Perícopas de Enrique II. Comentario

En la primera página pintada de las Perícopas de Enrique II, Cristo en majestad coloca con sus propias manos la corona sobre las cabezas del rey Enrique y de su esposa Cunegunda, mientras san Pedro y san Pablo los presentan ante él. Debajo, los pueblos del imperio acuden con sus tributos. Este gran manuscrito, pintado en Reichenau y donado a la catedral de Bamberg, es una de las obras más monumentales de la miniatura otoniana. Muchos manuales lo llaman Evangeliario de Enrique II, pero en realidad es otra clase de libro. ¿Qué es un libro de perícopas y por qué sus imágenes parecen ya pinturas murales? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraPerícopas de Enrique II (también llamado Evangeliario o Evangelistario de Enrique II)
AutorAnónimo; escuela de Reichenau (grupo de Liuthar)
CronologíaHacia 1007-1012
EstiloMiniatura otoniana
TécnicaTemple y oro sobre pergamino; encuadernación de oro, esmaltes y piedras con un marfil carolingio
Medidas42,5 × 32 cm; 206 folios
UbicaciónBayerische Staatsbibliothek, Múnich (Clm 4452)
ProtecciónRegistro Memoria del Mundo de la UNESCO (2003), con otros manuscritos de Reichenau
Perícopas de Enrique II: Cristo corona a Enrique II y Cunegunda, presentados por san Pedro y san Pablo, sobre fondo de oro
Cristo corona a Enrique II y Cunegunda; debajo, el homenaje de los pueblos (fol. 2r). Bayerische Staatsbibliothek, Múnich, Clm 4452. Foto: Bayerische Staatsbibliothek, dominio público (PD-Art), Wikimedia Commons.

Clasificación de las Perícopas de Enrique II

Las Perícopas de Enrique II son un manuscrito iluminado de la miniatura otoniana, realizado en el scriptorium del monasterio de Reichenau por encargo de Enrique II (rey desde 1002 y emperador desde 1014), el último soberano de la dinastía otoniana. Se hizo probablemente entre la fundación del obispado de Bamberg, en 1007, y la consagración de su catedral en 1012, a la que el rey lo donó. Pertenece al llamado grupo de Liuthar, el mismo taller que pintó el Evangeliario de Otón III, y desde la secularización de 1803 se conserva en la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich.

Su nombre requiere una aclaración. Un evangeliario contiene el texto completo de los cuatro Evangelios, en su orden. Un libro de perícopas (del griego perikopé, «fragmento»), también llamado evangelistario, reúne solo los pasajes del Evangelio que se leen en la misa, ordenados según el calendario litúrgico, de Navidad a Pascua y al resto del año. Era, por tanto, un libro práctico para el celebrante, pero aquí convertido en objeto de lujo. Por eso el título correcto es Perícopas de Enrique II, aunque en muchos manuales y temarios aparece como «Evangeliario de Enrique II».

Análisis formal

La imagen de dedicación está dividida en dos registros sobre fondo de oro. En el superior, Cristo, sentado en un trono y con el libro en la mano, extiende los brazos para coronar a Enrique y a Cunegunda, de menor tamaño, a los que presentan san Pedro, con las llaves, y san Pablo. En el inferior, figuras coronadas que suelen interpretarse como personificaciones de Roma y de los pueblos del imperio ofrecen orbes, coronas y cuernos de la abundancia. Las inscripciones en letras de oro sobre fondo púrpura explican el sentido: en la parte baja, los pueblos declaran pagar al rey su tributo «por derecho perpetuo». La composición es simétrica, jerárquica y frontal, con el tamaño de las figuras determinado por su importancia.

Las escenas evangélicas tienen un carácter monumental poco habitual en un libro. Las figuras son grandes, de contornos firmes y ropas de pliegues esquemáticos, con ojos muy abiertos y gestos amplios que concentran todo el significado. El espacio se reduce a franjas de color o a fondos de oro, y el paisaje o la arquitectura se simplifican hasta convertirse en signos. En el Anuncio a los pastores, por ejemplo, un ángel gigantesco con las alas desplegadas ocupa casi toda la página y desciende sobre unas rocas estilizadas, mientras los pastores, mucho más pequeños, alzan la vista con asombro entre sus ovejas.

Perícopas de Enrique II: un gran ángel desciende sobre las rocas para anunciar el nacimiento de Cristo a los pastores
El Anuncio a los pastores. Bayerische Staatsbibliothek, Múnich. Foto: The Yorck Project, dominio público (PD-Art), Wikimedia Commons.

