Quien entra hoy en la Basílica de San Juan de Letrán ve una gran iglesia barroca, con pilares blancos, estatuas colosales de apóstoles y un techo dorado de casetones. Sin embargo, bajo esa apariencia se esconde la primera gran basílica cristiana de Roma, fundada por el emperador Constantino poco después del año 312 y catedral del obispo de Roma desde entonces. ¿Cómo era aquel edificio original y qué queda de él tras la reforma de Borromini? Lo explicamos en este comentario completo.
Ficha técnica
| Obra | Basílica de San Juan de Letrán (Archibasílica del Santísimo Salvador y de los santos Juan Bautista y Juan Evangelista) |
| Promotor | Emperador Constantino |
| Cronología | Iniciada hacia 313 d. C.; reformada por Borromini en 1646-1650 |
| Estilo | Arquitectura paleocristiana (fundación); interior actual barroco |
| Tipología | Basílica de cinco naves con ábside |
| Materiales | Ladrillo, columnas de granito rojo y de verde antico reutilizadas, cubierta de madera |
| Función | Catedral de Roma, sede del papa como obispo de la ciudad |
| Ubicación | Plaza de San Juan de Letrán, Roma |

Clasificación de la Basílica de San Juan de Letrán
La Basílica de San Juan de Letrán es la verdadera fundación constantiniana de Roma y la primera de las grandes basílicas cristianas de la ciudad. Constantino la mandó levantar tras su victoria sobre Majencio en el puente Milvio (312), sobre terrenos imperiales del Laterano: allí estaban el antiguo palacio de la familia de los Laterani y el cuartel de la guardia a caballo de Majencio (los Castra Nova de los equites singulares), que fue arrasado. Las obras empezaron hacia el 313 y se dedicó a Cristo Salvador; las advocaciones de los dos santos Juanes se añadieron en la Edad Media.
A diferencia de San Pedro o San Pablo Extramuros, no se construyó sobre la tumba de un mártir, sino como catedral del obispo de Roma, junto a su residencia, el Patriarchium. Por eso conserva el título de «madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo». Sin embargo, del edificio paleocristiano apenas queda nada visible: terremotos, incendios y sucesivas reconstrucciones culminaron en la reforma barroca de Francesco Borromini (1646-1650), encargada por Inocencio X para el jubileo de 1650.
Análisis formal
La basílica constantiniana tenía planta basilical de cinco naves: una nave central alta, iluminada por ventanas en la parte superior de los muros (el claristorio), y dos naves laterales a cada lado, más bajas. La nave central se separaba de las laterales interiores por columnas de granito rojo, y entre las naves laterales había columnas de verde antico sobre pedestales. Todas eran spolia, es decir, fustes reutilizados de edificios romanos. La cubierta era de madera, con armadura vista, y al fondo, orientado al oeste, se abría un ábside semicircular donde se situaba la cátedra del obispo. Las excavaciones y los estudios de Krautheimer mostraron que no tenía un transepto continuo como el de San Pedro, sino dos alas bajas al final de las naves exteriores, a ambos lados del ábside. Ante el presbiterio, según el Liber Pontificalis, Constantino donó el fastigium, una estructura revestida de plata con estatuas de Cristo y los apóstoles.
Este esquema es el de la basílica paleocristiana entendida como templo camino: el fiel avanzaba en línea recta por el eje longitudinal, desde la entrada hasta el ábside, donde se celebraba la eucaristía. En las grandes basílicas romanas el recorrido empezaba en un atrio porticado con fuente y seguía por el nártex, el pórtico de entrada; las naves conducían al arco triunfal, que enmarcaba el ábside, y en las basílicas de mártires, como San Pedro, a un transepto y a la confessio, la cripta abierta sobre la tumba del santo. En Letrán, sin tumba que venerar, todo el énfasis recaía en el altar y en la cátedra episcopal.

Borromini respetó la planta de cinco naves y la cubierta plana de la nave central (el techo de casetones es del siglo XVI), pero transformó por completo el alzado. Las columnas de la nave, ya debilitadas y en parte reforzadas con ladrillo, quedaron embutidas en grandes pilares, que se alternan con arcos y llevan hornacinas. En esas hornacinas se colocaron a comienzos del siglo XVIII las estatuas colosales de los apóstoles, y cada una está flanqueada por columnas de verde antico que proceden de la basílica constantiniana. Lo que sobrevive del edificio paleocristiano es, por tanto, la planta, los cimientos, buena parte de los fustes antiguos (ocultos o reutilizados) y algunos elementos aislados.
El más llamativo son las puertas de bronce de la entrada central. No son cristianas, sino romanas: pertenecían a la Curia Julia, la sede del Senado en el Foro, y fueron trasladadas a Letrán por orden del papa Alejandro VII en el siglo XVII, cuando se añadió una franja con estrellas (emblema de su familia, los Chigi) para adaptarlas al nuevo vano.

