La Diana cazadora de Itálica es una de las esculturas mejor conservadas de la ciudad natal de Trajano y Adriano. Con más de dos metros de altura, la diosa avanza con túnica corta y botas de caza, mientras levanta el brazo para sacar una flecha del carcaj. ¿Qué hacía una imagen así en lo alto de Itálica y qué nos dice del gusto artístico de la época de Adriano? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Diana cazadora (Artemisa) |
| Autor | Anónimo (taller romano) |
| Cronología | Época de Adriano, hacia 117-138 d. C. |
| Estilo | Escultura romana de modelo griego |
| Material | Mármol blanco |
| Altura | 2,34 m aproximadamente |
| Hallazgo | Itálica (Santiponce, Sevilla), 1900 |
| Ubicación | Museo Arqueológico de Sevilla |

Clasificación de la Diana cazadora de Itálica
La Diana cazadora de Itálica es una estatua exenta de mármol, de tamaño mayor que el natural, realizada en época de Adriano (117-138 d. C.). Se descubrió de forma casual en 1900 en la cima del cerro de San Antonio, en Santiponce, al oeste del teatro romano de Itálica, y se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla, que reúne la mayor parte de la escultura de la ciudad.
Es obra de un taller romano anónimo que reelaboró un modelo griego de Ártemis cazadora, la diosa que los romanos identificaron con Diana. En la misma zona aparecieron otras esculturas de dioses, como una Venus y el famoso Mercurio de Itálica, lo que hace pensar que decoraban un conjunto monumental levantado en el siglo II d. C. en la parte alta de la ciudad.
Análisis formal
La diosa aparece de pie, en actitud de marcha, con una pierna adelantada y la otra firmemente asentada. El brazo derecho, hoy cortado por el antebrazo, se elevaba para tomar una flecha del carcaj que llevaba a la espalda, cuya correa cruza el pecho; el izquierdo se ha perdido y probablemente sostenía el arco. Viste el traje de cazadora: un quitón corto que deja libres las rodillas, ceñido por un manto enrollado en la cintura, y unas altas botas de cordones (endrómides). A su izquierda, un tronco de árbol sirve de apoyo a la estatua y de él cuelga la piel de un animal, alusión a la caza.
El rostro es juvenil e idealizado, sereno, sin expresión de esfuerzo, con el cabello recogido y una diadema. El escultor ha trabajado con detalle los pliegues de la túnica, que se quiebran en numerosas aristas y crean un vivo juego de luces y sombras, sobre todo en la falda y en el manto anudado. La figura combina la sensación de movimiento del paso con la estabilidad que exige una estatua de mármol de este tamaño, resuelta con el tronco lateral.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Itálica, fundada en el 206 a. C. por Escipión tras la batalla de Ilipa, fue la primera ciudad romana de Hispania y la patria de los emperadores Trajano y Adriano. Adriano la favoreció con una gran ampliación, la nova urbs, con calles amplias, ricas casas, un gran templo dedicado a Trajano y uno de los mayores anfiteatros del Imperio, y le concedió el rango de colonia. Esta etapa de esplendor coincidió con el gusto de Adriano por el arte griego: en su reinado se copiaron y reinterpretaron con fervor las grandes obras clásicas y helenísticas. La Diana cazadora de Itálica, junto con el Mercurio y la Venus hallados cerca, es un buen ejemplo de esa escultura de calidad que las élites locales encargaron para embellecer la ciudad.
Función y significado
La estatua tenía varios valores en la ciudad:
- Imagen religiosa: representaba a Diana, diosa de la caza, de los bosques y protectora de las jóvenes.
- Decoración monumental: formaba parte de un programa escultórico de la zona alta de Itálica.
- Prestigio urbano: las grandes estatuas de mármol mostraban la riqueza de la ciudad y de sus donantes.
- Cultura griega: reproducía modelos griegos admirados, en sintonía con el filohelenismo de Adriano.
Rasgos del estilo
La escultura romana de época de Adriano se caracteriza por un clasicismo renovado, que volvió los ojos a los grandes maestros griegos de los siglos V y IV a. C. y a los modelos helenísticos. La Diana cazadora de Itálica sigue este camino: el cuerpo es idealizado, el rostro sereno y la postura responde a un tipo griego de Ártemis en movimiento, que los talleres romanos adaptaron a su gusto. No busca el retrato individual, sino una belleza intemporal propia de la imagen divina.
Al mismo tiempo, la obra muestra rasgos típicos de la producción romana: el uso del tronco como apoyo, necesario al trasladar al mármol modelos concebidos a veces en bronce, y un tratamiento de los paños muy recortado, con pliegues profundos que buscan el contraste de luz y sombra. Comparada con el Mercurio de Itálica, que procede del mismo lugar, comparte su escala monumental y su calidad técnica, lo que sugiere talleres de primer nivel trabajando en la ciudad.
Obras relacionadas
Los grandes edificios de la ciudad son el anfiteatro de Itálica y el teatro de Itálica, junto al que apareció la estatua. Otras esculturas romanas de Hispania son el Mercurio de Mérida y el Apolo de Pinedo. La reinterpretación romana de modelos griegos se aprecia también en la Venus de Capua.
Conclusión
La Diana cazadora de Itálica es una excelente escultura de época de Adriano que adapta un modelo griego de Ártemis cazadora. Su postura en movimiento, el traje de caza, el rostro idealizado y el rico trabajo de los paños reflejan el clasicismo de la época y el gusto por el arte griego. Junto con las demás esculturas halladas en la ciudad, testimonia el esplendor de Itálica en el siglo II d. C., cuando era la patria de los emperadores.
Preguntas frecuentes sobre la Diana cazadora de Itálica
¿Qué representa la Diana cazadora de Itálica?
A Diana, la diosa romana de la caza, con túnica corta y botas, en el gesto de sacar una flecha del carcaj.
¿Cuándo se hizo?
En época del emperador Adriano, entre los años 117 y 138 d. C.
¿Dónde se encontró?
En 1900, en la cima del cerro de San Antonio de Santiponce, junto al teatro de Itálica.
¿Dónde se conserva?
En el Museo Arqueológico de Sevilla.
¿Qué otras esculturas aparecieron en el mismo lugar?
Una Venus y el famoso Mercurio de Itálica, que también se exponen en el Museo Arqueológico de Sevilla.
Bibliografía
García y Bellido, A. (1949). Esculturas romanas de España y Portugal. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
García y Bellido, A. (1960). Colonia Aelia Augusta Italica. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
León, P. (1995). Esculturas de Itálica. Sevilla: Junta de Andalucía, Consejería de Cultura.
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