Tumba de Ciro en Pasargada. Comentario

La tumba de Ciro es uno de los monumentos más sobrios y a la vez más cargados de historia de la Antigüedad: una pequeña cámara de piedra con tejado a dos aguas, alzada sobre un podio escalonado en medio de la llanura de Pasargada. En ella reposó el fundador del Imperio persa, y Alejandro Magno la visitó y ordenó restaurarla dos siglos después. ¿Cómo es posible que el soberano más poderoso de su tiempo eligiera una sepultura tan sencilla? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraTumba de Ciro II el Grande
PromotorCiro II el Grande (h. 559-530 a. C.)
CronologíaHacia 540-530 a. C.
EstiloArquitectura persa aqueménida (fase inicial)
MaterialesGrandes sillares de piedra caliza blanca unidos con grapas metálicas
TipologíaMonumento funerario exento: podio de seis gradas y cámara con cubierta a dos aguas
AlturaUnos 11 m
UbicaciónPasargada, provincia de Fars (Irán)
Tumba de Ciro en Pasargada: cámara de piedra con tejado a dos aguas sobre un podio de seis gradas, vista frontal
Tumba de Ciro en Pasargada. Foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de la tumba de Ciro

La tumba de Ciro es un monumento funerario del arte persa aqueménida, construido en Pasargada, la capital fundada por Ciro II el Grande, probablemente en los últimos años de su reinado. Ciro murió en el 530 a. C. combatiendo en las fronteras orientales del imperio, y su cuerpo fue llevado a esta tumba, situada al suroeste de los palacios. La identificación se apoya en las descripciones de los historiadores de Alejandro, sobre todo en el relato de Aristóbulo que recoge Arriano.

El monumento sobrevivió gracias a que, en época islámica, se lo veneró como la tumba de la madre de Salomón (Mashhad-i Madar-i Sulaiman). En el siglo XIII se talló en su interior un pequeño mihrab y se rodeó de una mezquita construida con columnas tomadas de los palacios, hoy desmontada. Forma parte del sitio de Pasargada, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2004.

Análisis formal

El edificio consta de dos partes bien diferenciadas. La inferior es un podio escalonado de seis gradas de altura decreciente: la primera es la más alta y las demás se van estrechando hacia arriba, lo que da al conjunto un perfil piramidal muy estable. Sobre la última grada se levanta la cámara funeraria, un pequeño edificio rectangular de muros macizos, con una única puerta baja y estrecha, por la que apenas puede pasar una persona.

Tumba de Ciro vista en escorzo: gradas del podio, grandes sillares de caliza y frontón de la cubierta a dos aguas
Vista en escorzo de la tumba de Ciro, con el podio de seis gradas y la cubierta a dos aguas. Foto: Blondinrikard Fröberg, CC BY 2.0, Wikimedia Commons.

La cámara se cubre con un tejado a dos aguas de piedra, que forma en las fachadas cortas un frontón triangular, un elemento muy raro en Oriente y que recuerda a la arquitectura griega de Anatolia. En el vértice del frontón de la fachada principal se conserva el contorno de una gran roseta, motivo de tradición mesopotámica. Una moldura en forma de gola corona los muros. La decoración es mínima: el efecto depende de la calidad de la piedra y de la perfección de la cantería, con enormes sillares ajustados sin mortero y unidos mediante grapas metálicas en cola de milano, la técnica de los canteros lidios y jonios.

Según Arriano, que se basa en Aristóbulo, en el interior había un sarcófago de oro, un lecho con patas de oro, tapices y vestidos, y en el exterior un jardín con árboles y una pequeña casa para los magos que custodiaban la tumba y hacían sacrificios. Cuando Alejandro llegó en el 324 a. C. la encontró saqueada y encargó a Aristóbulo devolverle su estado original. Plutarco transmite una inscripción, cuya autenticidad es dudosa, en la que Ciro pedía al viajero que no le negara el poco de tierra que cubría su cuerpo.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Ciro II creó en unas dos décadas el mayor imperio conocido hasta entonces: venció a los medos hacia el 550 a. C., conquistó Lidia y las ciudades griegas de Jonia hacia el 547-546 a. C. y Babilonia en el 539 a. C. Al incorporar estas regiones, los persas entraron en contacto con tradiciones artísticas muy distintas y llevaron a su tierra a artesanos de todo el imperio. La tumba refleja ese momento: es obra de canteros formados en Lidia y Jonia, al servicio de un rey de un pueblo de tradición seminómada, que todavía no tenía una arquitectura monumental propia.

