Anfiteatro de Itálica. Comentario

En las afueras de Santiponce, junto a Sevilla, se abre una enorme elipse de piedra que en el siglo II d. C. podía reunir a unas 25.000 personas, muchas más de las que vivían en la propia ciudad. El anfiteatro de Itálica fue uno de los mayores del Imperio romano y una de las grandes obras con las que Adriano engrandeció la patria de su familia. ¿Por qué una ciudad mediana de la Bética necesitaba un anfiteatro tan colosal y cómo se organizaban en él los combates de gladiadores y las cacerías de fieras? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraAnfiteatro de Itálica
PromotorProbablemente el emperador Adriano, dentro de la ampliación de la ciudad
CronologíaÉpoca de Adriano (117-138 d. C.)
EstiloArquitectura romana del Alto Imperio
MaterialesHormigón y mampostería (opus caementicium), ladrillo y sillares; revestimientos de mármol
DimensionesPlanta elíptica de unos 160 × 137 m, según las medidas más citadas
CapacidadUnos 25.000 espectadores
UbicaciónSantiponce (Sevilla), en el límite de la ciudad nueva (nova urbs) de Itálica
ProtecciónConjunto Arqueológico de Itálica; candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO
Anfiteatro de Itálica: gradas de la cavea y arena con el foso central, en Santiponce
Gradas y arena del anfiteatro, con el foso central. Santiponce (Sevilla). Foto: Pufacz, dominio público, Wikimedia Commons.

Clasificación del anfiteatro de Itálica

El anfiteatro de Itálica es un edificio de espectáculos de la arquitectura romana del Alto Imperio, construido en época de Adriano (117-138 d. C.) en la ciudad donde había nacido Trajano y de donde procedía la familia del propio Adriano. Se levantó en el extremo de la nova urbs, la ampliación adrianea de la ciudad, aprovechando una vaguada entre dos colinas para apoyar parte del graderío.

Pertenece al tipo del anfiteatro, el edificio romano por excelencia para los combates de gladiadores (munera) y las cacerías de fieras (venationes), cuyo modelo más famoso es el Coliseo de Roma. Con capacidad para unas 25.000 personas, figura entre los mayores anfiteatros del Imperio, un tamaño desproporcionado para la población de Itálica que se explica por el deseo imperial de dotar a la ciudad de un monumento excepcional y quizá también por la afluencia de espectadores de la comarca.

Análisis formal

El edificio tiene planta elíptica, con una arena central rodeada por la cavea, dividida en tres sectores horizontales: la ima cavea, junto a la arena, reservada a las élites; la media cavea, para la mayoría de los ciudadanos, y la summa cavea, en lo alto. Una red de galerías anulares, escaleras y pasillos radiales (vomitoria) permitía que miles de personas entraran y salieran con rapidez y llegaran a su sector sin mezclarse. En los extremos del eje mayor se abrían las grandes puertas por las que entraban los gladiadores y las fieras. Gran parte del graderío de piedra fue saqueado en siglos posteriores, pero se conservan las estructuras de hormigón que lo sostenían.

Anfiteatro de Itálica: foso rectangular excavado en el centro de la arena, con pilares de apoyo
El foso central de la arena, cubierto en origen por un entablado de madera. Foto: Hermann Luyken, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

En el centro de la arena se excava una gran fosa rectangular, que en origen estaba cubierta por un entablado de madera. Servía para guardar material escénico y jaulas, y, según la interpretación más extendida, desde ella podían aparecer fieras o decorados a través de trampillas, como en los sótanos del Coliseo. Junto a las puertas de la arena se identificaron estancias dedicadas al culto de Némesis, diosa del destino a la que se encomendaban gladiadores y cazadores; allí se hallaron placas votivas con huellas de pies (plantae pedum), que se interpretan como ofrendas por un viaje o un combate superado.

