Venus de Capua. Comentario

En el siglo XVIII, entre las ruinas del anfiteatro de Capua, apareció una gran estatua de mármol de la diosa del amor: semidesnuda, con el pie apoyado en un casco y el torso girado como si sostuviera algo que ya no está. La Venus de Capua es una copia romana de una de las Afroditas más influyentes del arte griego, emparentada con la Venus de Milo. ¿Qué sujetaba la diosa y por qué el tema la relaciona con Lisipo? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraVenus (Afrodita) de Capua
AutorCopista romano anónimo; el original griego se ha atribuido a Lisipo o a su círculo
CronologíaCopia de época de Adriano (siglo II d. C.) de un original de la segunda mitad del siglo IV a. C.
EstiloEscultura griega del clasicismo tardío (copia romana)
MaterialMármol
ProcedenciaAnfiteatro de Capua (actual Santa Maria Capua Vetere)
UbicaciónMuseo Arqueológico Nacional de Nápoles (inv. 6017)
Venus de Capua: Afrodita semidesnuda de mármol con el manto sobre las piernas y el pie sobre un casco, Museo Arqueológico de Nápoles
Venus de Capua. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Foto: Marie-Lan Nguyen, CC BY 2.5, Wikimedia Commons.

Clasificación de la Venus de Capua

La Venus de Capua es una copia romana en mármol, realizada probablemente en la época del emperador Adriano, de un original griego perdido de la segunda mitad del siglo IV a. C. Se halló en el anfiteatro de la antigua Capua, en Campania, durante las excavaciones del siglo XVIII, y pasó a las colecciones de los Borbones de Nápoles, de donde procede el actual Museo Arqueológico Nacional. Como muchas estatuas descubiertas en esa época, fue restaurada: los brazos que hoy vemos son, en gran parte, añadidos modernos.

El tema la incluye entre las obras de Lisipo, y conviene precisar el sentido de esa atribución. No se conoce ninguna fuente antigua que la asigne al escultor; la relación se basa en el estilo y en una hipótesis muy difundida: el original sería la Afrodita del santuario del Acrocorinto, en Corinto, que aparece en monedas de la ciudad con el escudo en las manos, y algunos especialistas la han atribuido a Lisipo, cuya ciudad natal, Sición, está muy cerca. Otros prefieren hablar de un autor anónimo del círculo lisipeo o de un original de comienzos del helenismo. Lo prudente es presentarla como una copia de un tipo de Afrodita del siglo IV a. C. atribuido a Lisipo o a su entorno.

Análisis formal

La diosa aparece de pie, desnuda de cintura para arriba, con un manto que le cubre las piernas y se anuda en la cadera. Apoya el pie izquierdo sobre un casco, de modo que la pierna se eleva y el muslo sirve de soporte. El torso gira hacia su izquierda y los brazos se adelantan en esa dirección. Según la interpretación más aceptada, la diosa sostenía con ambas manos el escudo de Ares, su amante, apoyado en el muslo, y contemplaba en él su propio reflejo. Al perderse el escudo, los brazos restaurados quedan en un gesto que ya no se entiende.

Venus de Capua: vista de la estatua con el torso girado y los brazos restaurados extendidos hacia un lado
El torso girado y los brazos restaurados, que sostenían el escudo. Foto: Paolo Villa, CC BY 4.0, Wikimedia Commons.

La composición es muy dinámica para una Afrodita: la pierna elevada, la torsión del torso y la cabeza inclinada crean un eje sinuoso que obliga a recorrer la figura con la mirada. El contraste entre el torso desnudo, de modelado suave, y los pliegues profundos del manto produce un rico juego de luces y sombras. El peso del paño, que parece a punto de resbalar, añade una tensión sutil, recurso que la escultura griega del siglo IV a. C. empleó con frecuencia.

El cuerpo responde al ideal de belleza femenina posterior a Praxíteles: formas llenas pero esbeltas, cabeza relativamente pequeña y un rostro sereno, de rasgos idealizados. La relación con Lisipo se apoya precisamente en esas proporciones alargadas y en la concepción de la figura en el espacio, pensada para ser vista desde varios puntos.

