Catacumbas de Domitila. Comentario

Durante siglos, el humo de las lámparas de aceite de los visitantes y el moho fueron cubriendo de negro las paredes de las galerías. En la última década, el láser ha devuelto el color a pinturas que nadie había visto con claridad desde la Antigüedad. Las catacumbas de Domitila son las más extensas de Roma, con kilómetros de galerías en varios niveles y una basílica semienterrada dedicada a dos mártires. ¿Cómo se organizaba una catacumba y qué dicen sus pinturas? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraCatacumbas de Domitila
AutorAnónimo (fossores de la comunidad cristiana de Roma)
CronologíaFinales del siglo II al siglo V d. C.; basílica de los Santos Nereo y Aquiles, finales del siglo IV
EstiloArte paleocristiano
Material y técnicaGalerías excavadas en la toba volcánica; pintura al fresco, inscripciones y relieves
TipologíaCementerio subterráneo comunitario
UbicaciónVia delle Sette Chiese, junto a la via Ardeatina, Roma
GestiónPontificia Commissione di Archeologia Sacra
Catacumbas de Domitila: galería subterránea con nichos funerarios excavados en la toba a ambos lados
Galería (ambulacrum) con loculi abiertos a ambos lados. Catacumbas de Domitila, Roma. Foto: Dnalor 01, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de las catacumbas de Domitila

Las catacumbas de Domitila son un cementerio subterráneo paleocristiano situado al sur de Roma, entre las vías Ardeatina y Appia. Su nombre procede de Flavia Domitila, una aristócrata de la familia imperial flavia a la que la tradición atribuye la propiedad de estos terrenos. El cementerio se formó a finales del siglo II y en el siglo III a partir de varios hipogeos familiares, entre ellos el llamado hipogeo de los Flavios, que acabaron unidos por una red de galerías cada vez más amplia.

Es la catacumba más extensa de Roma: sus galerías superan los doce kilómetros en varios niveles y albergaron decenas de miles de tumbas. Fue redescubierta por Antonio Bosio a finales del siglo XVI, y Giovanni Battista de Rossi excavó en el siglo XIX la basílica de los Santos Nereo y Aquiles, levantada a finales del siglo IV sobre la tumba de estos dos mártires.

Análisis formal

La catacumba tiene una estructura sencilla y repetitiva. Los ambulacra son galerías estrechas, de algo menos de un metro de ancho, excavadas en la toba, una piedra volcánica blanda que se trabaja con facilidad y endurece al aire. En sus paredes se abren los loculi, nichos rectangulares superpuestos en varias filas, donde se depositaba el cuerpo envuelto en un sudario; luego se cerraban con ladrillos o una lápida de mármol con el nombre del difunto y un símbolo. Cuando la superficie se agotaba, se excavaban galerías nuevas a un nivel más bajo.

De los ambulacra se abren los cubicula, pequeñas cámaras funerarias de familias o grupos que podían pagar más, con techo plano o abovedado y paredes enlucidas y pintadas. Las tumbas más ricas son los arcosolia: nichos coronados por un arco en cuyo interior se excavaba una tumba en forma de cajón, y cuya luneta solía decorarse con pinturas. Así es el arcosolio de Cristo entre los apóstoles, en el que Cristo aparece sentado y con un rollo, como un maestro rodeado de sus discípulos.

Catacumbas de Domitila: arcosolio con Cristo sentado entre los apóstoles como un maestro rodeado de discípulos
Arcosolio con Cristo entre los apóstoles, siglo IV. Foto: anónimo, dominio público, Wikimedia Commons.

La pintura es, en general, de ejecución rápida, con figuras planas y frontales dibujadas con trazos de color sobre fondo claro, compartimentado por líneas rojas y verdes. Los temas combinan escenas bíblicas, como Daniel entre los leones, Noé en el arca o Moisés haciendo brotar el agua de la roca, con motivos tomados del arte pagano: estaciones, pavos reales, guirnaldas, vides y amorcillos. Muchas lápidas llevan símbolos, como el pez, el ancla o el crismón con las letras alfa y omega. En la zona de la basílica se encuentra la pintura de la difunta Veneranda conducida al paraíso por santa Petronila, de mediados del siglo IV.

Catacumbas de Domitila: pintura de la difunta Veneranda conducida al paraíso por santa Petronila, con un cofre de libros
Veneranda y santa Petronila, mediados del siglo IV. Foto: anónimo, dominio público, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

Las catacumbas nacieron a finales del siglo II, cuando la comunidad cristiana de Roma, que practicaba la inhumación por su fe en la resurrección de los cuerpos, necesitó cementerios propios y económicos. No eran escondites ni lugares de culto habitual, sino cementerios. Tras la paz de la Iglesia (313) se transformaron en lugares de peregrinación junto a las tumbas de los mártires, y a finales del siglo IV se construyó en Domitila la basílica de Nereo y Aquiles, semienterrada para quedar al nivel de sus tumbas. Entre 2010 y 2017, la Pontificia Commissione di Archeologia Sacra, con la restauradora Barbara Mazzei al frente de los trabajos de conservación y con la colaboración de institutos austriacos y alemanes, limpió con láser varios cubicula ennegrecidos por el hollín, la cal y las algas; en 2017 se presentaron, entre otros, los cubicula de los panaderos, con escenas del reparto del grano junto a Cristo y los apóstoles. Con motivo del Jubileo de 2025, la Comisión amplió los recorridos de visita de las catacumbas romanas y propuso destacar en ellos las tumbas de los mártires.

