El capitel de toros es la pieza más original de la arquitectura persa: dos medios toros arrodillados, unidos por la espalda, que sostenían sobre sus cuellos las vigas de las grandes salas de audiencias. El ejemplar más famoso procede de la apadana de Darío I en Susa y preside una sala del Museo del Louvre, donde impresiona por su tamaño. ¿Cómo funcionaba este capitel y por qué reúne formas egipcias, griegas y mesopotámicas? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Capitel de toros de la apadana de Susa |
| Autor | Anónimo (talleres reales aqueménidas) |
| Cronología | Reinado de Darío I (522-486 a. C.); la apadana fue restaurada por Artajerjes II (404-358 a. C.) |
| Estilo | Arte persa aqueménida |
| Material | Piedra caliza |
| Tipología | Elemento arquitectónico: capitel de doble prótomo animal |
| Procedencia | Apadana del palacio de Darío en Susa (Irán); excavaciones de Marcel y Jane Dieulafoy (1884-1886) |
| Ubicación | Museo del Louvre, París |

Clasificación del capitel de toros
El capitel de toros es un elemento de escultura arquitectónica del arte persa aqueménida. Coronaba las columnas de la apadana de Susa, la gran sala de audiencias construida por Darío I a finales del siglo VI a. C. y reconstruida por Artajerjes II tras un incendio. Los esposos Dieulafoy descubrieron los fragmentos en sus excavaciones de 1884-1886 y los llevaron al Louvre, donde se montó una parte superior de columna completa, con el capitel sobre un tramo de fuste.
No es un ejemplar único. Capiteles del mismo tipo, con toros, leones, grifos o toros con cabeza humana, coronaban las columnas de Persépolis y aparecen representados en las fachadas de las tumbas reales de Naqsh-i-Rustam. Hay otros ejemplares en el Museo Nacional de Irán, en Teherán, y en el Instituto Oriental de Chicago.
Análisis formal
La columna aqueménida completa se componía de varias piezas superpuestas. Sobre una basa acampanada se alzaba un fuste muy alto, esbelto y estriado. En su forma completa, el capitel de Susa tiene tres partes: abajo, una especie de cesta o corola de hojas de palmera, de origen egipcio; en el centro, un cuerpo alto con dobles volutas verticales, emparentadas con las del capitel jónico y eólico, y arriba, el doble prótomo, es decir, la parte delantera de dos toros arrodillados, unidos por los cuartos traseros y mirando en direcciones opuestas.

La función constructiva del remate es muy clara. El hueco que queda entre los dos cuellos servía de asiento para la viga maestra de madera, y sobre las cabezas descansaban las vigas transversales, de modo que el capitel repartía el peso de la cubierta plana en dos direcciones. Los toros se esculpen con gran detalle: el pelaje del cuello, la cruz y el pecho se convierte en rizos ordenados en hileras, y las patas dobladas, los músculos y las cabezas, vueltas hacia el exterior, se tratan con nitidez. El modelado combina la estilización geométrica de los detalles con la solidez de los volúmenes, y la figura es serena y estática, sin la tensión de los relieves asirios.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
A finales del siglo VI a. C., Darío I gobernaba un imperio que se extendía desde Egipto y el Egeo hasta el valle del Indo. Para escenificar su poder emprendió la construcción de los palacios de Susa y Persépolis, en los que trabajaron artesanos de todo el imperio: según su inscripción de fundación de Susa, jonios y lidios tallaron la piedra, babilonios hicieron los ladrillos y medos y egipcios trabajaron el oro y la decoración. El capitel de toros nace en ese ambiente de talleres supranacionales, al servicio de una monarquía que quería mostrarse como señora de todos los pueblos.
Función y significado
El capitel tenía una función técnica y un fuerte contenido simbólico:
- Soporte de la cubierta: recibía y repartía el peso de las vigas de cedro de la cubierta plana de la apadana.
- Fuerza y fecundidad: el toro era en todo el Próximo Oriente un símbolo de poder, vigor y fertilidad, asociado a la realeza.