Comentario: contexto, función y estilo
Contexto histórico y artístico
Con el Edicto de Milán (313), el cristianismo pasó de religión perseguida a religión tolerada y protegida por el emperador. Es el momento de la llamada Iglesia triunfante: el culto sale de las casas particulares y de las catacumbas y necesita grandes edificios públicos. Constantino financió en Roma varias basílicas, pero Letrán fue la primera y la única dentro de las murallas, aunque en una zona periférica, lejos del Foro y de los templos de la aristocracia todavía pagana. Junto a ella se levantó el baptisterio, de planta centralizada, donde se bautizaban los nuevos fieles.
Función y significado
La basílica tenía varias funciones, unas religiosas y otras políticas:
- Catedral: era la iglesia del obispo de Roma, con su cátedra en el ábside, y el lugar de la liturgia episcopal.
- Congregación: su enorme espacio acogía a la comunidad cristiana de la ciudad, que crecía con rapidez tras la tolerancia.
- Patronazgo imperial: los materiales lujosos y las donaciones de Constantino presentaban al emperador como protector de la Iglesia.
- Modelo arquitectónico: fijó el tipo de basílica cristiana, con naves, ábside y eje longitudinal, que se repitió en Roma y en todo el Imperio.
Rasgos del estilo
La arquitectura paleocristiana no inventó un tipo nuevo: adaptó la basílica civil romana, un edificio de reunión y de justicia, al culto cristiano, porque el templo pagano, pensado para guardar la imagen del dios y no para acoger a los fieles, no servía. La Basílica de San Juan de Letrán fue el primer ejemplo monumental de esa adaptación. Sus cinco naves, la jerarquía entre la nave central alta y las laterales bajas, el ábside y el recorrido longitudinal hacia el altar definieron un espacio pensado para conducir a la comunidad hacia el lugar sagrado. La construcción era sencilla y rápida: muros de ladrillo, cubierta de madera y columnas reutilizadas.
Esa sencillez exterior contrastaba con la riqueza interior, otro rasgo propio de la estética tardorromana: el exterior desnudo y el interior cubierto de mármoles, oro, plata y luz. El uso de spolia no era solo una cuestión de ahorro, sino también de prestigio, porque los fustes de granito y de verde antico procedían de los mejores edificios de Roma. Paradójicamente, la propia historia del monumento ilustra ese gusto por la reutilización: Borromini guardó las columnas dentro de sus pilares y Alejandro VII trajo las puertas de la Curia, de modo que la basílica actual sigue siendo, en cierto modo, un gran depósito de piezas antiguas.
Obras relacionadas
Junto a la basílica se conserva el Baptisterio de San Juan de Letrán. El modelo de basílica de mártir, con transepto y confessio, es la basílica paleocristiana de San Pedro del Vaticano, y las otras grandes basílicas romanas son San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor. Una basílica del siglo V mucho mejor conservada es Santa Sabina, con su famosa puerta de madera.
Conclusión
La Basílica de San Juan de Letrán es la primera gran iglesia del cristianismo oficial y la catedral de Roma. Su planta de cinco naves con ábside, construida con columnas reutilizadas y cubierta de madera, fijó el modelo de la basílica paleocristiana como camino hacia el altar. Aunque la reforma barroca de Borromini ocultó casi todo el edificio original, la planta, los fustes antiguos embutidos en los pilares y las columnas de verde antico de las hornacinas siguen recordando la fundación de Constantino.
Preguntas frecuentes sobre la Basílica de San Juan de Letrán
¿Quién fundó la Basílica de San Juan de Letrán?
El emperador Constantino, que empezó a construirla hacia el 313, tras su victoria sobre Majencio, en terrenos imperiales del Laterano.
¿Por qué es la catedral de Roma?
Porque se construyó como iglesia del obispo de Roma, junto a su residencia. Por eso es la catedral del papa, y no San Pedro del Vaticano.
¿Cómo era la planta original?
Basilical, de cinco naves separadas por columnas reutilizadas, con nave central más alta, cubierta de madera y un ábside al fondo.
¿Qué hizo Borromini en la basílica?
Entre 1646 y 1650 mantuvo la planta de cinco naves, pero embutió las columnas antiguas en grandes pilares con hornacinas y dio al interior su aspecto barroco.
¿Qué queda de la basílica paleocristiana?
La planta, los cimientos, columnas antiguas ocultas en los pilares y las de verde antico de las hornacinas. Las puertas de bronce proceden de la Curia del Foro.
Bibliografía
Bosman, L., Haynes, I. y Liverani, P. (eds.) (2020). The Basilica of Saint John Lateran to 1600. Cambridge: Cambridge University Press.
Krautheimer, R. (1965). Early Christian and Byzantine Architecture. Harmondsworth: Penguin Books.
Krautheimer, R., Corbett, S. y Frazer, A. K. (1977). Corpus Basilicarum Christianarum Romae, vol. V. Ciudad del Vaticano: Pontificio Istituto di Archeologia Cristiana.
Krautheimer, R. (1980). Rome: Profile of a City, 312-1308. Princeton: Princeton University Press.
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