En el centro de Roma, frente al Palacio Chigi, se alza la Columna de Marco Aurelio, una enorme columna de mármol envuelta por un relieve en espiral que narra las guerras del emperador filósofo contra los pueblos del Danubio. A primera vista parece una copia de la Columna de Trajano, levantada unas décadas antes, pero sus figuras son más rígidas, más expresivas y mucho más violentas. ¿Por qué cambió tanto la manera de contar la guerra en apenas setenta años? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Columna de Marco Aurelio (Columna Antonina) |
| Autor | Anónimo (talleres imperiales de Roma) |
| Cronología | Hacia 180-193 d. C. |
| Estilo | Relieve histórico romano, época antonina tardía |
| Material | Mármol de Carrara (Luni) |
| Dimensiones | Unos 29,6 m la columna (100 pies romanos); unos 40 m con el pedestal |
| Ubicación | Piazza Colonna, Roma |

Clasificación de la Columna de Marco Aurelio
La Columna de Marco Aurelio es un monumento conmemorativo romano de la época antonina, decorado con un relieve histórico continuo que asciende en espiral por el fuste. Su construcción comenzó probablemente tras la muerte del emperador, en el 180 d. C., o poco antes, para celebrar sus victorias, y estaba terminada hacia el 193 d. C.: una inscripción de ese año menciona a Adrasto, un liberto encargado de su custodia, que pidió permiso para construirse una casa junto a ella. Se levantaba en el norte del Campo de Marte, junto a la vía Flaminia, probablemente cerca del templo dedicado al emperador divinizado.
El monumento imita deliberadamente la Columna de Trajano (113 d. C.): tiene la misma altura de cien pies romanos para la columna, una escalera interior de caracol iluminada por pequeñas ventanas y una banda esculpida que gira alrededor del fuste. En la Edad Media se la confundió con la de Antonino Pío, de ahí el nombre de Columna Antonina. En 1589 el papa Sixto V encargó a Domenico Fontana su restauración: se rehízo el pedestal, se perdieron sus relieves originales y se colocó en lo alto la estatua de bronce de san Pablo que hoy la corona.
Análisis formal
La columna está formada por bloques de mármol superpuestos, tallados una vez montados. El relieve da unas veintiuna vueltas al fuste, menos que las veintitrés de la Columna de Trajano, de modo que cada banda es más alta y las figuras resultan más grandes y fáciles de leer desde el suelo. La narración se divide en dos partes, separadas por una Victoria que escribe sobre un escudo, igual que en el modelo trajaneo: abajo, las campañas contra los germanos (marcomanos y cuados) y, arriba, las dirigidas contra los sármatas, en las guerras marcomanas que ocuparon a Marco Aurelio desde finales de la década del 160 hasta su muerte.
La diferencia principal con la Columna de Trajano está en la talla. El relieve es mucho más profundo: el escultor usa el trépano para abrir surcos que crean fuertes contrastes de luz y sombra, y las figuras se recortan casi como siluetas sobre un fondo oscuro. Los cuerpos son rígidos, las cabezas grandes en proporción al cuerpo y los gestos exagerados, para que se entiendan a distancia. Abundan las composiciones frontales y simétricas: el emperador aparece muchas veces de frente, en el centro, rodeado por sus soldados, que lo miran como a un ser superior. El paisaje y los detalles técnicos (campamentos, puentes, fortificaciones), tan cuidados en la columna de Trajano, se reducen al mínimo.

La escena más famosa es el milagro de la lluvia. Según el historiador Dion Casio, el ejército romano, rodeado por los cuados y sin agua bajo un calor sofocante, se salvó gracias a una tormenta repentina que les dio de beber mientras los rayos caían sobre el enemigo. El relieve personifica la tormenta en un gigantesco dios alado y barbudo, con los brazos extendidos, de cuyo cuerpo cae el agua en largas cortinas sobre los soldados, mientras a su lado los bárbaros y sus caballos yacen arrastrados por la corriente. Poco antes aparece otro prodigio, el del rayo que destruye una máquina de asedio enemiga. Más tarde, los autores cristianos atribuyeron la lluvia a las oraciones de los soldados cristianos de la legión XII Fulminata.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Marco Aurelio (161-180 d. C.) gobernó en un momento de cambio. Tras la época de prosperidad de Trajano y Adriano, el Imperio sufrió la llamada peste antonina y la presión de los pueblos germanos y sármatas sobre la frontera del Danubio, que llegaron a invadir el norte de Italia. El emperador pasó buena parte de su reinado en campaña, donde escribió sus Meditaciones. La columna se terminó ya bajo Cómodo o en los primeros años de Septimio Severo, cuando la confianza clásica en el orden del mundo empezaba a quebrarse. Por eso Ranuccio Bianchi Bandinelli vio en ella el inicio de la crisis del arte clásico y un anuncio del arte tardorromano.
