Friso de la Guardia de Persépolis. Comentario

Cientos de soldados persas y medos, lanza en mano, suben en fila las escalinatas de un palacio sin que ninguno de ellos combata jamás. Es el friso de la Guardia de Persépolis, que suele llamarse también friso de los Inmortales, aunque los famosos «Inmortales» de ladrillo vidriado proceden en realidad de Susa. ¿Quiénes eran estos guardias y por qué el Gran Rey quiso rodear su sala de audiencias de soldados y pueblos tributarios en perfecto orden? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraRelieves de la guardia real y de las delegaciones tributarias en las escalinatas de la Apadana
PromotorDarío I; terminados bajo Jerjes I
CronologíaHacia 515-480 a. C.
EstiloArte aqueménida (Persia)
Técnica y materialRelieve en piedra caliza gris oscura, originalmente policromado
UbicaciónEscalinatas norte y este de la Apadana, Persépolis (Fars, Irán)
Friso de la Guardia de Persépolis: hilera de guardias persas y medos con lanzas en relieve de piedra en la escalinata de la Apadana
Guardias persas y medos en la escalinata de la Apadana, Persépolis (Irán). Foto: Diego Delso, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación del friso de la Guardia de Persépolis

El friso de la Guardia de Persépolis es un conjunto de relieves en piedra del arte aqueménida, el arte del Imperio persa fundado por Ciro el Grande. Decora las dos grandes escalinatas de acceso, al norte y al este, de la Apadana, la sala de audiencias que Darío I empezó a construir hacia el 515 a. C. y que terminó su hijo Jerjes I. No se conoce el nombre de los escultores, pero las inscripciones reales de Darío explican que en sus obras trabajaron artesanos procedentes de todo el imperio.

Conviene aclarar una confusión frecuente. El nombre de «Inmortales» procede de Heródoto, que llama así a los diez mil soldados de élite de la infantería persa. En Persépolis los guardias están tallados en piedra; los célebres arqueros de ladrillo vidriado de colores que suelen ilustrar a los «Inmortales» proceden del palacio de Darío en Susa y hoy están en el Louvre. Además, la identificación de unos y otros con el cuerpo descrito por Heródoto es una hipótesis tradicional, no un dato seguro: pueden representar a la guardia real en general.

Análisis formal

Cada escalinata tiene un programa simétrico. En el centro había un gran panel, hoy perdido en su posición original, con una escena de audiencia: el rey en su trono recibe a un alto dignatario. Este relieve se trasladó en la Antigüedad al Tesoro, donde lo hallaron los arqueólogos del Instituto Oriental de Chicago en los años treinta. A un lado del panel desfilan, en tres registros superpuestos, los guardias y los nobles persas y medos; al otro, las delegaciones de los pueblos sometidos. En los parapetos de los tramos de escalera, otros soldados parecen subir los peldaños junto al visitante, y en los ángulos aparece el motivo del león que ataca a un toro.

Friso de la Guardia de Persépolis: soldados persas con tocado estriado y medos con casquete redondo bajo el disco alado
Soldados persas, con tocado estriado, y medos, con casquete redondo, bajo el disco alado. Apadana, Persépolis. Foto: Arad, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Los guardias se distinguen por su indumentaria. Los persas visten una larga túnica de amplios pliegues y un tocado cilíndrico estriado; los medos llevan casquete redondeado, túnica corta ceñida, pantalones y una espada corta (akinakes) al costado. Sostienen lanzas apoyadas en el suelo, cuyo extremo inferior termina en una esfera, y algunos llevan arco, carcaj o un gran escudo. Todos se representan de perfil, a la misma altura (isocefalia), con barbas y cabellos rizados en mechones regulares y una actitud serena. La repetición casi idéntica de las figuras produce un ritmo pausado y solemne.

Las delegaciones tributarias son el otro gran tema. Son veintitrés grupos, cada uno separado del siguiente por un ciprés y conducido de la mano por un ujier persa o medo. Cada pueblo se reconoce por su vestido, su peinado y sus presentes: los elamitas llevan una leona con sus cachorros; los lidios, vasijas y brazaletes; los bactrianos, un camello de dos jorobas; los etíopes, un colmillo de elefante y un okapi. No hay escenas de guerra ni enemigos vencidos: todos avanzan en paz hacia el rey.

Friso de la Guardia de Persépolis: delegación de lidios con vasijas y brazaletes en la escalinata este de la Apadana
Delegación de lidios con vasijas y brazaletes, escalinata este de la Apadana, Persépolis. Foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Darío I (522-486 a. C.) llegó al trono tras una grave crisis y reorganizó el mayor imperio conocido hasta entonces, que se extendía del Egeo al valle del Indo. Dividió el territorio en satrapías, fijó los tributos y emprendió grandes obras en Susa y en Persépolis, una nueva residencia real en Persia, la tierra de origen de su dinastía. La interpretación tradicional veía en Persépolis una capital ceremonial que solo se usaba en la fiesta del Año Nuevo (Nowruz), y en los relieves, el desfile de esa fiesta. Sin embargo, historiadores como Pierre Briant han subrayado que ningún texto antiguo lo confirma y que las miles de tablillas administrativas halladas en el lugar demuestran que Persépolis tuvo una ocupación permanente y una intensa función administrativa. Los relieves no ilustrarían, por tanto, un acontecimiento concreto, sino una imagen ideal y permanente del imperio.

