San Miguel de Lillo. Comentario

A pocos metros de Santa María del Naranco se alza una iglesia que parece incompleta, y lo está: San Miguel de Lillo conserva solo una parte del templo que mandó construir Ramiro I a mediados del siglo IX, porque el resto se hundió en la Edad Media. Aun así, lo que queda basta para comprender por qué la Crónica Albeldense elogió su perfección: proporciones de una altura sorprendente, celosías de piedra calada y unos relieves que copian escenas de circo de un marfil bizantino. ¿Qué nos dice este fragmento del edificio original? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraIglesia de San Miguel de Lillo (Liño)
AutorAnónimo
CronologíaMediados del siglo IX, reinado de Ramiro I (842-850)
EstiloPrerrománico asturiano, etapa ramirense
MaterialesMampostería y sillarejo; relieves y celosías en piedra caliza
TipologíaIglesia de planta basilical, hoy mutilada (se conserva la parte de los pies)
UbicaciónMonte Naranco, Oviedo (Asturias)
ProtecciónPatrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1985)
San Miguel de Lillo: exterior de la iglesia prerrománica asturiana del monte Naranco, con la fachada occidental y sus volúmenes altos
Exterior de San Miguel de Lillo, monte Naranco, Oviedo. Se conserva la parte occidental del templo. Foto: Alonso de Mendoza (editada por MenkinAlRire), CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de San Miguel de Lillo

San Miguel de Lillo es una iglesia del prerrománico asturiano construida en tiempos de Ramiro I (842-850), dentro del mismo conjunto regio del monte Naranco al que pertenecía Santa María del Naranco. La Crónica Albeldense, a finales del siglo IX, recuerda que el rey levantó en el lugar de Liño una iglesia y unos palacios con bóvedas, construidos de manera admirable. Esa iglesia es, casi con seguridad, San Miguel de Lillo, que habría funcionado como templo palatino del conjunto.

El edificio está mutilado: probablemente en los siglos XII o XIII se hundió la mayor parte de la iglesia, y solo se conserva el pie o parte occidental, con el vestíbulo, la tribuna y el arranque de las naves, aproximadamente un tercio del templo original. Más tarde se cerró con una pequeña cabecera. Pese a ello, desde 1985 forma parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con Santa María del Naranco y Santa Cristina de Lena.

Análisis formal

Las excavaciones y el estudio de los restos permiten reconstruir una iglesia de planta basilical de tres naves, enteramente abovedada, cuya cabecera se perdió. Lo conservado corresponde al vestíbulo de entrada, sobre el que se levanta una tribuna a la que se accede por escaleras laterales, y a los primeros tramos de las naves. Lo que más impresiona es la proporción: el edificio es muy alto en relación con su anchura, y los espacios se cubren con bóvedas de cañón situadas a distintas alturas, lo que acentúa la verticalidad. En el exterior, los contrafuertes recogen los empujes de las bóvedas, como en el Naranco.

San Miguel de Lillo, ventana con celosía de piedra calada, arquillos sobre columnas y borde de sogueado
Ventana de la fachada occidental con celosía de piedra calada. Foto: Enric, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

La decoración es de gran calidad. Las ventanas se cierran con celosías caladas en una sola pieza de piedra, con arquillos, círculos entrelazados y bordes de sogueado, el motivo de cuerda trenzada propio de la etapa ramirense. Los capiteles son troncopiramidales, como en el Naranco, y en el interior se conservan restos de pintura mural con figuras humanas, entre ellas un músico con un instrumento de cuerda, lo que supone una novedad frente al aniconismo de San Julián de los Prados.

La pieza más famosa son las jambas de la puerta de entrada, dos grandes losas de piedra labradas con relieves idénticos y simétricos. En cada una se repite, arriba y abajo, la figura de un cónsul sentado entre dos acompañantes, que sostiene un cetro y un paño, la mappa con la que se daba la señal de inicio de los juegos. En el centro aparece un acróbata que hace equilibrios sobre una pértiga y una escena con un león y su domador. Estas escenas copian, con gran fidelidad, un díptico consular de marfil de comienzos del siglo VI, probablemente uno de los del cónsul Areobindo, del año 506.

San Miguel de Lillo, jamba de la puerta con relieves de un cónsul y un acróbata inspirados en un díptico consular
Jamba de la puerta con relieves inspirados en un díptico consular. Foto: Ángel M. Felicísimo, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

A mediados del siglo IX el reino de Asturias se había consolidado como monarquía con capital en Oviedo. Ramiro I llegó al trono en 842 tras imponerse a un rival y gobernó apenas ocho años, en los que tuvo que hacer frente a revueltas internas y a un ataque normando en las costas. Fue, sin embargo, un reinado muy fecundo en lo artístico. En el monte Naranco, a las afueras de la ciudad, el rey levantó un conjunto áulico con un edificio civil, el actual Santa María del Naranco, y una iglesia, San Miguel de Lillo, en el que el arte asturiano alcanzó su madurez técnica y decorativa.

