Durante siglos, los habitantes de Mérida contemplaron con asombro una hilera de altísimos pilares de granito y ladrillo que seguían en pie a pesar del paso del tiempo. Por eso lo llamaron acueducto de los Milagros. Es una de las obras de ingeniería romana más espectaculares de Hispania y parte del conjunto arqueológico de Mérida, Patrimonio de la Humanidad. ¿Cómo llegaba el agua a la capital de la Lusitania y por qué este acueducto es tan diferente del de Segovia? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Acueducto de los Milagros |
| Ciudad | Augusta Emerita (Mérida), capital de la provincia de Lusitania |
| Cronología | Siglo I d. C., con reformas posteriores (datación discutida) |
| Estilo | Arquitectura e ingeniería romana |
| Materiales | Sillares de granito, ladrillo y núcleo de hormigón (opus caementicium) |
| Dimensiones | Arquería de unos 830 m de longitud y hasta unos 25 m de altura |
| Captación | Zona del embalse de Proserpina, a unos 5 km de la ciudad |
| Protección | Patrimonio de la Humanidad (conjunto arqueológico de Mérida, 1993) |

Clasificación del acueducto de los Milagros
El acueducto de los Milagros es una obra de ingeniería hidráulica romana que formaba parte de una de las conducciones que abastecían de agua a Augusta Emerita, la colonia fundada en el 25 a. C. por orden de Augusto para los veteranos de las guerras cántabras. La conducción recorría unos diez kilómetros desde la zona de Proserpina, casi siempre bajo tierra, y solo se elevaba sobre arcos para salvar el valle del río Albarregas, a la entrada de la ciudad. Esa arquería es la que hoy conocemos como los Milagros.
Su datación no está resuelta. Tradicionalmente se ha fechado en el siglo I d. C., en época julio-claudia o flavia, pero algunos estudios proponen que la arquería actual es el resultado de una reconstrucción posterior, quizá de finales del siglo III d. C., e incluso se ha defendido una fecha más tardía. Tampoco es segura la relación original con la presa de Proserpina, cuya cronología romana se ha discutido. Lo prudente es presentarlo como una obra altoimperial con reformas tardías.
Análisis formal
El tramo conservado es una larga hilera de pilares altos y esbeltos, unidos por arcos de medio punto situados a distintas alturas. En la parte más profunda del valle los arcos se superponen en varios niveles, de modo que el conjunto alcanza unos veinticinco metros. Por encima de la última arquería corría el specus o canal del agua, hoy perdido. Muchos pilares se conservan sin los arcos que los unían, y en otros tramos solo quedan sus bases.

Lo más característico del acueducto es su aparejo mixto. Los pilares tienen un núcleo de hormigón revestido con hiladas de sillares de granito que se alternan con verdugadas de ladrillo, lo que crea una superficie de bandas grises y rojizas muy reconocible. Los arcos que unen los pilares son de ladrillo, salvo el que cruza el cauce del río, de dovelas de granito. Esta técnica combina la resistencia de la piedra con la ligereza y la regularidad del ladrillo, y los arcos de distintos niveles actúan como riostras que dan estabilidad a unos pilares tan esbeltos.

