Ley D’Hondt


La ley D’Hondt: qué es y cómo se reparten los escaños en España

Un partido puede conseguir menos de la mitad de los votos y, aun así, llevarse más de la mitad de los escaños. No es un error ni una trampa: es la ley D’Hondt, el sistema con el que se reparten los escaños en España.

Dale al play antes de seguir leyendo. En poco más de siete minutos te lo explicamos en cinco claves, con un ejemplo práctico ronda a ronda que se entiende mucho mejor en movimiento que sobre el papel. Debajo tienes el resumen escrito para repasar.

1. Qué problema resuelve la ley D’Hondt

En unas elecciones, cada circunscripción (cada territorio electoral) reparte un número fijo de escaños: los asientos que ocupan los representantes elegidos. La idea es que cada partido reciba escaños en proporción a sus votos.

El problema es que los votos casi nunca se dividen de forma exacta. Si a un partido le corresponden dos escaños y medio, ¿qué se hace con ese medio escaño? Para resolverlo existen fórmulas matemáticas, y una de las más usadas en el mundo es la ley D’Hondt. La ideó en el siglo XIX el jurista belga Victor D’Hondt.

¿Sabías que…? La ley D’Hondt, en realidad, no es una ley: es un método de cálculo. Lo que sí es una ley es la norma electoral que decide aplicarlo.

2. Cómo funciona el método D’Hondt, escaño a escaño

Antes de empezar se eliminan los partidos que no llegan a un mínimo de votos. En las elecciones al Congreso, ese mínimo es el 3 % de los votos válidos de la circunscripción, que incluyen también los votos en blanco.

Después, lo más fácil es imaginar que los escaños se reparten de uno en uno, por rondas, con dos reglas:

  1. El escaño se lo lleva el partido con la cifra más alta. Al principio, esa cifra son sus votos.
  2. Cada vez que un partido gana un escaño, su cifra se recalcula. Sus votos se dividen entre 2 cuando ya tiene un escaño, entre 3 cuando tiene dos, entre 4 cuando tiene tres, y así sucesivamente.

¿Por qué se dividen? Para que un partido que ya ha ganado escaños no se los lleve todos y los demás tengan su oportunidad. Es como si sus votos tuvieran que repartirse entre los escaños que ya ha conseguido.

3. Ejemplo práctico de la ley D’Hondt

Imagina una circunscripción que reparte 5 escaños entre tres partidos: el Azul obtiene 100.000 votos; el Rojo, 80.000, y el Verde, 36.000. Así se reparten los escaños, ronda a ronda:

RondaAzulRojoVerdeGana el escaño
1.ª100.00080.00036.000Azul
2.ª50.00080.00036.000Rojo
3.ª50.00040.00036.000Azul
4.ª≈ 33.00040.00036.000Rojo
5.ª≈ 33.000≈ 26.00036.000Verde

Resultado final: 2 escaños para el Azul, 2 para el Rojo y 1 para el Verde. Parece un reparto bastante equilibrado. Pero ¿qué ocurre si cambiamos un poco los votos? En el vídeo verás cómo cambia cada barra en cada ronda.

4. Por qué la ley D’Hondt favorece a los partidos grandes

Cambiemos un solo dato: el Verde obtiene 30.000 votos en lugar de 36.000. Las cuatro primeras rondas no cambian, pero en la quinta el Azul tiene unos 33.000 y el Verde solo 30.000. El último escaño ya no es para el Verde, sino para el Azul.

Resultado: 3 escaños para el Azul, 2 para el Rojo y ninguno para el Verde.

  • El Azul, con alrededor del 48 % de los votos (menos de la mitad), se lleva 3 de 5 escaños: el 60 %.
  • El Verde, con casi el 15 % de los votos, se queda sin nada. Con el porcentaje exacto habría conseguido un escaño.

La razón: el Azul tiene tantos votos que, incluso divididos entre 3, siguen superando a todos los votos del Verde. Esa es la clave: la ley D’Hondt es proporcional, pero premia a los partidos más votados y perjudica a los pequeños.

El efecto aumenta cuantos menos escaños reparte una circunscripción. Con solo tres o cuatro escaños, a los partidos pequeños les resulta casi imposible conseguir alguno; con muchos, el reparto se acerca más a la proporción real de votos.

Por eso el sistema genera debate. Sus defensores destacan que favorece gobiernos estables, al evitar un Parlamento dividido en muchos partidos pequeños. Sus críticos señalan que no todos los votos valen lo mismo y que los partidos pequeños, sobre todo si su voto está repartido por todo el país, quedan infrarrepresentados.

5. La ley D’Hondt en España

En España se aplica desde las primeras elecciones democráticas, en 1977. Se usa para elegir el Congreso de los Diputados, que tiene 350 escaños. La circunscripción es la provincia: cada una tiene un mínimo de dos diputados, salvo Ceuta y Melilla, que eligen uno cada una, y el resto se reparte según la población.

Por eso las provincias más pobladas, como Madrid o Barcelona, reparten muchos escaños y su resultado es más proporcional. En cambio, muchas provincias pequeñas reparten solo tres, cuatro o cinco, y allí los grandes partidos salen especialmente favorecidos.

Dos ejemplos reales:

  • 1982: el PSOE obtuvo alrededor del 48 % de los votos, pero consiguió 202 diputados, más de la mitad del Congreso.
  • 2011: el PP logró la mayoría absoluta (más de la mitad de los diputados) con menos del 45 % de los votos.

La ley D’Hondt se usa también en las elecciones autonómicas, municipales y europeas. El Senado, en cambio, se elige con un sistema distinto.

Resumen: la ley D’Hondt en cuatro ideas

  1. La ley D’Hondt es un método matemático para repartir los escaños de forma proporcional a los votos.
  2. Los escaños se reparten uno a uno, siempre al partido con la cifra más alta; cada vez que un partido gana un escaño, sus votos se dividen entre el número siguiente: 2, 3, 4…
  3. Es proporcional, pero favorece a los partidos grandes y perjudica a los pequeños, sobre todo cuando se reparten pocos escaños.
  4. En España se aplica desde 1977 al Congreso, con la provincia como circunscripción, y también a las elecciones autonómicas, municipales y europeas.

Una fórmula sencilla que decide quién gobierna.

Preguntas frecuentes sobre la ley D’Hondt

¿Qué es la ley D’Hondt?

Es un método de cálculo para repartir los escaños de forma proporcional a los votos. La ideó en el siglo XIX el jurista belga Victor D’Hondt.

¿La ley D’Hondt es una ley?

No. Es un método matemático; lo que sí es una ley es la norma electoral que decide aplicarlo.

¿Qué porcentaje mínimo hace falta para entrar en el reparto del Congreso?

El 3 % de los votos válidos de la circunscripción, que incluyen también los votos en blanco.

¿Por qué la ley D’Hondt beneficia a los partidos grandes?

Porque sus votos, incluso divididos entre 2, 3 o 4, pueden seguir superando a los de los partidos pequeños. El efecto es mayor en las circunscripciones que reparten pocos escaños.

¿En qué elecciones se usa la ley D’Hondt en España?

En el Congreso de los Diputados desde 1977, y también en las elecciones autonómicas, municipales y europeas. El Senado se elige con un sistema distinto.

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