Friso de los arqueros de Susa. Comentario

Azules, amarillos y verdes que no se han apagado en dos mil quinientos años: así lucen todavía los guardias del friso de los arqueros, que decoraba el palacio de Darío I en Susa y hoy recibe a los visitantes del Museo del Louvre. Son los famosos «Inmortales» de ladrillo vidriado, tan reproducidos en los libros de historia. ¿Cómo se fabricaba un relieve de ladrillo y qué tiene que ver con la puerta de Ishtar de Babilonia? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraFriso de los arqueros (guardias reales)
PromotorDarío I
CronologíaHacia 510 a. C.
EstiloArte aqueménida (Persia)
Técnica y materialRelieve de ladrillo silíceo moldeado y vidriado
ProcedenciaPalacio de Darío I, Susa (Irán); excavado por Marcel y Jane Dieulafoy (1884-1886)
Ubicación actualMuseo del Louvre, París
Friso de los arqueros de Susa: cuatro guardias persas de ladrillo vidriado en procesión con lanza, arco y carcaj, Museo del Louvre
Friso de los arqueros del palacio de Darío I en Susa, hacia 510 a. C. Museo del Louvre, París. Foto: dynamosquito, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

Clasificación del friso de los arqueros

El friso de los arqueros es un relieve de ladrillo vidriado del arte aqueménida. Decoraba el palacio que Darío I mandó construir en Susa, antigua capital de Elam y una de las principales residencias de los reyes persas. Lo descubrieron en fragmentos los arqueólogos franceses Marcel y Jane Dieulafoy entre 1884 y 1886, y hoy se expone, recompuesto, en el Museo del Louvre. Su ubicación exacta dentro del palacio no se conoce con seguridad.

Desde el punto de vista técnico, la obra continúa una tradición mesopotámica: la de los relieves de ladrillo moldeado y vidriado que alcanzaron su cumbre en la puerta de Ishtar de Babilonia, construida por Nabucodonosor II hacia el 575 a. C. La inscripción de fundación del palacio de Susa, redactada en nombre de Darío, lo dice expresamente: los hombres que hicieron el ladrillo cocido eran babilonios. Los persas, sin embargo, emplearon un ladrillo silíceo, de pasta rica en arena, distinto del ladrillo de arcilla de Babilonia.

Análisis formal

El friso muestra una procesión de guardias que avanzan de perfil, en fila, uno detrás de otro. Las figuras se repiten casi idénticas, con el mismo gesto y la misma altura, de modo que el friso podía prolongarse a lo largo de los muros con un ritmo continuo. Cada arquero sostiene con ambas manos una larga lanza vertical, cuyo extremo inferior termina en una esfera, y lleva un arco colgado del hombro izquierdo y un carcaj a la espalda.

Friso de los arqueros: dos guardias de ladrillo vidriado con túnicas decoradas, lanza y carcaj, palacio de Darío en Susa
Dos arqueros con túnicas decoradas, lanza, arco y carcaj. Museo del Louvre. Foto: dynamosquito, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

El atuendo es lujoso: una larga túnica de mangas amplias, decorada con rosetas, estrellas o pequeños motivos de ciudadela, según los grupos; una cinta trenzada sujeta el pelo, y la barba y los cabellos forman rizos regulares. No todas las figuras son iguales: varía el color de la piel, más clara o más oscura, y el dibujo de los tejidos. Esta alternancia se ha interpretado como reflejo de la diversidad de pueblos del imperio, pero también puede ser un recurso decorativo para dar variedad a la serie.

Cada figura está compuesta por muchos ladrillos. Primero se modelaba el relieve sobre un panel de barro y se cortaba en piezas, o se usaban moldes para repetir las mismas formas. Después cada ladrillo se cubría con esmaltes de colores, separados por finas líneas en relieve que evitaban que se mezclaran durante la cocción. El resultado es un relieve con más volumen que el relieve egipcio, casi plano o rehundido: los brazos, las manos y los pliegues sobresalen del fondo y se modelan con suavidad.

Friso de los arqueros: cabeza de un arquero con barba rizada, cinta en el pelo, arco y carcaj en ladrillo vidriado
Detalle de un arquero: ladrillos silíceos vidriados en relieve. Museo del Louvre. Foto: Jastrow, dominio público, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Tras hacerse con el trono en el 522 a. C., Darío I convirtió Susa en una de sus capitales administrativas y construyó allí un gran palacio con una apadana, o sala hipóstila de audiencias, semejante a la de Persépolis. En la carta de fundación del palacio enumera los materiales y los artesanos que trajo de todo el imperio: cedro del Líbano, oro de Lidia y Bactria, lapislázuli de Sogdiana, canteros jonios y lidios, orfebres medos y egipcios y ladrilleros babilonios. El palacio era, así, una imagen del imperio entero puesto al servicio del rey. Los relieves de ladrillo de Susa incluían también leones, toros alados, grifos y esfinges.

