Portada de Souillac. Comentario

En la iglesia de Santa María de Souillac, un profeta parece bailar sobre la piedra: es Isaías, con las piernas cruzadas, el cuerpo torcido y la barba al viento, mientras a su lado un pilar entero se cubre de monstruos que se devoran unos a otros. La portada de Souillac es uno de los conjuntos más inquietantes y expresivos de la escultura románica francesa, aunque hoy no está en la fachada, sino en el muro interior de los pies del templo. ¿Qué cuentan sus relieves y por qué se considera una prolongación del taller de Moissac? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraPortada de la abadía de Santa María de Souillac: relieve del profeta Isaías, relieve de Teófilo y pilar esculpido (trumeau)
AutorAnónimo; taller relacionado con el de Moissac
CronologíaHacia 1120-1140 (datación tradicional, hoy discutida)
EstiloRománico pleno, escuela de Languedoc
MaterialPiedra caliza tallada en relieve
TipologíaRelieves de portada y pilar historiado, remontados en el siglo XVII
UbicaciónContrafachada (muro oeste interior) de la abacial de Santa María, Souillac (Lot, Francia)
Portada de Souillac: relieve de Teófilo sobre la puerta, el profeta Isaías en la jamba y el trumeau esculpido, en el muro interior de la abacial
Conjunto de la portada de Souillac en la contrafachada de la abacial de Santa María, Souillac. Foto: Benjamin Smith, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de la portada de Souillac

La portada de Souillac pertenece a la escuela románica de Languedoc y se suele fechar entre 1120 y 1140, poco después de la portada de Moissac y en los mismos años que la de Beaulieu-sur-Dordogne. Souillac era un monasterio benedictino situado junto al río Dordoña, en el norte del Quercy, y su iglesia, cubierta con una serie de cúpulas sobre pechinas, es también un ejemplo notable del románico aquitano. Como la cronología de Moissac se ha adelantado en estudios recientes, la de Souillac podría adelantarse también, por lo que conviene tomar estas fechas con prudencia.

Lo que hoy vemos no es una portada intacta, sino un conjunto de piezas recolocadas. La abadía sufrió graves daños en las guerras de religión del siglo XVI, y en el siglo XVII, al reconstruir los pies de la iglesia, los relieves se montaron en el muro interior de la fachada. Durante mucho tiempo se pensó que procedían de una portada exterior, pero las excavaciones iniciadas en 1948 y los estudios posteriores han llevado a muchos investigadores a pensar que nunca estuvieron a la intemperie y que decoraban el interior de un pórtico o torre porche. Esta duda explica que la disposición actual no sea necesariamente la original.

Análisis formal

La figura más célebre es el profeta Isaías, en relieve sobre una de las jambas de la puerta, junto a otra figura que una inscripción identifica como José, aunque algunos autores han propuesto leerla como el profeta Oseas. Isaías aparece de cuerpo entero, muy alargado, con las piernas cruzadas, el torso girado y la cabeza vuelta en sentido contrario, mientras sostiene una filacteria desplegada. Su cuerpo forma una línea quebrada, en zigzag, que transmite una energía casi de danza. Los pliegues del manto se resuelven en finas líneas paralelas y en bordes ondulados que se abren como alas, y las barbas y cabellos caen en mechones muy dibujados. El relieve es plano, pero el movimiento de la silueta le da una vida extraordinaria.

Portada de Souillac, relieve del profeta Isaías con las piernas cruzadas y el cuerpo en zigzag sosteniendo una filacteria
El profeta Isaías. Foto: Benjamin Smith, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

El pilar esculpido, o trumeau, es la otra gran pieza del conjunto. Su cara principal está cubierta por una maraña de animales fantásticos entrelazados en aspas: leones, aves y grifos que se muerden y se devoran, y en lo alto un hombre atrapado por una bestia. La composición, en pisos superpuestos, se adapta con rigor a la forma alargada del soporte, siguiendo la ley de adaptación al marco. En una de sus caras laterales se representa el sacrificio de Isaac, con el ángel que detiene la mano de Abraham, un tema poco frecuente en la escultura monumental románica; en la otra aparecen figuras humanas enlazadas.

