Miran de frente, con grandes ojos oscuros, como si fueran fotografías de personas que vivieron hace casi dos mil años. Los retratos de El Fayum son pinturas sobre tabla que se colocaban sobre el rostro de las momias en el Egipto romano, y constituyen el mayor conjunto de retratos pintados que nos ha dejado la Antigüedad. ¿Quiénes eran estas personas y por qué unen tradiciones egipcias, griegas y romanas? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Retratos de momia de El Fayum |
| Autor | Anónimos (talleres locales del Egipto romano) |
| Cronología | Siglos I-III d. C. |
| Estilo | Pintura romana de tradición helenística (Egipto romano) |
| Técnica | Encáustica (cera) o temple sobre tabla de madera; algunos sobre lino |
| Ubicación | Metropolitan Museum (Nueva York), British Museum (Londres), Museo del Louvre (París) y otros museos |

Clasificación de los retratos de El Fayum
Los retratos de El Fayum son retratos funerarios pintados sobre finas tablas de madera, realizados en el Egipto romano entre el siglo I y el siglo III d. C. Se conocen alrededor de un millar. Reciben su nombre del oasis de El Fayum, al suroeste de El Cairo, donde aparecieron los más numerosos, en las necrópolis de Hawara y er-Rubayat, pero también se han hallado en otros lugares de Egipto, como Antinoópolis, Saqqara o Tebas. Salieron a la luz sobre todo a finales del siglo XIX, a través del comerciante Theodor Graf y de las excavaciones del arqueólogo británico Flinders Petrie en Hawara.
Es importante corregir un error frecuente: no son obras del siglo I a. C. Los más antiguos se fechan en la primera mitad del siglo I d. C., ya bajo dominio romano, y la producción se prolongó hasta mediados del siglo III d. C., con algunos ejemplos más tardíos. Como casi nunca tienen fecha, se datan comparando los peinados, las barbas y las joyas con los retratos oficiales de los emperadores y de sus esposas, que marcaban la moda en todo el Imperio.
Análisis formal
Los retratos muestran la cabeza y la parte superior del torso, casi siempre de frente o en un ligero giro de tres cuartos, sobre un fondo neutro. Los rasgos son individuales: arrugas, bigotes incipientes, cejas unidas, peinados de moda y joyas de oro y perlas permiten reconocer a hombres, mujeres y niños concretos. Los ojos, grandes y muy abiertos, dominan el rostro y dan a las figuras una intensa presencia. Algunos llevan coronas o adornos de pan de oro, símbolo de la divinización del difunto.
Se emplearon dos técnicas. La encáustica mezclaba los pigmentos con cera de abeja, aplicada en caliente o emulsionada, con pinceladas densas y visibles que siguen la forma del rostro y crean brillos y sombras de gran naturalismo. El temple, con un aglutinante de cola animal, da un acabado más plano y mate, y se hizo más frecuente con el tiempo. La madera más habitual era el tilo, importado, aunque también se usaron otras especies. El modelado con luces y sombras, la gradación de los tonos de la piel y los toques de luz en los ojos y los labios proceden de la tradición pictórica griega.

La momia del Metropolitan muestra cómo se usaban: la tabla se recortaba por arriba y se encajaba en el envoltorio, sujeta por las vendas dispuestas en un dibujo geométrico, de manera que el rostro pintado sustituía a la cara del difunto. Es probable que algunos se pintaran en vida y otros tras la muerte, una cuestión todavía discutida.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Egipto pasó a ser provincia romana en el 30 a. C., tras la muerte de Cleopatra VII. Desde la conquista de Alejandro y el reinado de los Ptolomeos, en el país convivían la población egipcia y una élite de lengua y cultura griega, muy presente en El Fayum, donde los Ptolomeos habían asentado a colonos y veteranos. Los retratados pertenecían a esta clase acomodada y mestiza: llevan nombres griegos o egipcios, visten a la moda romana y, sin embargo, se hacen momificar según los ritos egipcios. Los retratos reflejan, por tanto, una sociedad en la que se mezclaban tres culturas.
