Al llegar al crucero de una pequeña iglesia zamorana, el visitante se encuentra con dos escenas bíblicas talladas en lo alto de las columnas: un profeta con los brazos abiertos entre dos leones y un padre a punto de sacrificar a su hijo. Son los capiteles de San Pedro de la Nave, una de las primeras muestras de escultura figurativa monumental de la Península tras la Antigüedad. ¿Qué cuentan estas imágenes y por qué su estilo plano y su fecha siguen dando que hablar? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Capiteles historiados del crucero de San Pedro de la Nave: Sacrificio de Isaac y Daniel en el foso de los leones |
| Autor | Anónimo (el llamado «maestro de los capiteles») |
| Cronología | Finales del siglo VII según la datación tradicional; algunos autores proponen los siglos IX y X |
| Estilo | Escultura prerrománica hispana de época visigoda |
| Técnica | Relieve plano tallado a bisel en piedra, con inscripciones latinas |
| Tipología | Capiteles troncopiramidales historiados con cimacios decorados |
| Ubicación | Crucero de la iglesia de San Pedro de la Nave, El Campillo (Zamora) |

Clasificación de los capiteles de San Pedro de la Nave
Los capiteles de San Pedro de la Nave son relieves de la escultura prerrománica hispana, integrados en la arquitectura de la iglesia del mismo nombre, en la provincia de Zamora. Coronan columnas del crucero y representan dos episodios del Antiguo Testamento: el sacrificio de Isaac (Génesis 22) y Daniel en el foso de los leones (Daniel 6). Cada escena se identifica con una inscripción latina en la parte superior del capitel, y en las caras laterales aparecen figuras de apóstoles, también acompañadas de su nombre.
Su autor es anónimo. Tradicionalmente se distingue en la iglesia la mano de dos escultores: uno que talló los frisos, de motivos geométricos y vegetales, y otro, más figurativo, al que se atribuyen los capiteles historiados. La fecha depende de la que se dé a la iglesia: la tradición los sitúa a finales del siglo VII, en el último periodo del reino visigodo de Toledo, mientras que otros investigadores los consideran posteriores a la conquista musulmana.
Análisis formal
En el capitel de Daniel, el profeta aparece en el centro, de frente y en actitud de orante, con los brazos levantados. A ambos lados, dos leones se acercan a él en disposición simétrica, sin atacarle. La inscripción dice «UBI DANIEL MISSUS EST IN LACUM LEONUM» («donde Daniel fue arrojado al foso de los leones»). La composición es rígida y frontal, y llena la superficie del capitel sin dejar espacio vacío, con vegetación estilizada en los ángulos.
El capitel del sacrificio de Isaac es más narrativo. Abraham, con el cuchillo en la mano, sujeta a su hijo Isaac junto al altar, mientras la mano de Dios surge desde lo alto para detenerle y el carnero que sustituirá al niño aparece junto a un árbol. La inscripción reza «UBI ABRAAM OBTULIT ISAAC FILIUM SUUM HOLOCAUSTUM DOMINO» («donde Abraham ofreció a su hijo Isaac en holocausto al Señor»). Las escenas se leen como una secuencia, de izquierda a derecha, y las inscripciones funcionan como el título de una ilustración.

La técnica es la talla a bisel: las figuras se recortan en un relieve muy plano, con los bordes cortados en ángulo, sobre un fondo rehundido. No hay modelado del volumen ni sensación de profundidad; los pliegues de las túnicas se reducen a líneas paralelas, los rostros son grandes y de ojos almendrados, y las figuras no proyectan peso. En las caras laterales, los apóstoles aparecen de pie bajo una especie de arco formado por hojas, con atributos como la cruz o el libro; uno de ellos se identifica como san Pedro. Sobre los capiteles, los gruesos cimacios se decoran con roleos que encierran aves, racimos y, en algunos casos, cabezas humanas.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
La escultura de época visigoda fue sobre todo decorativa: frisos, canceles, placas y capiteles con motivos geométricos y vegetales. La figura humana es rara, y por eso estos capiteles tienen un valor excepcional. Si se acepta la fecha tradicional, se tallaron en el reino de Toledo de finales del siglo VII, una monarquía católica que se apoyaba en la Iglesia y en la cultura de autores como san Isidoro. La datación, sin embargo, está discutida. La monografía coordinada por Luis Caballero Zoreda en 2004 reabrió el problema con el análisis arqueológico del edificio, y algunos especialistas sitúan los capiteles en los siglos IX o X, en relación con otras corrientes del arte altomedieval, mientras que otros, como Bango Torviso, defienden la cronología visigoda.
