En un pequeño abrigo de arenisca frente al embalse del Celemín, en Benalup-Casas Viejas (Cádiz), numerosas figuras rojas de pequeño tamaño cubren las paredes y el techo. Entre ellas destacan las aves, tan numerosas y variadas que la Cueva del Tajo de las Figuras se ha llegado a describir como un cuaderno de observación de la naturaleza pintado hace más de cinco mil años. ¿Por qué tantas aves, qué tienen en común con el resto del arte esquemático y cómo hay que leer un conjunto pintado durante siglos? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Pinturas rupestres de la Cueva del Tajo de las Figuras |
| Autor | Anónimo |
| Cronología | Larga duración: sobre todo Neolítico final y Calcolítico (IV y III milenios a. C.), con posibles añadidos hasta la Edad del Bronce |
| Estilo | Arte rupestre esquemático (grupo del «arte sureño») |
| Técnica | Pintura monocroma, sobre todo en tonos rojos de óxido de hierro, aplicada sobre arenisca |
| Temas | Aves, cuadrúpedos (sobre todo cérvidos), antropomorfos y signos |
| Ubicación | Abrigo frente al embalse del Celemín, Benalup-Casas Viejas (Cádiz) |
| Protección | Monumento desde 1924; Bien de Interés Cultural |

Clasificación de la Cueva del Tajo de las Figuras
La Cueva del Tajo de las Figuras pertenece al arte rupestre esquemático, el gran horizonte pictórico de las sociedades agrícolas y metalúrgicas de la península ibérica. Dentro de él se integra en el llamado arte sureño, nombre con el que Henri Breuil agrupó los abrigos pintados del extremo sur de Andalucía, entre la antigua laguna de la Janda y el Campo de Gibraltar. Es el conjunto más famoso de ese grupo y uno de los primeros estudiados: Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco trabajaron en él en 1913 y lo publicaron en 1914, y Breuil y Burkitt lo incluyeron en su obra de 1929 sobre las pinturas del sur de Andalucía. Fue declarado monumento en 1924.
Su cronología debe entenderse como de larga duración. La mayoría de las figuras se atribuyen al Neolítico final y al Calcolítico, es decir, al IV y III milenios a. C., pero el abrigo fue visitado y pintado durante siglos, de modo que las imágenes se fueron acumulando sin un plan común. Por eso no debe leerse como una obra única, sino como un palimpsesto: una pared en la que distintas generaciones añadieron sus propias figuras.
Análisis formal
El abrigo es pequeño y de poca profundidad, y sus paredes y techo están densamente cubiertos de figuras de pequeño tamaño. Las más llamativas son las aves, representadas de perfil o de frente, con cuerpos ovalados, cuellos alargados y patas finas. Algunas forman grupos que parecen bandadas, y se distinguen distintos tipos por la forma del cuello, del pico o de las patas, de manera que se han propuesto aves acuáticas como ánsares y otras zancudas. Junto a ellas aparecen cuadrúpedos, sobre todo cérvidos de cuerpo rectangular y cornamenta ramificada, y antropomorfos muy simplificados.

La técnica es la propia del arte esquemático: pintura monocroma, aplicada en tinta plana con pigmentos de óxido de hierro, en tonos que van del rojo claro al rojo oscuro. Las figuras se reducen a su silueta, sin modelado ni volumen. No hay suelo, paisaje ni una composición ordenada: las figuras se yuxtaponen y a veces se superponen, y aunque algunas aves parecen agrupadas no forman escenas narrativas como las del arte levantino. Las imágenes son estáticas: no muestran acciones, sino presencias.
Lo que distingue al Tajo dentro del esquematismo es un cierto grado de naturalismo en algunas aves y ciervos, más detallados de lo habitual. Ese rasgo ha permitido intentar identificar especies concretas, aunque el tamaño y el estado de conservación aconsejan prudencia. Durante décadas, además, se mojaron las paredes para que las pinturas se vieran mejor, lo que favoreció la formación de una costra de calcita sobre ellas; en 2005 se limpiaron y consolidaron, y hoy el abrigo no se puede visitar.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Entre el V y el III milenios a. C., las comunidades del sur peninsular consolidaron la agricultura y la ganadería, construyeron poblados estables y grandes sepulturas megalíticas y, ya en el Calcolítico, empezaron a trabajar el cobre. El entorno del Tajo estaba dominado entonces por la laguna de la Janda, un enorme humedal desecado en el siglo XX que atraía a miles de aves migratorias. En la misma sierra se conservan dólmenes y otros abrigos pintados, lo que muestra que era un paisaje densamente frecuentado. El arte esquemático acompañó estos cambios durante siglos y se extendió por casi toda la península.
