Una torre de varios pisos, cubierta de tejas de colores, con hombres que suben por escaleras para tocar las campanas y, en la planta baja, dos monjes que escriben mientras un ayudante corta pergamino. Esta escena, pintada en el Beato de Tábara, es una de las representaciones más antiguas de un scriptorium en el arte europeo. ¿Qué nos cuenta este códice mutilado sobre los monjes que copiaban y pintaban libros en el siglo X? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Beato de Tábara: Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana |
| Autor | Iniciado por Magius (Maius), archipictor, y terminado por su discípulo Emeterio, con la colaboración del escriba Senior |
| Cronología | Terminado el 27 de julio de 970 |
| Estilo | Miniatura mozárabe o de repoblación (reino de León) |
| Técnica | Temple sobre pergamino; escritura visigótica |
| Soporte | Códice de unos 168 folios, de 36 × 25,5 cm, muy mutilado: conserva solo unas pocas miniaturas |
| Procedencia | Monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora) |
| Ubicación | Archivo Histórico Nacional, Madrid (Códices, L. 1097B) |

Clasificación del Beato de Tábara
El Beato de Tábara es un códice de la miniatura mozárabe del siglo X que contiene, como todos los beatos, el Comentario al Apocalipsis escrito por Beato de Liébana hacia 776. Se le llama así porque su colofón lo sitúa en el monasterio de San Salvador de Tábara, en la actual provincia de Zamora, fundado a comienzos del siglo X por san Froilán y san Atilano y convertido en uno de los centros de copia más activos del reino de León.
Su interés principal está en el colofón, en el que el monje Emeterio cuenta que su maestro Magius, al que llama archipictor (el pintor principal), había comenzado el libro, pero murió el 30 de octubre de 968 sin terminarlo. Emeterio lo concluyó el 27 de julio de 970. Muchos especialistas identifican a este Magius con el Maius que firmó el Beato Morgan. El códice sufrió con el tiempo la pérdida de casi todas sus pinturas, que fueron arrancadas, y hoy conserva solo una pequeña parte de su decoración.
Análisis formal
La miniatura más famosa es la de la torre de Tábara, pintada junto al colofón. El edificio aparece en sección, como si se hubiera retirado su fachada, para mostrar a la vez el exterior y el interior. Arriba, la torre se remata con una cubierta de tejas de colores y con las campanas; varias figuras suben por escaleras de mano hacia ellas. Abajo, en una estancia anexa, se ve el scriptorium: dos monjes sentados, identificados por inscripciones como Emeterio y Senior, escriben frente a frente, y en una habitación contigua un tercer personaje corta pergamino con unas tijeras.

El lenguaje es el de la escuela de Magius. La torre no tiene profundidad ni perspectiva: sus pisos se apilan como bandas de color, los muros se reducen a superficies planas decoradas con motivos geométricos y los vanos se resuelven con arcos de herradura, el elemento más característico de la arquitectura de la época. Las figuras son pequeñas, planas y esquemáticas, con un contorno firme, pero sus gestos son muy expresivos: el pintor quiere que se entienda la actividad de cada uno, no que se reconozca su rostro.
Junto a esta escena, el códice conserva una gran omega decorada, una letra que alude a Cristo como fin de todas las cosas, según el propio Apocalipsis («Yo soy el alfa y la omega»), y que en los manuscritos hispanos solía acompañar al final del libro. Los colores son los de los beatos: amarillos, rojos, azules y verdes intensos, aplicados en zonas planas, sin sombras. El prestigio de la imagen de la torre fue tal que todavía en 1220 se copió, con colores más vivos, en el Beato de Las Huelgas, conservado hoy en la Morgan Library de Nueva York.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
El comentario de Beato de Liébana nació a finales del siglo VIII, en el pequeño reino de Asturias, en un momento de fuerte tensión religiosa: su autor combatió la doctrina adopcionista de Elipando de Toledo, condenada en 794, y calculaba que el sexto milenio de la historia terminaría en torno al año 800, lo que daba a su obra un tono milenarista. En el siglo X, el avance de la repoblación al sur de la cordillera Cantábrica llenó el valle del Duero de monasterios, en parte poblados por monjes llegados de al-Ándalus. En ellos, y sobre todo en Tábara, la copia de beatos se convirtió en una auténtica especialidad, con maestros y discípulos que transmitían un mismo estilo.