El contraste con el acueducto de Segovia es muy instructivo. Allí, los sillares de granito se colocan en seco, sin argamasa ni ladrillo, y los arcos forman dos pisos regulares. En Mérida, en cambio, la obra se apoya en el hormigón y el ladrillo, materiales más propios de la arquitectura de Roma, y el resultado es una estructura más ligera en apariencia, aunque menos uniforme.
Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Augusta Emerita fue fundada en el 25 a. C. y pronto se convirtió en la capital de la provincia de Lusitania y en una de las ciudades más importantes de Hispania. Contó con teatro, anfiteatro, circo, foros, templos y una gran red de infraestructuras: puentes sobre el Guadiana y el Albarregas, calzadas, cloacas y al menos tres acueductos, entre ellos el de los Milagros y el de San Lázaro. Toda esta obra pública formaba parte de la política de romanización, que convertía las ciudades en escaparates del modo de vida romano. El conjunto arqueológico de Mérida fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993.
Función y significado
Un acueducto como este era una obra de primera necesidad y, a la vez, un símbolo:
- Abastecimiento de agua: llevaba agua a la ciudad para fuentes públicas, termas, casas privadas y otros usos urbanos.
- Ingeniería hidráulica: mantenía una pendiente suave y continua desde la captación, y la arquería permitía salvar el valle sin perder altura.
- Calidad de vida urbana: el agua abundante y continua era uno de los rasgos que distinguían a la ciudad romana.
- Propaganda: la monumentalidad de la arquería, visible a la entrada de la ciudad, proclamaba el poder y la eficacia de Roma.
Rasgos del estilo
El acueducto de los Milagros resume el carácter práctico de la arquitectura romana. Es una obra utilitaria, pensada para resolver un problema técnico, pero lo hace con medios que también tienen valor estético: el ritmo repetido de los pilares y los arcos, la superposición de niveles y el colorido de las bandas de granito y ladrillo. El arco de medio punto, el hormigón y el ladrillo, base de la gran arquitectura romana, aparecen aquí al servicio de la ingeniería.
Su aparejo mixto lo distingue de otros acueductos de Hispania y lo relaciona con las técnicas constructivas de Italia. Al mismo tiempo, la elección del granito local demuestra la adaptación de los modelos de Roma a los recursos de cada provincia. Su presencia en el paisaje ha sido duradera: aunque perdió su función, nunca se desmontó del todo, y los Milagros se convirtieron en una de las imágenes más características de la ciudad, con las cigüeñas anidando en lo alto de sus pilares.
Obras relacionadas
El otro gran acueducto romano de Hispania es el acueducto de Segovia, y en Tarragona se conserva el acueducto de las Ferreras. En Mérida pueden verse también el teatro y el anfiteatro, y entre las grandes obras de ingeniería romana destaca el puente de Alcántara.
Conclusión
El acueducto de los Milagros es la arquería con la que una de las conducciones de Augusta Emerita salvaba el valle del Albarregas. Sus pilares de granito y ladrillo, unidos por arcos a distintas alturas, muestran el dominio romano del hormigón, del ladrillo y del arco de medio punto. Aunque su cronología sigue en discusión, es una de las obras de ingeniería más impresionantes de la Hispania romana y un símbolo de Mérida, que justifica de sobra el nombre popular que recibió.
Preguntas frecuentes sobre el acueducto de los Milagros
¿Por qué se llama acueducto de los Milagros?
Por la admiración popular ante unos pilares tan altos y esbeltos que se mantenían en pie después de tantos siglos.
¿De dónde traía el agua?
De la zona del embalse de Proserpina, a unos cinco kilómetros de Mérida, por una conducción en su mayor parte subterránea.
¿Qué mide el acueducto de los Milagros?
Su arquería conserva unos 830 metros de longitud y alcanza hasta unos 25 metros de altura en el valle del Albarregas.
¿Con qué materiales está construido?
Con un núcleo de hormigón revestido de sillares de granito alternados con hiladas de ladrillo; los arcos son en su mayoría de ladrillo.
¿En qué se diferencia del acueducto de Segovia?
El de Segovia es de sillares de granito sin argamasa en dos pisos regulares; el de Mérida combina granito, ladrillo y hormigón.
Bibliografía
Dupré i Raventós, X. (ed.) (2004). Las capitales provinciales de Hispania 2. Mérida. Colonia Augusta Emerita. Roma: L’Erma di Bretschneider.
Fernández Casado, C. (1972). Acueductos romanos en España. Madrid: Instituto Eduardo Torroja.
Hodge, A. T. (1992). Roman Aqueducts and Water Supply. Londres: Duckworth.
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