Función y significado
Las escenas no se eligieron al azar, sino por su contenido teológico:
- Salvación divina: Daniel salvado de los leones e Isaac salvado del cuchillo son ejemplos de cómo Dios libra al justo, un tema muy frecuente desde el arte paleocristiano.
- Prefiguración de Cristo: el sacrificio de Isaac se interpretaba como anuncio del sacrificio de Cristo, por lo que su presencia junto al altar tenía un sentido eucarístico.
- Enseñanza: las inscripciones explicaban las escenas a quien sabía leer, y las imágenes las hacían comprensibles para el resto de los fieles.
- Autoridad apostólica: los apóstoles de las caras laterales, con san Pedro, titular del templo, vinculaban la iglesia a la tradición de los fundadores de la Iglesia.
Rasgos del estilo
La escultura prerrománica hispana se caracteriza por el relieve plano, la talla a bisel, el horror al vacío, la simetría y la estilización, con un repertorio de raíz tardorromana y oriental. Los capiteles de San Pedro de la Nave llevan estos rasgos al terreno de la figura humana: los cuerpos se convierten en superficies planas recorridas por líneas, las actitudes son rígidas y frontales y la escena se ordena por simetría, como en el caso de Daniel entre los leones. El resultado no busca imitar la naturaleza, sino transmitir con claridad un mensaje.
Las composiciones, con figuras recortadas sobre un fondo neutro y acompañadas de un texto explicativo, recuerdan a las ilustraciones de los manuscritos. Por eso muchos autores han propuesto que el escultor se inspiró en modelos de miniatura, como las biblias ilustradas, o en marfiles y relieves paleocristianos, una hipótesis verosímil aunque no se ha identificado un modelo concreto. Los capiteles anuncian además una idea que desarrollará plenamente el románico: el capitel como soporte de una narración bíblica al servicio de la enseñanza de los fieles.
Obras relacionadas
La arquitectura que enmarca estos relieves se estudia en el comentario de San Pedro de la Nave, y otra muestra de escultura figurativa de época visigoda son los relieves de Quintanilla de las Viñas. Como ejemplo de las biblias ilustradas que pudieron servir de modelo puede verse el Génesis de Viena. La escultura del capitel como relato bíblico culmina siglos después en el románico, por ejemplo en el Pórtico de la Gloria.
Conclusión
Los capiteles de San Pedro de la Nave son una pieza excepcional de la escultura prerrománica hispana. El sacrificio de Isaac y Daniel en el foso de los leones, identificados con inscripciones latinas y acompañados de figuras de apóstoles, transmiten un mensaje de salvación mediante un relieve plano tallado a bisel, frontal y simétrico, que probablemente depende de modelos de miniatura. Su datación, discutida entre el final del reino visigodo y los siglos IX y X, los mantiene en el centro del debate sobre el arte altomedieval peninsular.
Preguntas frecuentes sobre los capiteles de San Pedro de la Nave
¿Qué representan los capiteles de San Pedro de la Nave?
Dos escenas del Antiguo Testamento: el sacrificio de Isaac y Daniel en el foso de los leones. En sus caras laterales aparecen figuras de apóstoles.
¿Qué dicen las inscripciones de los capiteles?
Identifican las escenas: «UBI DANIEL MISSUS EST IN LACUM LEONUM» y «UBI ABRAAM OBTULIT ISAAC FILIUM SUUM HOLOCAUSTUM DOMINO».
¿Qué es la talla a bisel?
Una técnica de relieve muy plano, con los bordes de las figuras cortados en ángulo sobre un fondo rehundido, típica de la escultura de época visigoda.
¿De cuándo son los capiteles de San Pedro de la Nave?
La datación tradicional los sitúa a finales del siglo VII, pero varios autores, a partir de los estudios dirigidos por Caballero Zoreda, proponen los siglos IX o X.
¿Por qué se relacionan con la miniatura?
Porque sus figuras planas sobre fondo neutro y sus inscripciones explicativas recuerdan a las ilustraciones de los manuscritos, que pudieron servir de modelo.
Bibliografía
Bango Torviso, I. G. (2001). Arte prerrománico hispano: el arte en la España cristiana de los siglos VI al XI (Summa Artis, VIII-II). Madrid: Espasa Calpe.
Caballero Zoreda, L. (coord.) (2004). La iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora). Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo.
Schlunk, H. (1947). «Arte visigodo». En Ars Hispaniae, vol. II. Madrid: Plus-Ultra.
Schlunk, H. y Hauschild, T. (1978). Hispania Antiqua. Die Denkmäler der frühchristlichen und westgotischen Zeit. Maguncia: Philipp von Zabern.
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