Iglesia de San Miguel de Hildesheim. Comentario

La iglesia de San Miguel de Hildesheim parece un castillo de torres: seis torres, dos transeptos y dos ábsides enfrentados, uno en cada extremo de la nave. La mandó levantar hacia el año 1010 el obispo Bernward, preceptor del emperador Otón III, como iglesia de un monasterio benedictino y como lugar de su propia sepultura. ¿Por qué se considera la obra maestra de la arquitectura otoniana y un anuncio del románico? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraIglesia abacial de San Miguel (Michaeliskirche)
PromotorBernward, obispo de Hildesheim (993-1022)
CronologíaIniciada en 1010; consagrada en 1022; terminada hacia 1033 bajo el obispo Godehard
EstiloArte otoniano (prerrománico germánico)
TipologíaBasílica de tres naves con doble transepto, doble coro y cripta occidental
MaterialesSillería de piedra; techumbre plana de madera, pintada en el siglo XIII
UbicaciónHildesheim (Baja Sajonia, Alemania)
ProtecciónPatrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1985), junto con la catedral de Hildesheim
San Miguel de Hildesheim: exterior de la iglesia otoniana con sus torres de crucero y de escalera y el transepto
Vista exterior de San Miguel de Hildesheim, con las torres de crucero y de escalera. Foto: Joachim Meyer, dominio público, Wikimedia Commons.

Clasificación de San Miguel de Hildesheim

La iglesia de San Miguel de Hildesheim es un edificio religioso del arte otoniano, el arte del Imperio germánico bajo la dinastía sajona de los Otones (936-1024) y sus sucesores inmediatos, que la historiografía española incluye en el prerrománico. Su promotor fue Bernward, obispo de Hildesheim entre 993 y 1022, un clérigo culto, formado en la corte imperial y preceptor de Otón III, con quien viajó a Roma. Las obras comenzaron en 1010, la cripta ya se consagró en 1015 y el propio Bernward dedicó la iglesia, todavía inacabada, en 1022, pocas semanas antes de morir. Su sucesor Godehard la terminó hacia 1033.

Desde 1985 forma parte, junto con la catedral de Santa María, del bien «Catedral de Santa María e iglesia de San Miguel de Hildesheim», declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Gravemente dañada por un bombardeo en marzo de 1945, se reconstruyó en los años cincuenta siguiendo su forma original, de modo que hoy permite apreciar con claridad el diseño de Bernward. Es una de las referencias obligadas del temario para explicar la arquitectura otoniana.

Análisis formal

La planta es una basílica de tres naves con una disposición perfectamente simétrica. En cada extremo de la nave central se cruza un transepto, de modo que la iglesia tiene dos transeptos, el oriental y el occidental, y dos cabeceras enfrentadas: es lo que se llama una iglesia de doble ábside o de doble coro. El coro occidental, elevado, se alza sobre una cripta con deambulatorio, donde fue enterrado Bernward. Al exterior, cada crucero se señala con una torre cuadrada y cada brazo de los transeptos con una torre de escalera más esbelta, seis torres en total, que dan al edificio su silueta compacta y poderosa.

El diseño se basa en un módulo: el cuadrado del crucero. La nave central mide tres de esos cuadrados, y los brazos de los transeptos repiten la misma unidad. Este sistema, llamado esquematismo cuadrado, da al edificio una gran claridad: cada parte se percibe como un volumen independiente, pero todas obedecen a una misma medida. Es la idea de unidad del edificio que caracteriza a la arquitectura otoniana.

San Miguel de Hildesheim: planta con doble transepto, coro occidental con deambulatorio y nave de tres naves, según Georg Moller
Planta de San Miguel de Hildesheim, con los dos transeptos y el coro occidental sobre la cripta (arriba), según Georg Moller (1844). Imagen: dominio público, Wikimedia Commons.

En el interior, las arquerías que separan la nave central de las laterales siguen la alternancia de soportes de tipo sajón: entre dos pilares se colocan dos columnas, según el ritmo pilar, columna, columna, pilar. Los pilares marcan los límites de cada cuadrado del módulo, y las columnas, con capiteles cúbicos, aligeran el muro. Sobre las arquerías se levanta un muro alto y liso, con ventanas en la parte superior, y la nave se cubre con una techumbre plana de madera. La actual techumbre pintada, con el árbol de Jesé, es una obra del siglo XIII que sobrevivió a la guerra porque se había desmontado y puesto a salvo.

