Saint-Philibert de Tournus. Comentario

La abacial de Saint-Philibert de Tournus, en Borgoña, es un laboratorio de la arquitectura románica: en ella se ensayaron casi todas las formas de cubrir con piedra un edificio, desde la bóveda de arista hasta una solución que apenas se repitió después, las bóvedas de cañón colocadas en sentido transversal. Sus monjes habían llegado huyendo de los normandos con las reliquias de su santo fundador. ¿Por qué los constructores giraron las bóvedas y qué ganaron con ello? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraIglesia abacial de Saint-Philibert (San Filiberto) de Tournus
CronologíaPrimera mitad del siglo XI (cripta, nártex y nave); bóvedas de la nave y cabecera hasta comienzos del siglo XII; consagración en 1120
EstiloPrimer románico y románico pleno, escuela de Borgoña
TipologíaIglesia monástica de tres naves con nártex de dos pisos, transepto, girola y capillas radiales
Elementos singularesBóvedas de cañón transversales en la nave central
MaterialesPiedra caliza en sillarejo y sillería
UbicaciónTournus (Saône-et-Loire, Borgoña, Francia)
Saint-Philibert de Tournus: fachada occidental del nártex, de aspecto fortificado, con bandas lombardas y torre campanario
Fachada occidental de Saint-Philibert. Tournus. Foto: Rolf Kranz, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de Saint-Philibert de Tournus

Saint-Philibert de Tournus es una iglesia monástica benedictina construida a lo largo del siglo XI y comienzos del XII. Su comunidad procedía de la isla de Noirmoutier, en la costa atlántica, de donde los monjes huyeron de las incursiones normandas con las reliquias de san Filiberto, fundador de Jumièges; tras un largo peregrinaje, en el 875 el rey Carlos el Calvo les entregó la abadía de San Valeriano de Tournus. Un incendio a comienzos del siglo XI obligó a reconstruir el templo, y la iglesia actual se edificó por fases hasta su consagración por el papa Calixto II en 1120.

Por esa larga construcción, el edificio pertenece a dos momentos del estilo: el nártex y la nave, con sus muros de sillarejo y sus bandas lombardas, son obra del primer románico, mientras que las bóvedas de la nave y la cabecera corresponden ya al románico pleno. Se incluye en la escuela de Borgoña, la región de Cluny, aunque su arquitectura es en gran parte anterior a Cluny III y no sigue el modelo cluniacense.

Análisis formal

El templo se organiza en tres partes. A los pies se levanta un gran nártex de dos pisos, de aspecto casi fortificado, con una fachada de muros lisos decorados con arquillos y bandas lombardas y coronada por una torre. Su piso bajo es una sala de tres naves cubiertas con bóvedas de arista sobre gruesos pilares cilíndricos; el piso alto, la capilla de San Miguel, tiene una nave central con bóveda de cañón contrarrestada por bóvedas de cuarto de cañón en las laterales. Le sigue el cuerpo de naves, con tres naves y cinco tramos, y al este un transepto y una cabecera con girola y capillas radiales de planta rectangular, levantada sobre una cripta que reproduce su trazado.

Saint-Philibert de Tournus: nave central con altos pilares cilíndricos de piedra y vista hacia la cabecera
Nave central con sus pilares cilíndricos. Foto: GO69, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Lo más original está en la nave. Sus soportes son altos pilares cilíndricos de piedra, rematados por simples impostas, que separan la nave central de las laterales, cubiertas con bóvedas de arista. Sobre los pilares se apoyan columnas adosadas que sostienen arcos diafragma, es decir, arcos que atraviesan la nave de lado a lado, con dovelas de piedra de dos colores. Entre cada par de arcos se tiende una bóveda de cañón transversal, con el eje perpendicular al de la nave. Así, el empuje de cada bóveda se contrarresta con el de la vecina y recae sobre los arcos diafragma, no sobre los muros laterales. La consecuencia es que los muros altos de la nave pueden abrirse con ventanas, una en cada tramo, y la nave central recibe luz directa, algo poco habitual en una iglesia abovedada de la época.

Saint-Philibert de Tournus: bóvedas de cañón transversales de la nave central apoyadas en arcos diafragma con dovelas bicolores
Bóvedas de cañón transversales sobre arcos diafragma. Foto: 自由馴鹿 (ZiYouXunLu), CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

La fecha de estas bóvedas es discutida: lo más probable es que se colocaran en la segunda mitad del siglo XI, sustituyendo una cubierta anterior, aunque algunos autores las retrasan hasta comienzos del siglo XII. La solución tuvo escasa continuidad, porque obligaba a dividir el espacio en compartimentos y rompía la continuidad visual de la nave, y el románico prefirió en adelante la bóveda de cañón longitudinal con arcos fajones.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

En torno al año 1000, tras el fin de las invasiones normandas, húngaras y musulmanas, Europa occidental vivió una recuperación económica y demográfica que favoreció la reconstrucción de iglesias y monasterios. En este momento se difundió por el Mediterráneo occidental, desde Lombardía hasta Cataluña y Borgoña, el llamado primer románico o románico lombardo, definido por Puig i Cadafalch: muros de piedra pequeña, decoración de arquillos ciegos y bandas lombardas y un deseo creciente de sustituir las techumbres de madera, fáciles de incendiar, por bóvedas de piedra. Tournus, con su nártex y su nave, es uno de sus mejores ejemplos fuera de Italia y Cataluña.