Función y significado

La catacumba tenía varias funciones a la vez:

  • Cementerio comunitario: acogía a todos los miembros de la comunidad, ricos y pobres, que esperaban juntos la resurrección.
  • Memoria de los mártires: las tumbas de Nereo, Aquiles y Petronila atrajeron a los fieles y dieron origen a una basílica.
  • Lenguaje de salvación: las pinturas y los símbolos expresan la confianza en que Dios salva al difunto, como salvó a Daniel o a Noé.
  • Identidad: nombres, símbolos e inscripciones de las lápidas muestran la pertenencia del difunto a la comunidad cristiana.

Rasgos del estilo

El arte de las catacumbas es un arte funerario y simbólico, más atento al mensaje que a la forma. Sus pinturas al fresco son rudimentarias, de figuras planas y frontales, y su significado solo se entiende si se pasa de la iconografía, lo que se ve, a la iconología, lo que quiere decir. El pez o ichthys, cuyas letras griegas forman el acrónimo de «Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador», el cordero, el ancla, el pavo real, símbolo de inmortalidad, o la vid, alusión a la eucaristía, son signos de la fe. Los temas del Antiguo Testamento, como Moisés y el agua de la roca o Daniel en el foso de los leones, y del Nuevo, como la resurrección de Lázaro, se eligieron por su valor salvífico.

Catacumbas de Domitila: lápida de mármol con el crismón entre las letras alfa y omega y una inscripción latina
Lápida con el crismón entre el alfa y la omega. Foto: Dnalor 01, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

Las catacumbas de Domitila muestran además el carácter sincrético de ese arte. El Buen Pastor procede del moscóforo, el portador de un animal del arte griego; la figura orante, con los brazos alzados, deriva de la personificación romana de la pietas, y los pavos reales, las estaciones o los amorcillos vendimiadores pasan sin cambios del repertorio pagano. Su larga vida permite seguir la evolución: de los símbolos discretos del siglo III a imágenes del siglo IV como Cristo entre los apóstoles o Veneranda con Petronila, más solemnes y explícitas, que anuncian ya el arte de las basílicas.

Obras relacionadas

Las otras grandes catacumbas romanas son las catacumbas de San Calixto, con el Buen Pastor de San Calixto, las de Priscila, con la Virgen de las catacumbas de Priscila, y las catacumbas de los Santos Pedro y Marcelino. El origen pagano del Buen Pastor se ve en el Moscóforo, y la escultura funeraria cristiana del siglo IV en el Sarcófago dogmático.

Conclusión

Las catacumbas de Domitila resumen el primer arte cristiano: un cementerio subterráneo de ambulacra, loculi, cubicula y arcosolia, excavado por una comunidad que enterraba a sus muertos esperando la resurrección, y decorado con pinturas sencillas y símbolos de salvación tomados en parte del arte pagano. Su basílica semienterrada muestra el paso al culto de los mártires tras la paz de la Iglesia, y las restauraciones con láser han recuperado pinturas que el hollín había ocultado durante siglos.

Preguntas frecuentes sobre las catacumbas de Domitila

¿Por qué se llaman catacumbas de Domitila?

Por Flavia Domitila, aristócrata de la familia imperial flavia a la que la tradición atribuye la propiedad de los terrenos donde se excavó el cementerio.

¿Qué son los loculi, los cubicula y los arcosolia?

Los loculi son nichos rectangulares en las paredes de las galerías; los cubicula, cámaras funerarias familiares; y los arcosolia, tumbas en un nicho coronado por un arco, a menudo pintado.

¿Qué es la basílica de los Santos Nereo y Aquiles?

Una basílica de tres naves construida a finales del siglo IV, semienterrada en la catacumba, sobre la tumba de estos dos mártires.

¿Cómo se restauraron sus pinturas?

Con láser, que elimina el hollín, la cal y las algas sin dañar los pigmentos. Los trabajos, de la Pontificia Commissione di Archeologia Sacra, se presentaron en 2017.

¿Se escondían los cristianos en las catacumbas?

No. Las catacumbas eran cementerios, no refugios; los cristianos las usaban para enterrar a sus muertos y conmemorarlos.

Bibliografía

Fiocchi Nicolai, V., Bisconti, F. y Mazzoleni, D. (1998). Le catacombe cristiane di Roma: origini, sviluppo, apparati decorativi, documentazione epigrafica. Ratisbona: Schnell & Steiner.

Jensen, R. M. (2000). Understanding Early Christian Art. Londres: Routledge.

Pergola, P. (1997). Le catacombe romane: storia e topografia. Roma: Carocci.

Zimmermann, N. (2002). Werkstattgruppen römischer Katakombenmalerei. Münster: Aschendorff.


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