Función y significado

El friso tenía varios significados complementarios:

  • Protección simbólica del rey: los guardias flanquean el acceso a la sala de audiencias y acompañan al visitante, que subía la escalera entre filas de soldados de piedra.
  • Imagen del orden imperial: los pueblos del imperio aparecen unidos, en armonía y en torno al soberano, sin violencia; es la llamada pax aqueménida.
  • Alianza de persas y medos: los dos pueblos iranios que dirigían el imperio comparten el protagonismo, alternándose en las filas.
  • Legitimación de Darío: el rey se presenta como elegido de Ahura Mazda y señor de muchos pueblos, como repiten sus inscripciones.

Rasgos del estilo

El arte aqueménida es un arte imperial y ecléctico: reunió tradiciones de los pueblos sometidos (la escala monumental y los toros androcéfalos de Asiria, motivos y cornisas egipcias, la técnica del relieve en piedra y el tratamiento de los pliegues de los artesanos jonios y lidios) y las fundió en un lenguaje nuevo y muy unitario. En el friso de la Guardia de Persépolis se ve con claridad: la organización en registros y la procesión ante el rey recuerdan a Asiria, mientras que los pliegues escalonados de las túnicas muestran el gusto por la línea elegante de los talleres griegos de Asia Menor.

A diferencia de los relieves asirios, llenos de batallas, cacerías y castigos, los relieves de Persépolis renuncian a la narración y a la violencia. Las figuras se repiten casi idénticas, con un modelado suave y contornos nítidos, en un relieve bajo pero muy preciso. Este carácter repetitivo, simétrico y atemporal no es falta de imaginación, sino una elección política: transmite estabilidad, jerarquía y orden eterno. Los restos de pigmentos hallados en Persépolis indican que, en origen, los relieves estaban pintados con colores vivos.

Obras relacionadas

Para ver el palacio en su conjunto, consulta el comentario de Persépolis y el del capitel de toros persa. Los guardias de ladrillo vidriado de Susa se analizan en el friso de los arqueros, procedente del palacio de Darío en Susa. El precedente asirio se aprecia en los relieves de Asurbanipal y en el lamassu persa.

Conclusión

El friso de la Guardia de Persépolis es la mejor síntesis visual del Imperio aqueménida. Sus filas de guardias persas y medos y sus veintitrés delegaciones de pueblos tributarios, talladas en piedra con un relieve preciso, repetitivo y sereno, no narran una batalla ni una fiesta concreta: muestran un orden ideal y permanente, con el rey en el centro. Para comentarlo bien conviene distinguirlo de los arqueros de ladrillo vidriado de Susa y recordar que Persépolis fue también un centro administrativo vivo, no solo un escenario ceremonial.

Preguntas frecuentes sobre el friso de la Guardia de Persépolis

¿Quiénes eran los Inmortales?

Según Heródoto, eran diez mil soldados de élite de la infantería persa, llamados así porque cada baja se cubría de inmediato. Su identificación con los guardias de los relieves es una hipótesis tradicional.

¿Los Inmortales de Persépolis son de ladrillo vidriado?

No. En Persépolis los guardias están tallados en piedra. Los arqueros de ladrillo vidriado de colores proceden del palacio de Darío en Susa y se conservan en el Louvre.

¿Cuántos pueblos aparecen en las escalinatas de la Apadana?

Veintitrés delegaciones de pueblos del imperio, cada una con su vestimenta y sus presentes, separadas por cipreses y guiadas por ujieres persas o medos.

¿Representan los relieves la fiesta del Año Nuevo?

Es la interpretación tradicional, pero ningún texto lo confirma. Pierre Briant y otros los ven como una imagen ideal y permanente del imperio, en una ciudad con ocupación y administración continuas.

¿Por qué no hay escenas de guerra?

Porque el programa quería mostrar la armonía y la estabilidad del imperio bajo el Gran Rey, no la violencia de la conquista, a diferencia de los relieves asirios.

Bibliografía

Briant, P. (1996). Histoire de l’Empire perse. De Cyrus à Alexandre. París: Fayard.

Curtis, J. y Tallis, N. (eds.) (2005). Forgotten Empire: The World of Ancient Persia. Londres: British Museum Press.

Root, M. C. (1979). The King and Kingship in Achaemenid Art: Essays on the Creation of an Iconography of Empire. Leiden: E. J. Brill.

Schmidt, E. F. (1953). Persepolis I: Structures, Reliefs, Inscriptions. Chicago: University of Chicago Press.


¿Preparas las oposiciones de Geografía e Historia? El arte persa forma parte del temario de Historia del Arte. Consulta nuestro temario de oposiciones de Geografía e Historia y el índice completo de comentarios de Historia del Arte.

Scroll al inicio