Función y significado

La iglesia tenía varias funciones y significados:

  • Iglesia palatina: servía como templo del conjunto regio del Naranco, al servicio del rey y de su corte.
  • Espacio del rey: la tribuna sobre el vestíbulo permitía al monarca seguir la liturgia desde un lugar elevado y separado, un rasgo propio de las iglesias regias.
  • Prestigio imperial: la copia de un díptico consular asociaba al rey asturiano con la majestad de los cónsules y emperadores romanos y bizantinos.
  • Liturgia hispana: la organización de los espacios respondía a las necesidades del rito hispano, heredado de la Iglesia visigoda.

Rasgos del estilo

La etapa ramirense del prerrománico asturiano se caracteriza por el abovedamiento completo de los edificios, la bóveda de cañón con arcos fajones y contrafuertes, las proporciones esbeltas y una decoración rica en sogueados, capiteles troncopiramidales y motivos de origen oriental. San Miguel de Lillo lleva al extremo la búsqueda de altura: sus bóvedas escalonadas y sus espacios estrechos y elevados le dan una verticalidad que no tiene ninguna otra iglesia asturiana, y sus celosías demuestran una gran destreza en el trabajo de la piedra.

Las jambas revelan además una característica esencial del arte asturiano: el uso de modelos de prestigio de la Antigüedad tardía y del mundo bizantino. El escultor trasladó a la piedra un objeto de lujo, un marfil tallado para celebrar el nombramiento de un cónsul, sin preocuparse por su significado original, que ya no tenía sentido en el siglo IX. Lo que interesaba era la imagen del poder: un personaje entronizado que preside los juegos. La talla, plana y de relieve poco profundo, simplifica las formas del modelo, en una interpretación muy propia del arte altomedieval.

Obras relacionadas

El edificio formaba parte del mismo conjunto que Santa María del Naranco, y su decoración se repite en Santa Cristina de Lena. El tipo de marfil que sirvió de modelo a las jambas puede verse en el díptico consular de Flavio Anastasio. Para comparar con las etapas anterior y posterior del arte asturiano, pueden verse San Julián de los Prados y San Salvador de Valdediós.

Conclusión

San Miguel de Lillo es un fragmento, pero un fragmento extraordinario. Lo que queda de la iglesia palatina de Ramiro I, el pie del templo con su vestíbulo y su tribuna, muestra la madurez del prerrománico asturiano en su etapa ramirense: bóvedas a distintas alturas, contrafuertes, proporciones muy esbeltas, celosías caladas y sogueados. Sus jambas, inspiradas en un díptico consular bizantino, son un testimonio excepcional de cómo la monarquía asturiana buscó en la imagen del poder romano y bizantino un modelo para afirmar su propia majestad.

Preguntas frecuentes sobre San Miguel de Lillo

¿Por qué San Miguel de Lillo está incompleta?

Porque la mayor parte de la iglesia se hundió, probablemente en los siglos XII o XIII. Solo se conserva el pie, con el vestíbulo, la tribuna y el arranque de las naves.

¿Quién construyó San Miguel de Lillo?

Fue una fundación del rey Ramiro I (842-850), como iglesia del conjunto regio del monte Naranco, junto a Santa María del Naranco.

¿Qué representan las jambas de San Miguel de Lillo?

Un cónsul sentado entre dos acompañantes que da la señal de inicio de los juegos, un acróbata sobre una pértiga y un domador con un león, copiados de un díptico consular de marfil del siglo VI.

¿Qué es una celosía?

Una placa de piedra calada que cierra una ventana y deja pasar la luz a través de sus huecos. En Lillo están decoradas con arquillos, círculos y sogueado.

¿Es San Miguel de Lillo Patrimonio de la Humanidad?

Sí. Fue inscrita por la UNESCO en 1985, junto con Santa María del Naranco y Santa Cristina de Lena.

Bibliografía

Arias Páramo, L. (1993). Prerrománico asturiano: el arte de la monarquía asturiana. Gijón: Trea.

Bango Torviso, I. G. (2001). Arte prerrománico hispano: el arte en la España cristiana de los siglos VI al XI (Summa Artis, VIII-II). Madrid: Espasa Calpe.

Fontaine, J. (1973). L’art préroman hispanique I. La Pierre-qui-Vire: Zodiaque.

García de Castro Valdés, C. (1995). Arqueología cristiana de la Alta Edad Media en Asturias. Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos.


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