En un recodo del desfiladero de la Hermida, en plena comarca de Liébana, se levanta Santa María de Lebeña, una iglesia de piedra que desde fuera parece un sencillo templo rural. Por dentro, sin embargo, sorprende con sus arcos de herradura, sus capiteles de inspiración cordobesa y un sistema de bóvedas que anticipa soluciones del románico. ¿Qué hace una iglesia con formas del califato de Córdoba en los valles de Cantabria? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Iglesia de Santa María de Lebeña |
| Autor | Anónimo |
| Promotores | Según la tradición, el conde Alfonso y su esposa Justa |
| Cronología | Primera mitad del siglo X (fundación tradicional en 924; un documento del 925 la menciona) |
| Estilo | Arte mozárabe o de repoblación |
| Materiales | Mampostería, con sillares en esquinas y vanos |
| Tipología | Planta rectangular de tres naves con cabecera de tres capillas rectas |
| Ubicación | Lebeña, Cillorigo de Liébana (Cantabria) |
| Protección | Monumento Nacional desde 1893 |

Clasificación de Santa María de Lebeña
Santa María de Lebeña es la obra más importante del arte mozárabe o de repoblación en Cantabria. Según la tradición, la fundaron hacia el 924 los condes de Liébana, Alfonso y Justa, y un documento del año 925 conservado en la documentación del cercano monasterio de Santo Toribio la menciona ya. Se ha dicho que los condes quisieron trasladar a ella las reliquias de Santo Toribio de Astorga, aunque esta noticia procede de la tradición local y no está demostrada.
Conviene tomar la fecha de 924 como aproximada, pero el edificio encaja bien en la arquitectura de la primera mitad del siglo X, y su estructura se levantó de una sola vez, sin cambios posteriores en su traza. Los añadidos visibles, como el pórtico, la sacristía y el campanario, son muy posteriores. En 1893 fue declarada Monumento Nacional, y pocos años después se restauró.
Análisis formal
La planta es rectangular y casi cuadrada en su conjunto, con una cabecera recta formada por tres capillas rectangulares escalonadas, de las que la central es algo más profunda. El cuerpo de la iglesia se divide en tres naves, la central algo más ancha, separadas por cuatro pilares exentos. Estos pilares tienen un núcleo cuadrado con columnas adosadas en sus frentes, una solución de pilar compuesto que se ha señalado como uno de los primeros ejemplos de la Península y que anuncia los soportes del románico. Por fuera, los volúmenes se escalonan según la altura de cada espacio, y los tejados se apoyan en aleros sostenidos por modillones de rollos.

El sistema de cubiertas es muy original. La nave central se cubre con bóvedas de cañón longitudinales, mientras que los tramos de las naves laterales se cubren con bóvedas de cañón transversales, perpendiculares al eje del templo. Así, cada tramo funciona como un compartimento independiente y las bóvedas laterales contrarrestan el empuje de la central. Los arcos que separan las naves y dan paso a las capillas son de herradura, aunque de curva poco pronunciada, y descansan sobre las columnas adosadas a los pilares.
La decoración se concentra en los capiteles de las columnas adosadas. Son capiteles de tipo corintio, con hojas de acanto muy estilizadas, talladas a bisel y con un fuerte contraste de luz y sombra, que recuerdan a los capiteles califales de Córdoba. En la iglesia se conserva además una gran losa de piedra tallada con círculos y ruedas de radios curvos, que conserva restos de color y que se interpreta como parte de un antiguo cancel que separaba el presbiterio de los fieles. Durante siglos sirvió como peldaño ante el altar, y hoy se encuentra al pie del retablo mayor.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
A comienzos del siglo X, Liébana formaba parte del reino de Asturias y León, que, tras el traslado de la corte de Oviedo a León, extendía sus fronteras hacia el Duero. El territorio se organizaba en condados gobernados por familias aristocráticas, y los monasterios e iglesias eran instrumentos de colonización y de prestigio. En esos años llegaron al norte numerosos mozárabes, cristianos de al-Ándalus que huían de la presión religiosa y fiscal, y con ellos o a través de otros artesanos se difundieron las formas del arte cordobés, que vivía su esplendor bajo Abderramán III, proclamado califa en el 929.