Función y significado
El significado exacto de estas pinturas se nos escapa, pero se han propuesto varias funciones:
- Santuario o lugar de reunión: la acumulación de figuras indica que el abrigo fue visitado de forma repetida, quizá en fechas señaladas, como un lugar sagrado.
- Relación con el ciclo natural: la abundancia de aves podría vincularse a la llegada estacional de las aves migratorias a la Janda, y con ello al calendario de la comunidad.
- Marca del territorio: el abrigo, visible y situado junto a rutas de paso, pudo señalar el control de un espacio rico en recursos.
- Memoria colectiva: las sucesivas generaciones que pintaron allí reafirmaban su vínculo con el lugar y con sus antepasados.
Rasgos del estilo
El arte esquemático se caracteriza por la simplificación de las formas hasta reducirlas a signos, la pintura monocroma, la ausencia de orden compositivo y de narración, y la repetición de unos pocos tipos: antropomorfos en forma de T, Y o X, ídolos, soliformes, zoomorfos simplificados y motivos geométricos como círculos, zigzags o tectiformes. La Cueva del Tajo de las Figuras comparte esos rasgos esenciales: figuras planas, yuxtapuestas, estáticas y sin escena, acumuladas durante siglos en un mismo soporte.
Sin embargo, el Tajo tiene una personalidad propia. En la mayoría de los conjuntos esquemáticos los zoomorfos son escasos y muy abstractos, mientras que aquí las aves y los ciervos son abundantes y, en algunos casos, sorprendentemente naturalistas. Esa mezcla de esquematismo y observación directa es uno de los rasgos del arte sureño y convierte al abrigo en un caso excepcional para estudiar la relación entre las comunidades prehistóricas y su entorno.
Obras relacionadas
Dentro del arte sureño gaditano destacan la Cueva de Bacinete, en Los Barrios, y el abrigo de Laja Alta, con sus pinturas de barcos. Otros grandes conjuntos esquemáticos son la Cueva de los Letreros, en Almería, y Peña Escrita, en Fuencaliente. Para comparar con el arte levantino, de carácter narrativo, puede verse la Cueva de la Araña.
Conclusión
La Cueva del Tajo de las Figuras es el conjunto más célebre del arte esquemático del sur peninsular. Sus pinturas, monocromas, yuxtapuestas y sin orden narrativo, se acumularon durante siglos, sobre todo en el Neolítico final y el Calcolítico, y deben leerse como un fenómeno de larga duración. Su gran singularidad está en las aves, numerosas y a veces identificables, que reflejan la estrecha relación de sus autores con el gran humedal de la Janda y hacen de este pequeño abrigo uno de los testimonios más originales de la Prehistoria reciente de la península.
Preguntas frecuentes sobre la Cueva del Tajo de las Figuras
¿Dónde está la Cueva del Tajo de las Figuras?
En Benalup-Casas Viejas (Cádiz), en un abrigo de arenisca situado frente al embalse del Celemín, cerca de la antigua laguna de la Janda.
¿Por qué es famosa?
Por la gran cantidad de aves pintadas, algunas tan detalladas que se ha intentado identificar su especie, algo poco habitual en el arte esquemático.
¿De qué época son sus pinturas?
Sobre todo del Neolítico final y del Calcolítico (IV y III milenios a. C.), aunque el abrigo se pintó durante siglos y debe entenderse como un conjunto de larga duración.
¿A qué estilo pertenece?
Al arte rupestre esquemático, dentro del grupo que Henri Breuil llamó «arte sureño».
¿Se puede visitar?
No. El abrigo está cerrado al público por motivos de conservación; sus pinturas sufrieron durante décadas por la costumbre de mojarlas para verlas mejor.
Bibliografía
Acosta, P. (1968). La pintura rupestre esquemática en España. Salamanca: Universidad de Salamanca.
Breuil, H. y Burkitt, M. C. (1929). Rock Paintings of Southern Andalusia: A Description of a Neolithic and Copper Age Art Group. Oxford: Clarendon Press.
Cabré, J. y Hernández-Pacheco, E. (1914). Avance al estudio de las pinturas prehistóricas del extremo sur de España (Laguna de la Janda). Madrid: Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas.
Lazarich, M., Ramos-Gil, A. y González-Pérez, J. L. (2019). «Prehistoric Bird Watching in Southern Iberia? The Rock Art of Tajo de las Figuras Reconsidered». Environmental Archaeology, 24(4), 387-399.
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