Función y significado

Cada parte del edificio respondía a una necesidad de la comunidad:

  • Nártex: servía de vestíbulo y lugar de acogida, y su capilla alta, dedicada a san Miguel, protegía simbólicamente la entrada del templo.
  • Culto a las reliquias: la cripta y la girola permitían venerar el sepulcro de san Filiberto y recorrer la cabecera sin molestar a los monjes.
  • Seguridad: las bóvedas de piedra protegían el edificio de los incendios, que habían destruido templos anteriores.
  • Experimentación técnica: las bóvedas transversales muestran la búsqueda de una nave abovedada y a la vez iluminada, uno de los grandes problemas de la arquitectura románica.

Rasgos del estilo

El primer románico se caracteriza por una arquitectura sobria, de muros gruesos de piedra pequeña y apenas trabajada, decorados al exterior con arquillos ciegos y bandas lombardas, y por la progresiva sustitución de las cubiertas de madera por bóvedas. Saint-Philibert de Tournus reúne todos estos rasgos en su fachada y en su nártex, de volúmenes macizos y vanos escasos. Al mismo tiempo, el edificio muestra la variedad de bóvedas que ensayaron los constructores de la época: aristas en el nártex y en las naves laterales, cañón longitudinal con cuartos de cañón en la capilla alta y cañones transversales en la nave.

La cabecera, con girola y capillas radiales, anuncia ya el románico pleno, que en Borgoña culminará con Cluny III, Autun y Vézelay. Frente a estas obras, Tournus conserva un carácter más austero y experimental, pero plantea con claridad el problema que guiará la evolución posterior hasta el gótico: cómo cubrir con piedra un espacio alto sin renunciar a la luz. Su respuesta, original e ingeniosa, es la gran aportación del edificio a la historia de la arquitectura.

Obras relacionadas

En la misma escuela borgoñona conviene comparar Tournus con la abadía de Cluny, San Lázaro de Autun y la Magdalena de Vézelay, donde también aparecen dovelas bicolores. El primer románico tiene otro gran ejemplo en Sant Pere de Rodes, y para ver la solución longitudinal que acabó imponiéndose basta observar la nave de la catedral de Santiago de Compostela.

Conclusión

Saint-Philibert de Tournus resume la evolución de la arquitectura románica en un solo edificio: el nártex y la nave pertenecen al primer románico, con sus muros de sillarejo y sus bandas lombardas, y la cabecera con girola anuncia el románico pleno. Su aportación más original son las bóvedas de cañón transversales de la nave central, apoyadas en arcos diafragma, que permitieron abrir ventanas altas y llevar la luz directa a una nave abovedada, una solución ingeniosa que apenas tuvo continuidad.

Preguntas frecuentes sobre Saint-Philibert de Tournus

¿Qué son las bóvedas de cañón transversales?

Bóvedas de cañón colocadas perpendiculares al eje de la nave, una en cada tramo, apoyadas en arcos diafragma que cruzan la nave.

¿Qué ventaja tenían?

Los empujes de cada bóveda se contrarrestan con los de la vecina y no cargan sobre los muros laterales, lo que permite abrir ventanas altas e iluminar la nave.

¿Por qué se llama Saint-Philibert?

Por san Filiberto, fundador de Jumièges, cuyas reliquias trajeron los monjes huidos de los normandos, que se instalaron en Tournus en el 875.

¿A qué etapa del románico pertenece?

El nártex y la nave son del primer románico o románico lombardo, con bandas lombardas, y la cabecera con girola pertenece ya al románico pleno.

¿Qué es el nártex de Tournus?

Un vestíbulo de dos pisos a los pies de la iglesia: abajo, una sala con bóvedas de arista sobre pilares cilíndricos; arriba, la capilla de San Miguel.

Bibliografía

Conant, K. J. (1959). Carolingian and Romanesque Architecture, 800-1200. Harmondsworth: Penguin.

Durliat, M. (1982). L’art roman. París: Mazenod.

Puig i Cadafalch, J. (1928). Le premier art roman. París: Laurens.

Vergnolle, É. (1994). L’art roman en France. París: Flammarion.


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