Arco de Bará. Comentario

El arco de Bará se levanta en medio de la antigua Vía Augusta, a unos veinte kilómetros de Tarragona, y durante siglos los viajeros que iban de Barcelona a Valencia pasaron por debajo de él. Es uno de los arcos romanos mejor conservados de la península ibérica y forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco, Patrimonio de la Humanidad. ¿Era un arco de triunfo, un monumento funerario o un hito en el camino? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraArco de Bará (Arc de Berà)
PromotorErigido por disposición testamentaria de Lucio Licinio Sura
CronologíaFinales del siglo I a. C. (época de Augusto), según la datación más aceptada
EstiloArquitectura romana, época augustea
TipologíaArco honorífico de un solo vano
MaterialesSillares de piedra caliza local (opus quadratum)
UbicaciónRoda de Berà (Tarragona), sobre el trazado de la Vía Augusta
ProtecciónPatrimonio de la Humanidad (conjunto arqueológico de Tarraco, 2000)
Arco de Bará visto en escorzo, con sus pilastras corintias, el entablamento y los restos del empedrado de la Vía Augusta
Arco de Bará sobre el trazado de la Vía Augusta. Roda de Berà (Tarragona). Foto: CasperCamenisch, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación del arco de Bará

El arco de Bará es un arco honorífico romano de un solo vano, construido en piedra caliza de las canteras cercanas. La inscripción de su friso, de la que solo se conservan algunos bloques, dice que fue consagrado por voluntad testamentaria de Lucio Licinio Sura, hijo de Lucio, de la tribu Sergia (EX TESTAMENTO L. LICINI L. F. SERG. SURAE CONSECRATUM). Durante mucho tiempo se identificó a este personaje con el senador hispano amigo de Trajano, lo que llevaba la obra a comienzos del siglo II d. C.

Sin embargo, el estudio arquitectónico de Xavier Dupré, publicado en 1994, defendió una fecha más antigua, a finales del siglo I a. C., relacionada con las obras de la Vía Augusta impulsadas por Augusto, y hoy es la datación más aceptada. Según esta hipótesis, el Licinio Sura de la inscripción sería un notable local, distinto del amigo de Trajano. El arco forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco, inscrito por la UNESCO en el año 2000.

Análisis formal

El monumento es un bloque compacto de sillares que se alza sobre un podio o zócalo corrido. El cuerpo central está abierto por un único arco de medio punto de gran luz, cuya rosca se marca con una arquivolta moldurada que apoya en impostas. La composición es muy simétrica: las dos fachadas, la norte y la sur, repiten el mismo esquema, y la vía pasaba por el centro del vano, de modo que el arco se veía de frente al llegar desde cualquiera de los dos sentidos.

Arco de Bará en Roda de Berà: arco romano de un solo vano con pilastras corintias sobre el antiguo empedrado de la Vía Augusta
Vista frontal del arco de Bará con el empedrado de la calzada. Foto: CasperCamenisch, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

La decoración es arquitectónica y muy sobria. Cada fachada está articulada por cuatro pilastras acanaladas con capiteles corintios, dos a cada lado del vano, que sostienen un entablamento con arquitrabe, friso y cornisa con dentículos. En el friso corría la inscripción dedicatoria. Sobre la cornisa se levantaba un ático, hoy perdido o muy rehecho, que probablemente servía de base a estatuas. No hay relieves figurativos: el efecto se confía a la proporción, al juego de luces de las pilastras y a la calidad del aparejo.

Arco de Bará: detalle de las pilastras acanaladas, la arquivolta y la imposta de la fachada sur
Pilastras acanaladas y arquivolta de la fachada sur del arco de Bará. Foto: Mcthelp, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

El estado actual del arco es fruto también de varias restauraciones. Se intervino en él en 1788 y, de forma poco afortunada, en 1840, cuando se añadieron elementos y se perdieron bloques originales del friso. La última restauración, entre 1992 y 1998, se basó en el estudio de Dupré y trató de devolverle su aspecto antiguo. Hoy la carretera ya no pasa bajo el arco, que ha quedado en una zona peatonal entre los dos ramales de la vía actual.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Tras las guerras cántabras, Augusto reorganizó la península en tres provincias y residió un tiempo en Tarraco, capital de la Hispania Citerior. Una de sus grandes obras fue la reforma de la antigua vía Heraclea, rebautizada como Vía Augusta, que unía los Pirineos con Cádiz por la costa mediterránea. A lo largo de ella se colocaron miliarios, puentes y monumentos que hacían visible el poder de Roma en el territorio. El arco de Bará pertenece a este momento de intensa romanización, en el que las élites locales imitaban los modelos arquitectónicos de Roma y los usaban para su propia promoción.