Anfiteatro de Itálica: placa votiva de mármol con dos pares de huellas de pies (plantae pedum)
Placa votiva con huellas de pies (plantae pedum), ofrenda habitual en el culto a Némesis. Anfiteatro de Itálica. Foto: Diego Delso, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Itálica, fundada por Escipión en el 206 a. C., vivió su gran momento en el siglo II d. C., cuando de ella salieron los emperadores Trajano y, por su familia, Adriano. Adriano convirtió la ciudad en colonia (Colonia Aelia Augusta Italica) y la amplió con la nova urbs, un barrio monumental con calles anchas, grandes casas, termas y un templo dedicado a Trajano, del que el anfiteatro era la pieza más espectacular. Esa ciudad adrianea es el centro de la candidatura de Itálica a Patrimonio Mundial: incluida en la Lista Indicativa española desde 2019, su candidatura reformulada se presentó a la UNESCO en 2026 y debe resolverse en 2027. En época moderna, sus ruinas inspiraron poemas como la célebre «Canción a las ruinas de Itálica» de Rodrigo Caro.

Función y significado

El anfiteatro era mucho más que un recinto de espectáculos:

  • Espectáculo: acogía combates de gladiadores, cacerías de fieras y ejecuciones públicas, los espectáculos más populares del mundo romano.
  • Propaganda imperial: su tamaño colosal proclamaba la generosidad de Adriano con la ciudad de su familia.
  • Orden social: la división de la cavea reproducía la jerarquía de la sociedad, desde los magistrados del podio hasta la plebe de las gradas altas.
  • Religión: el culto a Némesis y las ofrendas votivas muestran que los juegos tenían también una dimensión sagrada.

Rasgos del estilo

La arquitectura romana se distingue por su dominio del hormigón, el arco y la bóveda, que le permitió crear tipologías nuevas al servicio de la vida urbana. El anfiteatro de Itálica es un ejemplo característico: combina el apoyo en el terreno natural, como los teatros, con potentes estructuras de hormigón y galerías abovedadas que sostienen el graderío y organizan la circulación de miles de personas. La claridad funcional de su planta elíptica responde a la misma lógica que el Coliseo, con el que comparte también la fosa central bajo la arena.

Al mismo tiempo, el anfiteatro de Itálica refleja el gusto por la monumentalidad de la época de Adriano, que llevó a las provincias la escala de los grandes edificios de Roma. Su tamaño, desproporcionado para la ciudad, se explica porque era un monumento de prestigio, pensado para impresionar y para mostrar el favor del emperador, más que una respuesta ajustada a las necesidades de la población local.

Obras relacionadas

El modelo de todos los anfiteatros es el Coliseo de Roma. Otros anfiteatros comparables son el anfiteatro de Verona, el anfiteatro de Nimes y, en Hispania, el anfiteatro de Mérida. En la misma ciudad puede visitarse el teatro romano de Itálica.

Conclusión

El anfiteatro de Itálica es uno de los mayores anfiteatros del mundo romano y el monumento más imponente de la ciudad adrianea. Su planta elíptica, su cavea dividida en tres sectores, sus galerías de hormigón y su fosa central muestran el dominio técnico de la arquitectura romana, mientras que su tamaño desmesurado revela su sentido propagandístico. Construido por Adriano para engrandecer la patria de su familia, sigue siendo hoy la imagen más reconocible de Itálica y una pieza clave de su candidatura a Patrimonio Mundial.

Preguntas frecuentes sobre el anfiteatro de Itálica

¿Cuándo se construyó el anfiteatro de Itálica?

En época de Adriano (117-138 d. C.), como parte de la ampliación monumental de la ciudad conocida como nova urbs.

¿Cuántos espectadores cabían en el anfiteatro de Itálica?

Unos 25.000, lo que lo sitúa entre los mayores anfiteatros del Imperio romano.

¿Para qué servía la fosa del anfiteatro de Itálica?

Era un foso cubierto por un entablado de madera bajo la arena, que servía para guardar material y para hacer aparecer fieras o decorados durante los espectáculos.

¿Qué es el Nemeseion del anfiteatro?

Un espacio dedicado a Némesis, diosa del destino, a la que se encomendaban gladiadores y cazadores. Allí se dejaban ofrendas como placas con huellas de pies.

¿Es Itálica Patrimonio Mundial?

Todavía no. Figura en la Lista Indicativa española desde 2019 y su candidatura se presentó en 2026 para que el Comité del Patrimonio Mundial decida en 2027.

Bibliografía

García y Bellido, A. (1960). Colonia Aelia Augusta Italica. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Golvin, J.-C. (1988). L’amphithéâtre romain: essai sur la théorisation de sa forme et de ses fonctions. París: De Boccard.

Welch, K. E. (2007). The Roman Amphitheatre: From Its Origins to the Colosseum. Cambridge: Cambridge University Press.


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