Función y significado
La miniatura de la torre añade a la función habitual de los beatos un significado propio:
- Memoria de los autores: el colofón y la torre recuerdan a los monjes que hicieron el libro, en una época en la que la mayoría de los artistas eran anónimos.
- Valor del trabajo: Emeterio insiste en lo duro de la tarea de copiar, una forma de ascesis que se ofrecía a Dios y por la que se pedía la oración del lector.
- Imagen del monasterio: la torre, con sus campanas y su taller, presenta Tábara como una comunidad organizada, dedicada a la oración y al estudio.
- Advertencia escatológica: como todo beato, el códice explicaba el Apocalipsis y recordaba a los monjes la llegada del juicio final.
Rasgos del estilo
La miniatura mozárabe se define por la planitud, el abandono de la perspectiva, los fondos de bandas de color, el contorno grueso y la estilización geométrica, con una mezcla de tradición visigoda, modelos tardoantiguos y motivos islámicos como el arco de herradura. El Beato de Tábara muestra ese lenguaje aplicado a un tema poco habitual: la representación de un edificio real y de la vida cotidiana de un monasterio, resuelta con la misma lógica antinaturalista que las visiones del Apocalipsis.
Ese antinaturalismo no es torpeza, sino una elección: al pintor le interesa explicar con claridad, mostrar a la vez el exterior y el interior y dar a cada figura un gesto legible. Esta pintura plana, de color intenso y de gran fuerza expresiva, anuncia la pintura románica, en la que las figuras también se recortan sobre fondos abstractos. La torre de Tábara, además, ha permitido a los historiadores imaginar cómo eran las torres y los talleres de los monasterios altomedievales, de los que apenas quedan restos.
Obras relacionadas
Magius había pintado antes el Beato Morgan, y Emeterio, pocos años después, colaboró con la pintora Ende en el Beato de Gerona, terminado en 975. Otra obra capital de la miniatura de la época es la Biblia de 960, en cuyo colofón también aparecen retratados sus autores. Para comparar con la miniatura tardoantigua puede verse el Génesis de Viena, y la herencia de este lenguaje en la pintura mural, en San Clemente de Tahull.
Conclusión
El Beato de Tábara es un códice mutilado, pero de enorme valor histórico. Su colofón documenta la existencia de una escuela de pintores, con un maestro, Magius, y un discípulo, Emeterio, que terminó la obra en 970. Su miniatura de la torre, con el scriptorium en plena actividad, es un testimonio excepcional de cómo se hacían los libros en el siglo X y un ejemplo claro del estilo plano, colorista y expresivo de la miniatura mozárabe.
Preguntas frecuentes sobre el Beato de Tábara
¿Dónde se conserva el Beato de Tábara?
En el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Procede del monasterio de San Salvador de Tábara, en la provincia de Zamora.
¿Quién pintó el Beato de Tábara?
Lo comenzó Magius, al que su discípulo llama archipictor. Tras su muerte en 968, lo terminó Emeterio en 970, con la ayuda del escriba Senior.
¿Qué representa la torre de Tábara?
La torre del monasterio en sección, con las campanas en lo alto y, junto a ella, el scriptorium, donde Emeterio y Senior escriben y un ayudante corta pergamino.
¿Por qué es importante su colofón?
Porque da los nombres de los autores y fechas exactas, y documenta la relación entre un maestro y su discípulo en un taller monástico del siglo X.
¿Por qué conserva tan pocas miniaturas?
Porque la mayor parte de sus pinturas fueron arrancadas a lo largo de su historia. Hoy solo quedan unas pocas, entre ellas la torre y la omega final.
Bibliografía
Gómez-Moreno, M. (1919). Iglesias mozárabes: arte español de los siglos IX a XI. Madrid: Centro de Estudios Históricos.
Williams, J. (1977). Early Spanish Manuscript Illumination. Nueva York: George Braziller.
Williams, J. (1994). The Illustrated Beatus: A Corpus of the Illustrations of the Commentary on the Apocalypse. Vol. II: The Ninth and Tenth Centuries. Londres: Harvey Miller.
Yarza Luaces, J. (1998). Beato de Liébana: manuscritos iluminados. Barcelona: M. Moleiro.
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