Peña Escrita (Fuencaliente). Comentario

En mayo de 1783, un cura de Montoro que recorría Sierra Morena buscando minerales para el gabinete de Historia Natural del rey Carlos III se detuvo ante una pared de cuarcita cubierta de extrañas figuras rojas. Las copió y las envió a la corte, convencido de que eran una escritura antigua. Así entró en la historia la Peña Escrita de Fuencaliente, uno de los primeros conjuntos de arte rupestre de los que se tiene noticia escrita en España. ¿Qué representan realmente esos signos y por qué se tomaron por letras? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraPinturas rupestres de Peña Escrita
AutorAnónimo
CronologíaLarga duración: sobre todo Neolítico final y Calcolítico (IV y III milenios a. C.), con posible continuidad en la Edad del Bronce
EstiloArte rupestre esquemático
TécnicaPintura monocroma en tonos rojos y ocres, con pigmentos de óxido de hierro, sobre cuarcita
TemasAntropomorfos (a menudo en parejas), soliformes, ramiformes, zoomorfos y signos geométricos
UbicaciónSierra Madrona, Fuencaliente (Ciudad Real), en Sierra Morena
Descubrimiento1783, por Fernando José López de Cárdenas
Peña Escrita de Fuencaliente: pared de cuarcita con pinturas esquemáticas rojas de antropomorfos, ramiformes y signos
Vista de uno de los paneles pintados de Peña Escrita. Fuencaliente (Ciudad Real). Foto: MBesseau, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de Peña Escrita

La Peña Escrita es un abrigo de cuarcita situado en la sierra Madrona, en el término de Fuencaliente, en la vertiente norte de Sierra Morena. Sus pinturas pertenecen al arte rupestre esquemático y son uno de los conjuntos más extensos y mejor conservados de este estilo, con más de un centenar de motivos. Su importancia historiográfica es enorme: el 26 de mayo de 1783 las visitó Fernando José López de Cárdenas, cura de Montoro, por encargo del conde de Floridablanca, y realizó unas copias que se cuentan entre las primeras reproducciones conocidas de arte rupestre esquemático. Cerca se encuentra otro abrigo pintado, la Batanera, que el mismo López de Cárdenas visitó.

Como todo el arte esquemático, su cronología es de larga duración. Las pinturas se atribuyen sobre todo al Neolítico final y al Calcolítico, entre el IV y el III milenios a. C., y algunas pudieron añadirse en la Edad del Bronce. Su nombre, como el de la Cueva de los Letreros, procede de la vieja creencia de que aquellos signos eran una escritura: durante el siglo XVIII y buena parte del XIX se compararon con alfabetos fenicios, púnicos o egipcios.

Análisis formal

Las figuras se distribuyen en varios paneles a lo largo de la pared. Predominan los antropomorfos: figuras humanas muy esbeltas, reducidas a una línea vertical para el tronco y trazos para brazos y piernas, en forma de T, de Y o de doble Y, que a menudo aparecen agrupadas en parejas. Algunas tienen cabeza o tocados que recuerdan plumas o cuernos, y otras carecen de ella. Junto a ellas destacan los soliformes, círculos con rayos que se interpretan como soles, y los ramiformes, figuras en forma de rama que algunos autores consideran antropomorfos muy esquematizados. Hay también algunos zoomorfos y signos geométricos.

Peña Escrita: detalle de pinturas esquemáticas con soliformes, figuras humanas en parejas y signos en rojo oscuro
Detalle con soliformes y antropomorfos. Foto: Carmen Escobar Carrio, CC BY 2.0, Wikimedia Commons.

La técnica es la habitual del esquematismo: pintura monocroma en tinta plana, en tonos rojos y ocres, con pigmentos de arcilla rica en óxido de hierro; el negro y el blanco apenas se utilizan. Las figuras no tienen volumen ni modelado y se adaptan a las superficies lisas de la cuarcita. No existe una composición ordenada ni un relato: aunque algunas parejas y grupos de figuras parecen relacionarse, las imágenes se yuxtaponen sobre la roca y son estáticas, sin la sensación de movimiento del arte levantino.