Función y significado
Como la de Trajano, la columna tenía varias funciones:
- Conmemoración militar: celebraba las victorias de Marco Aurelio sobre germanos y sármatas, por las que había celebrado un triunfo en el 176 d. C.
- Propaganda imperial: presentaba al emperador como jefe providente, siempre en el centro de la acción, que arenga, sacrifica y recibe la sumisión de los vencidos.
- Legitimación religiosa: los milagros de la lluvia y del rayo mostraban que los dioses protegían al emperador y a su ejército.
- Memoria dinástica: el monumento, coronado por una estatua del emperador hoy perdida, honraba al soberano divinizado y servía a su hijo Cómodo para reforzar su propio poder.
Rasgos del estilo
El relieve histórico romano nació para narrar acontecimientos concretos con fines políticos, y alcanzó su madurez en el Ara Pacis y en la Columna de Trajano, donde la claridad narrativa convive con el naturalismo heredado de Grecia. La Columna de Marco Aurelio conserva ese esquema, pero lo transforma: sacrifica la proporción y el espacio realista a la expresión. Las figuras se alinean en planos, los gestos se repiten como fórmulas, el emperador se muestra frontal y jerárquico y el claroscuro del trépano sustituye al modelado suave. Es un lenguaje anticlásico que prefiere comunicar con fuerza antes que imitar la naturaleza.
El cambio afecta también al tono. Si la Columna de Trajano insistía en el orden del ejército, en la construcción de campamentos y en la clemencia hacia los vencidos, aquí dominan el dramatismo y la crueldad: aldeas incendiadas, prisioneros decapitados, mujeres y niños arrastrados por los soldados. Los bárbaros ya no son enemigos dignos, sino víctimas de una violencia que el relieve no oculta. Esta intensidad emocional, que algunos relacionan con la angustia de una época de guerras y epidemias, abre el camino hacia la abstracción y la frontalidad del arte de los tetrarcas y del Arco de Constantino.
Obras relacionadas
El modelo directo es la Columna de Trajano, y el mismo emperador protagoniza el retrato ecuestre de Marco Aurelio del Capitolio. Para seguir la evolución del relieve histórico conviene comparar los relieves del Ara Pacis, los del Arco de Tito y, ya en la Antigüedad tardía, los del Arco de Constantino, que reutiliza paneles del propio Marco Aurelio.
Conclusión
La Columna de Marco Aurelio repite la fórmula de la Columna de Trajano, pero la cuenta con otra voz. Su relieve profundo, sus figuras rígidas y frontales, el claroscuro del trépano y escenas como el milagro de la lluvia muestran un arte más expresivo y menos clásico, al servicio de la exaltación del emperador. Por eso es una pieza clave para entender el paso del relieve clásico al arte tardorromano.
Preguntas frecuentes sobre la Columna de Marco Aurelio
¿Qué representa la Columna de Marco Aurelio?
Las guerras marcomanas de Marco Aurelio contra germanos (marcomanos y cuados) y sármatas en la frontera del Danubio, narradas en un relieve continuo en espiral.
¿Cuándo se hizo la Columna de Marco Aurelio?
Entre el 180 d. C., aproximadamente, y el 193 d. C., fecha en la que una inscripción ya la menciona como terminada.
¿En qué se diferencia de la Columna de Trajano?
Tiene menos vueltas y figuras más grandes, un relieve más profundo con fuerte claroscuro, composiciones frontales, gestos exagerados y escenas más violentas: es un relieve más expresivo y anticlásico.
¿Qué es el milagro de la lluvia?
Una tormenta repentina que, según Dion Casio, salvó al ejército romano rodeado por los cuados y sin agua. El relieve la representa como un gigantesco dios alado del que cae la lluvia.
¿Por qué tiene una estatua de san Pablo?
Porque en 1589 el papa Sixto V encargó a Domenico Fontana su restauración y mandó colocar en lo alto una estatua de bronce de san Pablo, en lugar de la del emperador, perdida hacía siglos.
Bibliografía
Beckmann, M. (2011). The Column of Marcus Aurelius: The Genesis and Meaning of a Roman Imperial Monument. Chapel Hill: University of North Carolina Press.
Bianchi Bandinelli, R. (1970). Roma. La fine dell’arte antica. Milán: Rizzoli.
Caprino, C., Colini, A. M., Gatti, G., Pallottino, M. y Romanelli, P. (1955). La colonna di Marco Aurelio. Roma: L’Erma di Bretschneider.
Kleiner, D. E. E. (1992). Roman Sculpture. New Haven: Yale University Press.
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