San Miguel de Hildesheim, interior: nave central con alternancia sajona de pilares y columnas y techumbre de madera pintada
Nave central con la alternancia sajona de soportes y la techumbre pintada del siglo XIII. Foto: Erikfiss, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

En el año 962 Otón I fue coronado emperador en Roma y restauró el Imperio de Occidente, que se presentaba como heredero del de Carlomagno. Sus sucesores, Otón II y Otón III, mantuvieron el ideal de la renovatio imperii, y los obispos del Imperio, a la vez señores territoriales y consejeros del emperador, se convirtieron en grandes promotores artísticos. Bernward de Hildesheim es el mejor ejemplo: arquitecto aficionado, orfebre y coleccionista de obras antiguas, impulsó en su diócesis un taller que produjo, además de esta iglesia, las puertas de bronce y la columna que llevan su nombre.

Función y significado

San Miguel reunía varias funciones en un mismo edificio:

  • Iglesia monástica: servía a la comunidad benedictina fundada por Bernward, que celebraba el oficio en los coros de ambos extremos.
  • Panteón del fundador: la cripta occidental guardaba la tumba de Bernward, que concibió la iglesia como lugar de su memoria y de su salvación.
  • Imagen de la Jerusalén celeste: la dedicación al arcángel San Miguel y la estructura de torres se han interpretado como una evocación de la ciudad celestial defendida por los ángeles.
  • Prestigio episcopal e imperial: la escala y la perfección del edificio proclamaban el poder de un obispo vinculado a la corte de los Otones.

Rasgos del estilo

La arquitectura otoniana retomó la tradición carolingia, en especial el gusto por los grandes volúmenes en el extremo occidental de las iglesias, pero la ordenó con un nuevo sentido de la claridad y de la proporción. Sus rasgos principales son la planta basilical con transepto destacado, la doble cabecera, la alternancia de soportes en sus variantes renana (pilar y columna) y sajona (pilar y dos columnas), los muros lisos y las cubiertas planas de madera. San Miguel de Hildesheim reúne todos estos rasgos en su forma más depurada, y su simetría entre este y oeste sustituye al macizo occidental carolingio.

Al mismo tiempo, el edificio anticipa el románico. El módulo cuadrado del crucero, la articulación del espacio en tramos marcados por los pilares y la composición exterior en volúmenes bien definidos son principios que desarrollarán las grandes iglesias románicas del siglo XI. Por eso se considera un eslabón entre la arquitectura carolingia y el románico pleno, aunque mantenga la cubierta de madera y no conozca todavía la bóveda sobre la nave central.

Obras relacionadas

El punto de partida de la arquitectura imperial germánica es la Capilla Palatina de Aquisgrán, y el gusto por el macizo occidental procede de obras carolingias como el Westwerk de Corvey. Del mismo periodo otoniano es San Ciriaco de Gernrode, con la alternancia renana de soportes, y del taller de Bernward salieron las puertas de Bernward y la columna de Bernward. La evolución hacia el románico puede seguirse en San Martín de Frómista.

Conclusión

San Miguel de Hildesheim es la obra más representativa de la arquitectura otoniana. Su planta de doble ábside con dos transeptos, su sistema modular basado en el cuadrado del crucero, la alternancia sajona de pilares y columnas y su silueta de seis torres expresan un ideal de orden, simetría y unidad que es a la vez herencia carolingia y anuncio del románico. Fruto de la ambición del obispo Bernward, resume la alianza entre la Iglesia y el Imperio que definió la cultura de los Otones.

Preguntas frecuentes sobre San Miguel de Hildesheim

¿Quién construyó San Miguel de Hildesheim?

La promovió Bernward, obispo de Hildesheim entre 993 y 1022 y preceptor del emperador Otón III. No se conoce el nombre del maestro de obras.

¿Cuándo se construyó San Miguel de Hildesheim?

Se inició en 1010, Bernward la consagró en 1022 y el obispo Godehard la terminó hacia 1033.

¿Qué es la alternancia de soportes sajona?

Un ritmo en las arquerías de la nave en el que se suceden un pilar y dos columnas (pilar, columna, columna, pilar). La renana alterna simplemente pilar y columna.

¿Por qué tiene San Miguel de Hildesheim dos ábsides?

Porque es una iglesia de doble coro, con un transepto y una cabecera en cada extremo; el coro occidental, sobre la cripta, guardaba la tumba de Bernward.

¿Es Patrimonio de la Humanidad?

Sí. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1985, junto con la catedral de Santa María de Hildesheim.

Bibliografía

Beseler, H. y Roggenkamp, H. (1954). Die Michaeliskirche in Hildesheim. Berlín: Gebr. Mann.

Conant, K. J. (1959). Carolingian and Romanesque Architecture, 800 to 1200. Harmondsworth: Penguin.

Grodecki, L. (1958). L’architecture ottonienne. París: Armand Colin.

Jantzen, H. (1947). Ottonische Kunst. Múnich: Münchner Verlag.


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