Una mujer de largos bucles, con alas de ave y cuerpo de felino, sentada en actitud vigilante: así es la esfinge de Agost, una de las piezas que mejor muestran cómo los iberos adoptaron los monstruos del Mediterráneo oriental. Apareció en 1893 en Agost (Alicante) junto a una segunda esfinge, y hoy las dos están separadas entre Madrid y París. ¿Qué hacía una criatura de origen egipcio y griego en una tumba ibérica? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Esfinge de Agost |
| Autor | Anónimo (taller ibérico) |
| Cronología | Finales del siglo VI a. C. o comienzos del V a. C. |
| Estilo | Escultura ibérica de época arcaica, con influencia griega |
| Material | Piedra caliza |
| Altura | 82 cm |
| Procedencia | El Camp de l’Escultor, Agost (Alicante); hallada en 1893 |
| Ubicación | Museo Arqueológico Nacional, Madrid; la segunda esfinge del hallazgo está en el Museo del Louvre, París |

Clasificación de la esfinge de Agost
La esfinge de Agost es una escultura zoomorfa ibérica de caliza, de la fase arcaica de la estatuaria ibérica. Se encontró en 1893 en el paraje de El Camp de l’Escultor, en Agost (Alicante), junto con otra esfinge y un toro, del que se perdió la pista. Las dos esfinges salieron pronto del pueblo: una se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y la otra, sin cabeza, en el Museo del Louvre. En 2020 la Universidad de Alicante realizó reproducciones de ambas en impresión 3D para devolverlas simbólicamente a Agost.
Se fecha por su estilo a finales del siglo VI a. C. o en los primeros años del V a. C., por su parecido con las esfinges griegas arcaicas. Por su tema pertenece al grupo de los seres fantásticos protectores de las necrópolis ibéricas, junto con grifos, toros androcéfalos y fieras.
Análisis formal
La esfinge aparece sentada sobre sus cuartos traseros, con las patas delanteras rectas, en la postura vigilante que tienen las esfinges griegas arcaicas. Tiene cabeza de mujer, cuerpo de felino y grandes alas plegadas sobre el lomo, cuyas plumas se representan como escamas superpuestas en el arranque y como largas franjas paralelas en las puntas. La cola se recoge entre las ancas, como en los leones ibéricos. El rostro, muy erosionado, mira de frente, mientras el cuerpo se muestra de perfil, y a los lados de la cara caen largos bucles o trenzas que llegan hasta el pecho.

A diferencia de las esfinges griegas, que eran estatuas exentas colocadas sobre columnas, la de Agost estaba adosada a un muro o a un pilar, de modo que se concibió para verse sobre todo de frente y desde un lado. Las formas son macizas y algo rígidas, y el escultor resuelve las alas y el pelo con un dibujo de surcos regulares, de gran efecto decorativo, más que con un modelado naturalista. La segunda esfinge, la del Louvre, repite el mismo tipo, con alas de plumaje muy similar, lo que indica que ambas salieron del mismo taller y que quizá formaban pareja en un mismo monumento.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
En el siglo VI a. C., la costa alicantina era una zona de intenso contacto entre los pueblos ibéricos y los comerciantes fenicios y griegos, estos últimos relacionados con las colonias focenses de Massalia y Emporion. A través de ese comercio llegaron objetos de lujo decorados con animales fantásticos, como cerámicas, marfiles y bronces, que difundieron entre las aristocracias ibéricas los temas de la esfinge, el grifo o el león. Las élites locales los adoptaron para sus monumentos funerarios, como hicieron en Pozo Moro, y así surgió la primera escultura ibérica en piedra.
Función y significado
La esfinge tenía un sentido funerario claro:
- Guardiana de la tumba: como en Egipto y Grecia, la esfinge vigilaba el sepulcro y lo protegía de los profanadores y de los malos espíritus.
- Acompañante del alma: en el mundo griego se asociaba a la muerte y al viaje del difunto hacia el más allá, y los iberos debieron de darle un valor parecido.
- Elemento arquitectónico: su parte posterior, adosada, indica que formaba parte de un monumento funerario, quizá flanqueando su entrada o sus esquinas.
- Prestigio de la élite: un monumento con esfinges de piedra mostraba la riqueza y los contactos mediterráneos del linaje del difunto.
Rasgos del estilo
La esfinge nació en Egipto como un león con cabeza humana, generalmente del faraón, guardián de templos y necrópolis. Al pasar a Oriente Próximo y a Grecia adquirió alas y rostro femenino, y los griegos la colocaron sobre columnas en sus santuarios y tumbas. La esfinge de Agost procede de esa tradición: la postura sentada, las alas curvadas, los bucles que caen sobre el pecho y la cabeza frontal recuerdan a las esfinges griegas arcaicas del siglo VI a. C., como la de los naxios de Delfos.
Sin embargo, el escultor ibérico no la copia. La adosa a un muro, endurece las formas, convierte el plumaje y el cabello en un dibujo geométrico de surcos y le da una solidez y una frontalidad propias de los talleres locales. Este proceso, por el que las creencias funerarias de origen egipcio y griego llegan a la península a través del comercio y son reelaboradas por artistas ibéricos con un lenguaje propio, es el que caracteriza a la escultura ibérica arcaica.
Obras relacionadas
Otros seres protectores de la tumba ibérica son la Bicha de Balazote, la leona de La Rambla y los leones del monumento de Pozo Moro, el mejor ejemplo de monumento funerario ibérico arcaico. La gran escultura ibérica de figura humana está representada por la Dama de Elche, hallada también en la provincia de Alicante, y por la Dama de Baza.
Conclusión
La esfinge de Agost es un testimonio excelente de la llegada a la península ibérica de las creencias y las imágenes del Mediterráneo oriental. Su tipo, con cabeza de mujer, cuerpo de felino y alas, procede de las esfinges egipcias y griegas, pero el taller ibérico que la talló la adaptó a un monumento funerario, con formas más macizas y un tratamiento decorativo del plumaje y del pelo. Como guardiana de la tumba, protegía el descanso de un miembro de la aristocracia ibérica.
Preguntas frecuentes sobre la esfinge de Agost
¿Qué representa la esfinge de Agost?
Un ser fantástico con cabeza de mujer, cuerpo de felino y alas, sentado en actitud vigilante.
¿Cuándo se hizo?
A finales del siglo VI a. C. o a comienzos del V a. C., según su estilo.
¿Dónde se conserva?
En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. La segunda esfinge hallada en Agost está en el Museo del Louvre.
¿Para qué servía?
Protegía una tumba ibérica: estaba adosada a un monumento funerario y vigilaba el sepulcro.
¿Qué influencias muestra?
Las de las esfinges egipcias y, sobre todo, griegas arcaicas, reelaboradas por un taller ibérico.
Bibliografía
Chapa Brunet, T. (1985). La escultura ibérica zoomorfa. Madrid: Ministerio de Cultura.
Chapa Brunet, T. (1986). Influjos griegos en la escultura zoomorfa ibérica. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Ruiz, A. y Molinos, M. (1993). Los iberos. Análisis arqueológico de un proceso histórico. Barcelona: Crítica.
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