- Protección: como los toros alados de las puertas, los animales de los capiteles se asociaban a la custodia del palacio y del rey.
- Arte del poder: el tamaño de las columnas y la riqueza de los capiteles impresionaban a los embajadores recibidos en audiencia.
Rasgos del estilo
El arte aqueménida es un arte sincrético, que integra elementos de muy distintas culturas en un lenguaje imperial unitario. El capitel de toros es quizá el ejemplo más claro de esta mezcla en una sola pieza. La corola de hojas de palmera procede de los capiteles egipcios; las volutas, del mundo griego de Jonia; el fuste estriado y la perfección de la talla, de los canteros jonios y lidios, y los toros, de la larga tradición mesopotámica de animales guardianes, que los asirios habían llevado a su máxima expresión en los lamassu de sus palacios. Sin embargo, la combinación es nueva y no tiene precedentes: ninguna de estas culturas había coronado una columna con dos animales unidos por la espalda.
Este capitel forma parte de una arquitectura de esbeltas columnas de piedra sobre terrazas, que permitía crear las grandes salas hipóstilas o apadanas, verdaderos bosques de columnas. Frente al peso de las columnas egipcias, las persas son mucho más altas y delgadas, y el capitel animal, en lugar de un simple remate decorativo, se convierte en el elemento más expresivo del edificio. Su influencia llegó lejos: los capiteles de animales de los pilares del emperador indio Asoka, en el siglo III a. C., parecen inspirados en estos modelos aqueménidas.
Obras relacionadas
El capitel coronaba la apadana del palacio de Darío en Susa. Capiteles semejantes se ven en Persépolis y en la fachada de la tumba de Darío I en Naqsh-i-Rustam. El toro guardián tiene su antecedente en el lamassu asirio y su versión persa en el lamassu de Persépolis, y las salas hipóstilas egipcias pueden verse en el templo de Karnak.
Conclusión
El capitel de toros de Susa resume el arte persa aqueménida: una forma nueva creada a partir de elementos egipcios, griegos y mesopotámicos, realizada por artesanos de todo el imperio y al servicio de la imagen del rey. Era a la vez una solución técnica para sostener las vigas de las grandes apadanas y un símbolo de fuerza y protección. Por eso se ha convertido en el emblema de la arquitectura persa y en una de las piezas más conocidas del Louvre.
Preguntas frecuentes sobre el capitel de toros
¿Qué es un capitel de toros?
Un capitel persa aqueménida rematado por la parte delantera de dos toros arrodillados unidos por la espalda, sobre los que se apoyaban las vigas de la cubierta.
¿Dónde está el capitel de toros más famoso?
En el Museo del Louvre, en París. Procede de la apadana del palacio de Darío I en Susa y lo descubrieron Marcel y Jane Dieulafoy en 1884-1886.
¿Qué influencias tiene el capitel de toros?
La corola de hojas de palmera es egipcia, las volutas son de origen jonio y los toros guardianes proceden de la tradición mesopotámica.
¿Para qué servía el hueco entre los toros?
Servía de asiento a la viga maestra de madera, mientras las vigas transversales descansaban sobre las cabezas de los animales.
¿Qué simbolizaba el toro en el capitel persa?
La fuerza, la fecundidad y el poder del rey, además de la protección del palacio, como los toros alados de las puertas.
Bibliografía
Boardman, J. (2000). Persia and the West: An Archaeological Investigation of the Genesis of Achaemenid Art. Londres: Thames & Hudson.
Curtis, J. y Tallis, N. (eds.) (2005). Forgotten Empire: The World of Ancient Persia. Londres: British Museum Press.
Frankfort, H. (1954). The Art and Architecture of the Ancient Orient. Harmondsworth: Penguin Books.
Perrot, J. (ed.) (2010). Le palais de Darius à Suse: une résidence royale sur la route de Persépolis à Babylone. París: Presses de l’Université Paris-Sorbonne.
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