Función y significado
La iglesia respondía a varias necesidades de la comunidad y de sus fundadores:
- Templo para la liturgia hispana: el espacio compartimentado y el cancel separaban el lugar del clero y del altar del espacio de los fieles.
- Prestigio de los condes: fundar una iglesia de esta calidad afirmaba el poder de la familia condal sobre el valle.
- Organización del territorio: los templos fundados por la nobleza eran centros religiosos y económicos de la repoblación.
- Salvación de los fundadores: las donaciones a la Iglesia buscaban asegurar la memoria y las oraciones por el alma de los promotores.
Rasgos del estilo
El arte mozárabe, término propuesto por Manuel Gómez-Moreno en 1919 y hoy discutido, por lo que muchos autores prefieren hablar de arte de repoblación, une la tradición constructiva visigoda y asturiana con las formas del califato de Córdoba. Sus rasgos más característicos son el arco de herradura de tipo califal, más cerrado que el visigodo y enmarcado a menudo por un alfiz, las cúpulas gallonadas y nervadas, los modillones de rollos y la división del espacio en compartimentos con cubiertas diferentes.
Santa María de Lebeña muestra con claridad la doble raíz de ese estilo. De Córdoba proceden los arcos de herradura, los modillones de rollos y los capiteles de acanto estilizado; de la tradición del norte, el gusto por la compartimentación y el uso sistemático de la bóveda de cañón, que ya dominaba el prerrománico asturiano. Pero la iglesia aporta también soluciones propias: la combinación de bóvedas longitudinales y transversales y, sobre todo, los pilares compuestos con columnas adosadas, que la convierten en un eslabón entre la arquitectura del siglo X y el románico que se desarrollará un siglo después.
Obras relacionadas
Otras iglesias del mismo periodo son San Miguel de la Escalada, San Cebrián de Mazote, Santiago de Peñalba y la capilla de San Miguel de Celanova. El modelo de sus capiteles y arcos está en la mezquita de Córdoba, y el uso de la bóveda de cañón enlaza con el prerrománico asturiano de Santa Cristina de Lena.
Conclusión
Santa María de Lebeña es una de las iglesias más completas y mejor conservadas del arte mozárabe o de repoblación. Su planta de tres naves con cabecera de tres capillas, sus bóvedas de cañón longitudinales y transversales, sus arcos de herradura y sus capiteles de inspiración califal muestran la llegada de las formas cordobesas a los valles cantábricos en la primera mitad del siglo X. A la vez, sus pilares compuestos con columnas adosadas anticipan el románico, lo que convierte a esta pequeña iglesia de Liébana en un testimonio clave de la arquitectura hispana de la Alta Edad Media.
Preguntas frecuentes sobre Santa María de Lebeña
¿Dónde está Santa María de Lebeña?
En Lebeña, en el municipio de Cillorigo de Liébana (Cantabria), junto al desfiladero de la Hermida y cerca de Potes.
¿Cuándo se construyó Santa María de Lebeña?
En la primera mitad del siglo X. La tradición sitúa su fundación en el 924 y un documento del 925 ya la menciona.
¿Quién fundó Santa María de Lebeña?
Según la tradición, los condes de Liébana, Alfonso y su esposa Justa.
¿Cómo se cubren las naves de Santa María de Lebeña?
La nave central con bóvedas de cañón longitudinales y las laterales con bóvedas de cañón transversales, perpendiculares al eje.
¿Por qué se relaciona Lebeña con el románico?
Porque sus pilares compuestos, con núcleo cuadrado y columnas adosadas, y su sistema de bóvedas anticipan soluciones que el románico generalizó en el siglo XI.
Bibliografía
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Fontaine, J. (1977). L’art préroman hispanique II: l’art mozarabe. La Pierre-qui-Vire: Zodiaque.
Gómez-Moreno, M. (1919). Iglesias mozárabes: arte español de los siglos IX a XI. Madrid: Centro de Estudios Históricos.
Martínez Tejera, A. (2011). La arquitectura cristiana del siglo X en el reino de León (910-1037): de «mozárabe» a «arquitectura de fusión». Antigüedad y Cristianismo, 28, 163-229.
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