La encuadernación original, que se conserva, es una obra de orfebrería en sí misma: un marco de oro con esmaltes, perlas y piedras preciosas enmarca una placa de marfil carolingio del siglo IX con la Crucifixión, reutilizada como una reliquia artística del pasado imperial.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Enrique II, duque de Baviera, sucedió en 1002 a su primo Otón III, muerto sin hijos. Frente al sueño romano de su antecesor, centró su política en el reino germánico y en la reforma de la Iglesia, y gobernó apoyándose en los obispos, a los que nombraba y dotaba de tierras y poder: es lo que los historiadores llaman la Iglesia imperial (Reichskirche). Su gran fundación fue el obispado de Bamberg (1007), que llenó de manuscritos, tejidos y objetos litúrgicos de lujo. En 1014 fue coronado emperador en Roma. Él y su esposa Cunegunda fueron canonizados en el siglo XII. El arte de su corte continúa el de Otón III, con los mismos talleres monásticos de Reichenau, y recoge la fuerte influencia de Bizancio que había llegado al Imperio con la emperatriz Teófano, madre de Otón III.

Función y significado

El manuscrito unía función litúrgica y mensaje político:

  • Libro litúrgico: contenía las lecturas del Evangelio de la misa, ordenadas a lo largo del año, para la catedral de Bamberg.
  • Donación real: el rey lo regaló a su nueva catedral, como muestra de piedad y de protección hacia la diócesis que había fundado.
  • Legitimación divina: la escena de la coronación presenta el poder de Enrique y Cunegunda como recibido directamente de Cristo, con la mediación de los apóstoles de Roma.
  • Imagen del imperio: el homenaje de los pueblos expresa la idea de un dominio universal y legítimo, heredero de la Roma cristiana.

Rasgos del estilo

La miniatura otoniana de Reichenau se caracteriza por los fondos de oro, las figuras monumentales de grandes ojos, los gestos expresivos y la eliminación de lo accesorio, todo ello al servicio de un arte de corte que exalta a Cristo y al emperador. Las Perícopas de Enrique II llevan ese lenguaje a su punto más extremo y solemne: las figuras crecen hasta llenar la página, los fondos se reducen a superficies de oro o de color y la narración se concentra en uno o dos gestos. Por eso sus escenas se han comparado con pinturas murales y se consideran un precedente directo de la pintura románica.

La influencia bizantina es evidente en el uso del oro como espacio sagrado e intemporal, en la frontalidad y en la propia fórmula de la coronación, ya que la imagen del soberano coronado por Cristo procede del arte de Constantinopla, donde aparece en marfiles imperiales del siglo X. Pero el resultado no es una copia: frente a la elegancia clásica de los modelos bizantinos, los pintores de Reichenau prefieren la expresividad, el contorno enérgico y la abstracción, y combinan esa herencia con la tradición carolingia, presente en el marfil de la cubierta y en el propio formato del libro de lujo.

Obras relacionadas

Del mismo taller de Reichenau es el Evangeliario de Otón III, algo anterior. La tradición carolingia de los libros de lujo se aprecia en la Biblia de Carlos el Calvo, y la miniatura bizantina contemporánea en el Menologio de Basilio II. La imagen del poder sagrado tiene un precedente en el mosaico de Justiniano y su séquito, y el carácter monumental de sus figuras anticipa la pintura románica de San Clemente de Tahull.

Conclusión

Las Perícopas de Enrique II son una de las obras maestras de la miniatura otoniana. Pintadas en Reichenau para la catedral de Bamberg, no son un evangeliario completo sino un libro con las lecturas evangélicas de la misa, ordenadas según el año litúrgico. Sus fondos de oro, sus figuras monumentales y sus gestos expresivos llevan al extremo el estilo del grupo de Liuthar, mientras que la escena de la coronación de Enrique y Cunegunda por Cristo, de inspiración bizantina, convierte el manuscrito en una afirmación del origen divino del poder imperial.

Preguntas frecuentes sobre las Perícopas de Enrique II

¿Qué son las Perícopas de Enrique II?

Un manuscrito con los pasajes del Evangelio que se leen en la misa, ordenados según el año litúrgico, pintado en Reichenau hacia 1007-1012 para Enrique II. Está en Múnich (Clm 4452).

¿Por qué se llama también Evangeliario de Enrique II?

Porque contiene textos de los Evangelios, pero no es un evangeliario completo sino un libro de perícopas o evangelistario, con solo las lecturas de la misa.

¿Qué representa la miniatura de la coronación?

A Cristo coronando a Enrique II y a Cunegunda, presentados por san Pedro y san Pablo; debajo, los pueblos del imperio les ofrecen tributo.

¿Para quién se hizo?

Enrique II lo encargó para la catedral de Bamberg, diócesis que fundó en 1007 y cuya catedral se consagró en 1012.

¿Qué rasgos bizantinos tiene?

Los fondos de oro, la frontalidad, la jerarquía de tamaños y la fórmula del soberano coronado por Cristo, tomada del arte imperial de Constantinopla.

Bibliografía

Dodwell, C. R. (1993). The Pictorial Arts of the West, 800-1200. New Haven: Yale University Press.

Grabar, A. y Nordenfalk, C. (1957). Early Medieval Painting from the Fourth to the Eleventh Century. Lausana: Skira.

Klemm, E. (2004). Die ottonischen und frühromanischen Handschriften der Bayerischen Staatsbibliothek. Wiesbaden: Reichert.

Mayr-Harting, H. (1991). Ottonian Book Illumination: An Historical Study (2 vols.). Londres: Harvey Miller.


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