Función y significado

El arco de Bará no conmemora una victoria militar. Su significado es más complejo:

  • Monumento honorífico: la inscripción indica que se consagró por testamento, probablemente en honor del emperador o de la comunidad, y a la vez perpetuaba la memoria y el prestigio de su promotor.
  • Hito en la Vía Augusta: marcaba un lugar señalado del camino, quizá un límite territorial entre comunidades, y daba monumentalidad al paso de la calzada.
  • Evergetismo: era una muestra de generosidad privada hacia la colectividad, una práctica habitual entre las élites romanas para ganar reputación.
  • Imagen de Roma: su arquitectura de órdenes clásicos difundía en el paisaje provincial el lenguaje artístico de la capital.

Rasgos del estilo

El arco de Bará resume el clasicismo de la arquitectura augustea: proporciones calculadas a partir del pie romano, uso correcto del orden corintio y un gusto por la claridad y la simetría que procede de la tradición griega. A diferencia de los grandes arcos de Roma, no tiene relieves históricos, y su belleza depende de la articulación de las pilastras, del entablamento y del contraste entre el vano abierto y los macizos laterales. Es una arquitectura de piedra, sin hormigón visible, de sillares bien escuadrados y aparejo regular.

Al mismo tiempo, es un buen ejemplo del carácter práctico y propagandístico del arte romano. El arco no cierra un espacio ni cumple una función utilitaria: es una forma simbólica que enmarca el camino y transforma el paso por él en un acto cargado de significado. Su tipo de un solo vano, flanqueado por pilastras y coronado por un ático, es el mismo que se repite en muchos arcos de Italia y de las provincias, y prepara los grandes arcos imperiales posteriores.

Obras relacionadas

En Roma, el modelo de arco de un vano alcanza su forma clásica en el arco de Tito, y se enriquece en el arco de Trajano en Benevento y en el arco de Constantino. En Hispania pueden compararse el arco de Medinaceli, el arco de Cabanes, también en la Vía Augusta, y el acueducto de las Ferreras, otra obra del entorno de Tarraco.

Conclusión

El arco de Bará es un arco honorífico de un solo vano levantado sobre la Vía Augusta, probablemente a finales del siglo I a. C., por voluntad testamentaria de Lucio Licinio Sura. Su arquitectura sobria, con pilastras corintias, entablamento e inscripción, muestra la llegada del clasicismo augusteo a Hispania y el papel de las élites locales en la monumentalización del territorio. A pesar de las restauraciones, sigue siendo uno de los testimonios más claros de la romanización de la Tarraconense.

Preguntas frecuentes sobre el arco de Bará

¿Dónde está el arco de Bará?

En el término de Roda de Berà (Tarragona), a unos veinte kilómetros de Tarragona, sobre el antiguo trazado de la Vía Augusta.

¿Quién mandó construir el arco de Bará?

Según su inscripción, se levantó por disposición testamentaria de Lucio Licinio Sura. Hoy se duda de que sea el senador amigo de Trajano.

¿De cuándo es el arco de Bará?

La datación más aceptada lo sitúa a finales del siglo I a. C., en época de Augusto, aunque antes se fechaba a comienzos del siglo II d. C.

¿Es un arco de triunfo?

No conmemora una victoria. Es un arco honorífico que monumentalizaba la vía y perpetuaba la memoria de su promotor.

¿Es Patrimonio de la Humanidad?

Sí. Forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco, inscrito por la UNESCO en el año 2000.

Bibliografía

Dupré i Raventós, X. (1994). L’arc romà de Berà (Hispania Citerior). Barcelona: Institut d’Estudis Catalans.

Dupré i Raventós, X. (ed.) (2004). Las capitales provinciales de Hispania 3. Tarragona. Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco. Roma: L’Erma di Bretschneider.

García y Bellido, A. (1955). Arte romano. Madrid: CSIC.


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