embajadores.
  • Audiencia real: la apadana era el escenario de las recepciones, en las que el rey aparecía en majestad ante sus súbditos.
  • Imagen del imperio universal: reunir materiales y artesanos de todos los pueblos expresaba que el rey gobernaba sobre todo el mundo conocido.
  • Protección: los arqueros, leones y seres fantásticos de los frisos custodiaban simbólicamente el palacio y al soberano.

Rasgos del estilo

El arte aqueménida es un arte sincrético y un arte del poder con vocación universalista, que combina tradiciones de los pueblos sometidos en un lenguaje propio. El palacio de Darío en Susa lo demuestra mejor que ningún otro edificio, porque el propio rey lo proclamó en su inscripción. La planta de patios y los ladrillos vidriados proceden de Babilonia, cuya Puerta de Ishtar era solo unas décadas anterior; la sala hipóstila recuerda las grandes salas de columnas de los templos egipcios, aunque con una función civil; los toros alados y los genios guardianes derivan de Asiria, y la talla de la piedra, de los talleres jonios y lidios. Lo persa es la síntesis: las esbeltas columnas de piedra, los capiteles de toros y la composición ordenada y repetitiva de los frisos.

El resultado es una arquitectura de terraza y columnas, abierta y monumental, muy diferente de los macizos palacios mesopotámicos. Los frisos repiten figuras idénticas en desfile, sin narración ni movimiento, para crear una imagen intemporal de orden y lealtad al rey. Este palacio y Persépolis definen el modelo del palacio aqueménida, cuyo prestigio se dejó sentir en el arte de los pueblos vecinos y siglos después en los palacios de los partos y sasánidas.

Obras relacionadas

Del palacio proceden el friso de los arqueros y el capitel de toros del Louvre. Su precedente en ladrillo vidriado es la Puerta de Ishtar de Babilonia, y su gemelo ceremonial es Persépolis, con su friso de la guardia.

Conclusión

El palacio de Darío en Susa es el mejor testimonio del carácter imperial y sincrético del arte persa. Sobre una terraza artificial, Darío I reunió un palacio de patios de tradición babilónica y una apadana con un bosque de esbeltas columnas rematadas por toros, decorados con brillantes frisos de ladrillo vidriado. Construido con materiales y artesanos de todo el imperio, el edificio presentaba al rey como señor de todos los pueblos, y sus restos en el Louvre siguen transmitiendo esa imagen de poder.

Preguntas frecuentes sobre el palacio de Darío en Susa

¿Quién construyó el palacio de Susa?

Darío I, hacia 518-500 a. C., con materiales y artesanos de todo el imperio. Artajerjes II reconstruyó la apadana tras un incendio.

¿Qué es una apadana?

La gran sala de audiencias de los palacios persas: un espacio cuadrado con un bosque de columnas, rodeado de pórticos. La de Susa tenía 36 columnas.

¿Qué pueblos trabajaron en el palacio de Darío en Susa?

Según la inscripción de fundación, babilonios, jonios, lidios, medos y egipcios, entre otros, con materiales traídos desde el Líbano hasta la India.

¿Dónde están los frisos del palacio de Susa?

La mayoría de los frisos de ladrillo vidriado, como el de los arqueros, y el gran capitel de toros están en el Museo del Louvre, en París.

¿Qué influencias tiene el palacio de Darío en Susa?

La planta de patios y el ladrillo vidriado son babilónicos, los animales guardianes asirios, la sala hipóstila recuerda a Egipto y la talla de la piedra es jonia.

Bibliografía

Curtis, J. y Tallis, N. (eds.) (2005). Forgotten Empire: The World of Ancient Persia. Londres: British Museum Press.

Frankfort, H. (1954). The Art and Architecture of the Ancient Orient. Harmondsworth: Penguin Books.

Perrot, J. (ed.) (2010). Le palais de Darius à Suse: une résidence royale sur la route de Persépolis à Babylone. París: Presses de l’Université Paris-Sorbonne.

Root, M. C. (1979). The King and Kingship in Achaemenid Art. Leiden: Brill.


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