Venus de Capua, detalle de la cabeza de la diosa con diadema y el rostro inclinado
Detalle de la cabeza. Foto: Marie-Lan Nguyen, CC BY 2.5, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

En el siglo IV a. C., tras la guerra del Peloponeso, el arte griego se volvió hacia temas más íntimos y hacia una visión más humana de los dioses. Afrodita pasó a ser uno de los grandes temas de la escultura, sobre todo después de que Praxíteles la representara completamente desnuda en Cnido. El tipo de la Afrodita con el escudo ofrecía otra solución: la diosa semidesnuda, que juega con las armas del dios de la guerra, simboliza el triunfo del amor sobre la violencia. Este modelo tuvo una enorme fortuna. Lo reprodujeron los romanos en numerosas copias, lo adaptaron como Victoria escribiendo sobre un escudo (como la Victoria de Brescia) e incluso lo usaron para retratar a emperatrices junto a sus maridos representados como Marte. La Venus de Milo, de época helenística, parece una variante libre del mismo esquema.

Función y significado

La estatua tuvo funciones distintas en el original griego y en la copia romana:

  • Imagen de culto: si el original era la Afrodita del Acrocorinto, presidía uno de los santuarios más famosos de la diosa en Grecia.
  • Alegoría del amor victorioso: la diosa que se mira en el escudo de Ares expresa que el amor vence a la guerra.
  • Decoración pública: la copia romana adornaba el anfiteatro de Capua, uno de los mayores de Italia, como parte de su programa escultórico.
  • Prestigio cultural: reproducir obras griegas célebres demostraba el gusto y la riqueza de las élites y de las ciudades romanas.

Rasgos del estilo

La escultura del siglo IV a. C. humanizó a los dioses: los representó en actitudes cotidianas, ensimismados y con cuerpos más sensuales que los de la época de Fidias. La Venus de Capua es un buen ejemplo de esta tendencia, porque muestra a la diosa en un gesto privado, mirándose en un escudo como en un espejo. A la vez, la pierna elevada, la torsión del cuerpo y la proyección de los brazos hacia un lado rompen la frontalidad y anuncian la libertad compositiva que Lisipo y sus seguidores llevaron al primer helenismo.

Hay que recordar, sin embargo, que lo que vemos es una copia romana restaurada. El copista de época de Adriano tradujo al mármol un original que pudo ser de bronce, añadió soportes y suavizó detalles, y los restauradores modernos completaron los brazos sin el escudo. Por eso el valor de la pieza está sobre todo en lo que transmite del tipo original, cuya composición inspiró algunas de las Afroditas más conocidas de la Antigüedad.

Obras relacionadas

La comparación más directa es la Venus de Milo, que repite el esquema del torso desnudo y el manto sobre las piernas, y la Afrodita de Cnido de Praxíteles, primer desnudo femenino completo. Una variante del tipo praxitélico es la Venus de Arlés. Del propio Lisipo pueden verse el Apoxiómeno, el Atleta victorioso de Fano y el Hércules Farnesio.

Conclusión

La Venus de Capua es una copia romana de época de Adriano de una Afrodita griega de la segunda mitad del siglo IV a. C. que sostenía el escudo de Ares y se contemplaba en él. Su composición sinuosa, con la pierna sobre el casco y el torso girado, y la atribución del original a Lisipo o a su círculo la convierten en un eslabón clave entre la Afrodita de Praxíteles y la Venus de Milo. Aunque restaurada, conserva la huella de uno de los modelos de diosa más imitados de la Antigüedad.

Preguntas frecuentes sobre la Venus de Capua

¿Qué representa la Venus de Capua?

A Afrodita semidesnuda, con el pie sobre un casco; originalmente sostenía el escudo de Ares y se miraba en él.

¿Es una obra de Lisipo?

Es una copia romana. El original griego del siglo IV a. C. se ha atribuido a Lisipo o a su círculo por su estilo, pero no hay fuentes antiguas que lo confirmen.

¿Dónde se encontró?

En el anfiteatro de la antigua Capua, en Campania, durante excavaciones del siglo XVIII.

¿Dónde se conserva?

En el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

¿Qué relación tiene con la Venus de Milo?

Ambas comparten el esquema del torso desnudo, el manto sobre las piernas y el cuerpo girado, y se consideran variantes de un mismo tipo.

Bibliografía

Havelock, C. M. (1995). The Aphrodite of Knidos and Her Successors. Ann Arbor: University of Michigan Press.

Moreno, P. (ed.) (1995). Lisippo: l’arte e la fortuna. Milán: Fabbri.

Pollitt, J. J. (1986). Art in the Hellenistic Age. Cambridge: Cambridge University Press.

Ridgway, B. S. (1997). Fourth-Century Styles in Greek Sculpture. Madison: University of Wisconsin Press.


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