La mastaba de Shepseskaf, conocida en árabe como Mastabat el-Faraun («el banco del faraón»), es una de las tumbas reales más extrañas de Egipto. Su propietario, uno de los últimos reyes de la IV dinastía y sucesor de Micerinos, renunció a la pirámide en plena época de Giza y se hizo enterrar bajo un enorme bloque de piedra con forma de sarcófago. ¿Por qué un faraón abandonó la forma que habían consagrado Keops y Kefrén? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Mastaba de Shepseskaf (Mastabat el-Faraun) |
| Promotor | Shepseskaf, rey de la IV dinastía |
| Cronología | Hacia 2500 a. C. (Imperio Antiguo) |
| Estilo | Arquitectura funeraria del Imperio Antiguo |
| Tipología | Tumba real en forma de mastaba o de gran sarcófago |
| Materiales | Bloques de piedra caliza; hilada inferior de granito |
| Dimensiones | Unos 100 × 74 m de base y unos 18 m de altura |
| Ubicación | Saqqara Sur, entre Saqqara y Dahshur (Egipto) |

Clasificación de la mastaba de Shepseskaf
La mastaba de Shepseskaf es una tumba real de la arquitectura funeraria egipcia del Imperio Antiguo, construida hacia el 2500 a. C. en la zona meridional de la necrópolis de Saqqara. Fue excavada por el arqueólogo suizo Gustave Jéquier en 1924 y 1925, que identificó a su propietario y publicó el monumento. Su nombre árabe, Mastabat el-Faraun, recuerda la forma de los bancos de adobe de las casas egipcias, la misma palabra que los egiptólogos usan para todas las tumbas de este tipo.
Conviene aclarar un error frecuente. Esta obra no es una de las mastabas de los primeros faraones: las tumbas reales en forma de mastaba pertenecen a las dinastías I y II (en Abidos y en Saqqara Norte), antes de que Zóser levantara su pirámide escalonada. La de Shepseskaf es muy posterior, de finales de la IV dinastía, cuando ya se habían construido las pirámides de Giza. Es, por tanto, un regreso excepcional a la tumba no piramidal, y además con una forma propia: no imita las mastabas antiguas, sino un sarcófago gigante con la cubierta abovedada.
Análisis formal
El edificio es un gran prisma rectangular de unos 100 por 74 metros y unos 18 de altura, orientado de norte a sur. Sus muros exteriores están inclinados en talud y la cubierta es ligeramente abovedada, con los lados cortos levantados como si fueran los extremos de una tapa. El resultado recuerda a los sarcófagos de la época y a los antiguos santuarios del Bajo Egipto (el llamado per-nu de Buto), de techo curvo. El núcleo se hizo con bloques de caliza local y se revistió de caliza fina, salvo la hilada inferior, que era de granito. Hoy, sin el revestimiento, se ven las grandes hiladas escalonadas del núcleo.

El interior repite el esquema de la pirámide de Micerinos. La entrada se abre en el lado norte y da paso a un corredor descendente que conduce a una antecámara y a la cámara funeraria, revestida de granito y con techo a dos aguas, junto a varios almacenes. Alrededor de la mastaba se levantaba una doble muralla de adobe, y en el lado oriental se adosaba un pequeño templo funerario unido a una calzada. Es decir, aunque cambia la forma exterior, se mantienen los elementos de un complejo funerario real: tumba, templo para el culto y calzada procesional.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
La IV dinastía fue la gran época de las pirámides: Snefru culminó el paso de la pirámide escalonada a la pirámide perfecta, y Keops, Kefrén y Micerinos levantaron los complejos de Giza. Shepseskaf, probablemente hijo de Micerinos, tuvo un reinado breve. Terminó con adobe el complejo de su padre y eligió para sí Saqqara Sur y una forma nueva. Los historiadores proponen varias explicaciones, ninguna segura: un alejamiento del culto solar de Ra, al que la pirámide estaba ligada; la falta de tiempo y de recursos; o la voluntad de enlazar con tradiciones antiguas del Bajo Egipto. Poco después, con la V dinastía, volvieron las pirámides, más pequeñas, acompañadas de templos solares.