Peña Escrita: grupo de antropomorfos esquemáticos pintados en rojo sobre la roca dorada del abrigo
Grupo de antropomorfos esquemáticos. Foto: Carmen Escobar Carrio, CC BY 2.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Sierra Morena separa la Meseta del valle del Guadalquivir y fue, desde la Prehistoria, una zona de paso y una gran reserva de recursos, en especial de minerales de cobre y plomo. Durante el Neolítico final y el Calcolítico, las comunidades agrícolas y ganaderas de su entorno explotaron estos recursos, construyeron poblados y sepulturas colectivas y pintaron cientos de abrigos a lo largo de la sierra, desde Jaén hasta Ciudad Real y Badajoz. Peña Escrita, junto a los abrigos de Despeñaperros o de Aldeaquemada, forma parte de uno de los grandes núcleos del arte esquemático peninsular.

Función y significado

Las pinturas de Peña Escrita pudieron tener varias funciones:

  • Santuario: la gran cantidad de figuras y su acumulación en el tiempo apuntan a un lugar sagrado visitado de forma repetida.
  • Creencias astrales: los soliformes indican la importancia del sol y, probablemente, del ciclo de las estaciones en la vida de la comunidad.
  • Representación de relaciones sociales: las parejas de figuras humanas se han interpretado como alusiones a uniones, linajes o ritos de fertilidad.
  • Control del territorio: los abrigos pintados de Sierra Morena se sitúan a menudo junto a pasos y zonas de recursos, como los minerales de la sierra.

Rasgos del estilo

El arte esquemático simplifica las formas hasta convertirlas en signos: antropomorfos en forma de T, Y o X, ídolos de triángulos opuestos, ídolos oculados, soliformes, zoomorfos escasos y motivos geométricos como círculos, meandros, zigzags o tectiformes. Es un arte monocromo, sin orden compositivo ni narración, de figuras yuxtapuestas y estáticas. Peña Escrita es un ejemplo de manual: sus figuras humanas son poco más que líneas en forma de T o de Y, sus soles son círculos con rayos y los animales son escasos.

El conjunto ilustra también cómo se ha interpretado este arte a lo largo del tiempo. Para López de Cárdenas y sus contemporáneos, aquellos signos eran letras de un idioma perdido; para la investigación actual, son símbolos con un significado religioso y social que no sabemos leer, pero que formaban un código compartido por las comunidades de buena parte de la península. Esa naturaleza de signo, más que de imagen, es la clave para entender el esquematismo.

Obras relacionadas

Otros grandes conjuntos esquemáticos son la Cueva de los Letreros, en Almería, y los abrigos de Otíñar, en Jaén. La relación entre los signos pintados y los objetos simbólicos se aprecia en el ídolo oculado y en el ídolo de Peña Tú. Para comparar con el arte levantino puede verse la Cueva de la Araña.

Conclusión

Peña Escrita es uno de los conjuntos más extensos y mejor conservados del arte rupestre esquemático y uno de los primeros documentados en España, gracias a las copias de López de Cárdenas en 1783. Sus antropomorfos en parejas, sus soliformes y sus ramiformes, pintados en rojo, yuxtapuestos y sin narración, resumen los rasgos de un estilo de larga duración desarrollado sobre todo entre el Neolítico final y el Calcolítico. Lo que durante siglos se tomó por una escritura antigua es, en realidad, el lenguaje simbólico de las primeras comunidades campesinas y metalúrgicas de Sierra Morena.

Preguntas frecuentes sobre Peña Escrita

¿Dónde está Peña Escrita?

En la sierra Madrona, en el término de Fuencaliente (Ciudad Real), en la vertiente norte de Sierra Morena.

¿Quién la descubrió?

Fernando José López de Cárdenas, cura de Montoro, que la visitó en 1783 por encargo del conde de Floridablanca y copió sus pinturas.

¿Qué se representa en sus pinturas?

Sobre todo figuras humanas esquemáticas, a menudo en parejas, soliformes, ramiformes, algunos animales y signos geométricos.

¿De qué época son?

Sobre todo del Neolítico final y del Calcolítico (IV y III milenios a. C.), dentro de un fenómeno de larga duración.

¿Por qué se llama Peña Escrita?

Porque durante mucho tiempo se creyó que sus figuras eran letras de una escritura antigua.

Bibliografía

Acosta, P. (1968). La pintura rupestre esquemática en España. Salamanca: Universidad de Salamanca.

Breuil, H. (1933-1935). Les peintures rupestres schématiques de la Péninsule Ibérique. Lagny: Imprimerie de Lagny.

Caballero Klink, A. (1983). La pintura rupestre esquemática de la vertiente septentrional de Sierra Morena (provincia de Ciudad Real) y su contexto arqueológico. Ciudad Real: Museo de Ciudad Real.


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