Función y significado

El friso cumplía varias funciones al mismo tiempo:

  • Decoración permanente: el ladrillo vidriado resistía la intemperie y conservaba sus colores, frente a la pintura sobre adobe.
  • Imagen de la guardia real: los arqueros reproducían en los muros la presencia de los guardias que protegían al rey; su identificación con los «Inmortales» de Heródoto es tradicional, pero no segura.
  • Exhibición de poder: el lujo de los tejidos y de los materiales hablaba de la riqueza del imperio y del prestigio de quienes servían al rey.
  • Orden y disciplina: la procesión de figuras idénticas transmitía la idea de un imperio ordenado, jerárquico y estable.

Rasgos del estilo

El arte aqueménida combinó tradiciones de los pueblos del imperio en un lenguaje propio, al servicio de la monarquía. En el friso de los arqueros la técnica es babilónica, el gusto por la procesión y por la figura de perfil procede de Mesopotamia y de Egipto, y el cuidado en los detalles del vestido recuerda a los talleres de Asia Menor. El conjunto, sin embargo, es inconfundiblemente persa: no hay batallas ni escenas narrativas, sino una sucesión tranquila y majestuosa de guardias, igual que en los relieves en piedra de Persépolis.

La repetición es el rasgo decisivo. Las figuras, de canon esbelto, isocefálicas y serenas, se suceden en un ritmo uniforme que convierte el muro en una banda decorativa continua, casi como un tejido. El color, aplicado en zonas planas y bien delimitadas, refuerza este efecto ornamental, mientras que el relieve, más acusado que el egipcio, da a los cuerpos una presencia física notable. La misma figura, multiplicada, expresa mejor que una sola el poder colectivo y disciplinado del ejército del Gran Rey.

Obras relacionadas

La técnica del ladrillo vidriado procede de Babilonia, como se ve en la puerta de Ishtar. Para el edificio al que pertenecía, consulta el palacio de Darío en Susa, y para los guardias en piedra, el friso de la Guardia de Persépolis. Otras obras persas son el capitel de toros persa y el conjunto de Persépolis.

Conclusión

El friso de los arqueros resume el carácter del arte aqueménida: una técnica heredada de Babilonia, la del ladrillo moldeado y vidriado, puesta al servicio de una imagen imperial nueva, hecha de orden, repetición y lujo. Sus guardias en procesión, con más volumen que el relieve egipcio y unos colores que aún conservan su brillo, decoraban el palacio de Darío en Susa como una guardia permanente. Comparado con los relieves en piedra de Persépolis, muestra cómo un mismo mensaje político se expresó con materiales distintos.

Preguntas frecuentes sobre el friso de los arqueros

¿De dónde procede el friso de los arqueros?

Del palacio de Darío I en Susa (Irán), hacia el 510 a. C. Lo excavaron Marcel y Jane Dieulafoy entre 1884 y 1886 y hoy está en el Museo del Louvre.

¿Qué técnica se usó en el friso de los arqueros?

Relieve de ladrillo moldeado y vidriado: cada figura se compone de muchos ladrillos cubiertos con esmaltes de colores y cocidos.

¿Qué relación tiene con la puerta de Ishtar?

Continúa la técnica neobabilónica del ladrillo vidriado en relieve. La carta de fundación de Susa dice que los ladrilleros eran babilonios.

¿Son los arqueros los Inmortales de Heródoto?

Es la identificación tradicional, pero no es segura. Representan, en todo caso, a la guardia real persa.

¿En qué se diferencia del relieve egipcio?

Tiene más volumen, porque los cuerpos sobresalen del fondo, y el color forma parte del propio material vidriado, no es una pintura añadida.

Bibliografía

Curtis, J. y Tallis, N. (eds.) (2005). Forgotten Empire: The World of Ancient Persia. Londres: British Museum Press.

Frankfort, H. (1954). The Art and Architecture of the Ancient Orient. Harmondsworth: Penguin.

Harper, P. O., Aruz, J. y Tallon, F. (eds.) (1992). The Royal City of Susa: Ancient Near Eastern Treasures in the Louvre. Nueva York: The Metropolitan Museum of Art.

Perrot, J. (dir.) (2010). Le palais de Darius à Suse. Une résidence royale sur la route de Persépolis à Babylone. París: Presses de l’Université Paris-Sorbonne.


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