Función y significado
Como toda tumba egipcia, la mastaba respondía a las creencias sobre la vida tras la muerte:
- Morada eterna: protegía el cuerpo momificado, imprescindible para que el ka (la fuerza vital) y el ba (la personalidad, representada como un pájaro con cabeza humana) pudieran volver a él y sobrevivir.
- Imagen de sarcófago: toda la construcción se presenta como un gigantesco sarcófago o santuario, que encierra y sacraliza el cuerpo del rey.
- Culto funerario: en el templo oriental los sacerdotes depositaban ofrendas de comida y bebida para alimentar al ka del rey difunto.
- Búsqueda de seguridad: la masa de piedra y la cámara subterránea, a la que se llegaba por un corredor sellado, intentaban proteger la momia y el ajuar de los ladrones.
Rasgos del estilo
La arquitectura funeraria del Imperio Antiguo se caracteriza por la monumentalidad, el uso de la piedra como material de eternidad, la simplicidad geométrica de las formas y la organización del complejo según un eje este-oeste, con el templo mirando al sol naciente. La mastaba de Shepseskaf comparte todos estos rasgos: es una masa enorme, de volumen cerrado y aristas netas, construida con bloques colosales y concebida para durar. Lo que cambia es el símbolo: en lugar de la pirámide, imagen del rayo solar y de la colina primordial, el rey elige la forma del sarcófago o del santuario.
Por ello esta obra matiza la evolución que suelen señalar los manuales, siguiendo a Michalowski: del pozo excavado a la mastaba, de la mastaba a la pirámide y de la pirámide al hipogeo, en una búsqueda creciente de seguridad frente a los saqueadores. La secuencia es útil como esquema general, pero no fue lineal. Shepseskaf demuestra que un rey podía apartarse del modelo dominante por razones religiosas o políticas, y que la forma de la tumba expresaba ideas sobre el destino del faraón, no solo una técnica de protección.
Obras relacionadas
Las primeras tumbas de este tipo se estudian en las mastabas de Saqqara, y su superación en la pirámide escalonada de Zóser y la pirámide acodada de Dahshur. El modelo que Shepseskaf abandonó culmina en las pirámides de Giza, junto a la Gran Esfinge, y la escultura de su padre puede verse en la tríada de Micerinos.
Conclusión
La mastaba de Shepseskaf es una tumba real de finales de la IV dinastía que rompe con la tradición de las pirámides: un enorme bloque de piedra con forma de sarcófago, con cámara subterránea, templo funerario y calzada. No debe confundirse con las mastabas de los primeros faraones, mucho más antiguas. Su interés está precisamente en la excepción: muestra que la arquitectura funeraria egipcia, aunque buscó siempre la eternidad y la seguridad del cuerpo, no siguió una evolución rígida y que cada forma tenía un significado religioso.
Preguntas frecuentes sobre la mastaba de Shepseskaf
¿Dónde está la mastaba de Shepseskaf?
En Saqqara Sur, entre la necrópolis de Saqqara y la de Dahshur, al sur de El Cairo. En árabe se llama Mastabat el-Faraun.
¿De qué época es la mastaba de Shepseskaf?
De finales de la IV dinastía, hacia el 2500 a. C. Shepseskaf fue el sucesor de Micerinos.
¿Es una de las mastabas de los primeros faraones?
No. Las tumbas reales en forma de mastaba son de las dinastías I y II. La de Shepseskaf es un regreso excepcional a una tumba no piramidal, ya después de las pirámides de Giza.
¿Por qué tiene forma de sarcófago?
Su cubierta abovedada con los extremos levantados imita un sarcófago o un antiguo santuario del Bajo Egipto. Se cree que tenía un sentido religioso, aunque las razones exactas se desconocen.
¿Quién excavó la mastaba de Shepseskaf?
El egiptólogo suizo Gustave Jéquier, en 1924 y 1925, que publicó el monumento pocos años después.
Bibliografía
Edwards, I. E. S. (1947). The Pyramids of Egypt. Harmondsworth: Penguin.
Jéquier, G. (1928). Le Mastabat Faraoun. El Cairo: Institut français d’archéologie orientale.
Lehner, M. (1997). The Complete Pyramids. Londres: Thames & Hudson.
Stadelmann, R. (1985). Die ägyptischen Pyramiden: Vom Ziegelbau zum Weltwunder. Maguncia: Philipp von Zabern.
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