Función y significado
Los retratos cumplían un papel dentro del ritual funerario:
- Función funeraria: sustituían a las antiguas máscaras egipcias de cartonaje y aseguraban que el difunto conservara su aspecto en el más allá.
- Memoria familiar: algunas momias se guardaban un tiempo en casa o en capillas antes del entierro, donde el retrato mantenía presente al difunto entre los suyos.
- Afirmación social: los peinados, joyas y vestidos mostraban la riqueza y el estatus de una élite que se identificaba con la cultura grecorromana.
- Divinización: las coronas de oro y algunos símbolos religiosos vinculaban al difunto con Osiris y con la promesa de una vida eterna.
Rasgos del estilo
La pintura romana heredó de Grecia el modelado con luces y sombras, el gusto por el retrato realista y el dominio de técnicas como la encáustica, que los autores antiguos citan pero de la que apenas quedan restos fuera de Egipto. Los retratos de El Fayum son el mejor testimonio de esa pintura sobre tabla, casi perdida en el resto del Mediterráneo por la fragilidad de la madera; el clima seco de Egipto permitió su conservación. En ellos se aprecia el mismo interés por la individualidad que caracteriza al retrato escultórico romano, desde el verismo republicano hasta los bustos de época flavia y antonina.
Con el paso del tiempo, el estilo cambia. Los ejemplares del siglo I d. C. tienen un modelado más suave y naturalista; en los del siglo III d. C. las figuras se vuelven más frontales, los contornos más marcados y los ojos más grandes y fijos, con una mirada que parece dirigirse a otro mundo. Esta evolución hacia la espiritualidad y la abstracción anuncia el arte tardoantiguo, y muchos historiadores han visto en estos retratos un precedente de los iconos bizantinos.
Obras relacionadas
Para comparar con el retrato escultórico romano conviene ver el Bruto Capitolino, el retrato de Vibia Matidia, con su peinado de moda, y el tardío busto de Eutropio, de mirada espiritual. Dentro de la pintura romana, sirven de contraste las pinturas de la casa de Livia y la Flora de Stabia.
Conclusión
Los retratos de El Fayum unen la costumbre egipcia de la momificación, la técnica pictórica griega y la moda del retrato romano. Pintados a la encáustica o al temple entre los siglos I y III d. C., conservan los rostros individuales de la élite del Egipto romano con un realismo sorprendente, y su evolución hacia la frontalidad y la mirada fija los convierte en un puente entre la pintura clásica y el arte de los iconos.
Preguntas frecuentes sobre los retratos de El Fayum
¿Qué son los retratos de El Fayum?
Retratos pintados sobre tabla que se colocaban sobre el rostro de las momias en el Egipto romano. Se conocen alrededor de un millar.
¿De cuándo son los retratos de El Fayum?
De los siglos I a III d. C., en época romana. No son del siglo I a. C.: los más antiguos se fechan en la primera mitad del siglo I d. C.
¿Con qué técnica están pintados?
A la encáustica, con pigmentos mezclados con cera de abeja, o al temple, con cola animal, sobre finas tablas de madera, sobre todo de tilo.
¿Quiénes son los retratados?
Miembros de la élite acomodada del Egipto romano, de cultura griega y egipcia, que vestían a la moda romana y se momificaban según la tradición egipcia.
¿Dónde se pueden ver?
Están repartidos por muchos museos; entre los más importantes, el Metropolitan Museum de Nueva York, el British Museum de Londres y el Museo del Louvre de París.
Bibliografía
Borg, B. (1996). Mumienporträts: Chronologie und kultureller Kontext. Maguncia: Philipp von Zabern.
Doxiadis, E. (1995). The Mysterious Fayum Portraits: Faces from Ancient Egypt. Londres: Thames & Hudson.
Walker, S. y Bierbrier, M. (1997). Ancient Faces: Mummy Portraits from Roman Egypt. Londres: British Museum Press.
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