Función y significado

La tumba tenía un sentido funerario, religioso y político:

  • Sepultura del fundador: guardaba el cuerpo de Ciro y su ajuar, y fue objeto de culto, con sacrificios regulares mantenidos por los reyes.
  • Pureza ritual: alzar el cuerpo sobre un podio y encerrarlo en piedra pudo responder a la preocupación mazdeísta por no contaminar la tierra, aunque es una hipótesis discutida.
  • Memoria dinástica: los reyes aqueménidas se coronaban en Pasargada, junto a la tumba del fundador del imperio.
  • Monumento visible: aislada en la llanura, la tumba se ve desde lejos y afirma la presencia del rey en el paisaje de su patria.

Rasgos del estilo

El arte aqueménida es un arte sincrético, que reúne formas de los pueblos sometidos para crear un lenguaje imperial propio. La tumba de Ciro es un buen ejemplo de esa mezcla en su fase más temprana. El podio escalonado se ha relacionado con los zigurats mesopotámicos y con la arquitectura elamita, pero su paralelo más cercano está en Lidia: en Sardes se conserva una tumba de podio escalonado, la llamada «tumba pirámide», que pudo servir de modelo. La cámara con tejado a dos aguas y frontón remite a las tumbas y edificios de Anatolia occidental, y la técnica constructiva es claramente jonia. La roseta del frontón y la gola de la cornisa añaden un acento oriental.

Frente a la grandiosidad que tendrán después los hipogeos de Darío I y sus sucesores en Naqsh-i-Rustam, tallados en la roca y cubiertos de relieves, la tumba de Ciro destaca por su sencillez geométrica, sin figuras ni inscripciones visibles. Su fuerza está en la proporción y en la calidad del trabajo de la piedra. Al mismo tiempo, anticipa un tipo de monumento funerario exento sobre podio que, ya en el siglo IV a. C., culminará en el Mausoleo de Halicarnaso, levantado en una satrapía del propio imperio persa.

Obras relacionadas

La tumba forma parte del conjunto palaciego de Pasargada. Las tumbas reales posteriores son hipogeos como la tumba de Darío I en Naqsh-i-Rustam. Para comparar la idea del volumen escalonado pueden verse el zigurat de Ur y la pirámide escalonada de Zoser.

Conclusión

La tumba de Ciro resume en un pequeño edificio los orígenes del arte persa: un podio escalonado de tradición oriental y anatolia, una cámara con frontón de aspecto griego y una cantería jonia impecable, al servicio de la memoria del fundador del imperio. Su sobriedad contrasta con los hipogeos de los reyes posteriores, pero su valor simbólico fue enorme: los reyes persas se coronaban junto a ella y el propio Alejandro Magno quiso honrarla y restaurarla.

Preguntas frecuentes sobre la tumba de Ciro

¿Dónde está la tumba de Ciro?

En Pasargada, la capital fundada por Ciro II el Grande, en la provincia de Fars (Irán), al suroeste de los palacios.

¿Cómo es la tumba de Ciro?

Es una pequeña cámara de piedra con tejado a dos aguas y frontón, alzada sobre un podio de seis gradas, con una altura total de unos 11 m.

¿Qué influencias tiene la tumba de Ciro?

Su podio escalonado se ha relacionado con Mesopotamia, Elam y sobre todo Lidia; el frontón y la cantería con grapas son de tradición jonia y anatolia.

¿Qué hizo Alejandro Magno en la tumba de Ciro?

La visitó a su regreso de la India, la encontró saqueada y encargó a Aristóbulo que la restaurara, según el relato de Arriano.

¿Por qué se conservó la tumba de Ciro?

Porque en época islámica se veneró como la tumba de la madre de Salomón, se le añadió un mihrab y se integró en una mezquita.

Bibliografía

Boardman, J. (2000). Persia and the West: An Archaeological Investigation of the Genesis of Achaemenid Art. Londres: Thames & Hudson.

Briant, P. (1996). Histoire de l’Empire perse: de Cyrus à Alexandre. París: Fayard.

Nylander, C. (1970). Ionians in Pasargadae: Studies in Old Persian Architecture. Uppsala: Almqvist & Wiksell.

Stronach, D. (1978). Pasargadae: A Report on the Excavations Conducted by the British Institute of Persian Studies from 1961 to 1963. Oxford: Clarendon Press.


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