Portada de Souillac, trumeau cubierto de animales fantásticos entrelazados que se devoran unos a otros
Cara principal del trumeau, con bestias entrelazadas. Foto: Benjamin Smith, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Sobre la puerta se dispone un gran relieve con la leyenda de Teófilo, el clérigo que vendió su alma al diablo y fue salvado por la Virgen. Se narra en varias escenas: el pacto con el demonio, sellado con un gesto semejante al homenaje feudal, el arrepentimiento y la aparición de la Virgen, que desciende entre ángeles para recuperar el documento del pacto. A los lados, sentados, presiden la escena san Pedro y un santo monje, identificado tradicionalmente con san Benito. Es la única versión monumental conocida de esta leyenda en el siglo XII.

Portada de Souillac, relieve de la leyenda de Teófilo con la Virgen, san Pedro y un santo monje a los lados
Relieve de la leyenda de Teófilo, sobre la puerta. Foto: Benjamin Smith, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

A comienzos del siglo XII, el suroeste de Francia vivió un extraordinario florecimiento de la escultura monumental, impulsado por la reforma monástica, la influencia de Cluny y el paso de los caminos de peregrinación hacia Santiago. Moissac, abadía cluniacense, creó un modelo de portada con tímpano apocalíptico, trumeau decorado y figuras alargadas que se difundió por la región. Souillac, Beaulieu y otras iglesias del Quercy y del Lemosín recogieron ese lenguaje. Algunos estudios recientes relacionan además el relieve de Teófilo con los debates de la época sobre la simonía y la investidura de cargos eclesiásticos, es decir, con la compraventa de dignidades de la Iglesia que la reforma gregoriana combatía.

Función y significado

Los relieves de Souillac combinan varios mensajes dirigidos a monjes y fieles:

  • Anuncio de la Encarnación: Isaías, el profeta que anunció que una virgen concebiría, y José, esposo de María, encajan en una iglesia dedicada a la Virgen.
  • Intercesión de María: la leyenda de Teófilo muestra que la Virgen puede salvar incluso al pecador que ha pactado con el diablo, si se arrepiente.
  • Lucha contra el mal: las bestias que se devoran en el trumeau evocan el caos y la violencia del pecado, frente a los que se alza el mensaje de salvación.
  • Obediencia y sacrificio: el sacrificio de Isaac, prefiguración del de Cristo, propone un modelo de fe y de entrega a Dios.

Rasgos del estilo

La escultura románica está sometida a la arquitectura y tiene una finalidad didáctica: las figuras se adaptan al marco, renuncian al naturalismo y se organizan según un programa teológico. La portada de Souillac cumple esas normas en el trumeau, donde los animales se retuercen para llenar por completo el pilar, y en el relieve de Teófilo, ordenado en escenas y con la jerarquía de tamaños que agranda a los santos y a la Virgen. Pero dentro de esas reglas el taller desarrolla con gran libertad los rasgos de la escuela de Languedoc: figuras muy alargadas, piernas cruzadas, actitudes en movimiento y paños de bordes ondulantes.

El Isaías es el mejor ejemplo de esa tensión. Su cuerpo no obedece a la anatomía, sino a un ritmo lineal que lo dobla en zigzag, y su expresividad nace de la línea y no del volumen, como en los profetas y apóstoles de Moissac, de los que deriva directamente. Esta búsqueda del movimiento y del dramatismo, sin abandonar la estilización ni la frontalidad del relieve, es lo que distingue la escultura languedociana de la de otras escuelas, más serenas y clásicas, como la provenzal.

Obras relacionadas

El modelo directo de Souillac es la portada de Moissac, con su tímpano apocalíptico y su trumeau de leones cruzados. En la misma escuela de Languedoc se sitúa el tímpano del Juicio Final de Conques, y en Borgoña, con otro lenguaje, el tímpano del Juicio Final de Autun. Las figuras de profetas tienen su culminación en el Pórtico de la Gloria, donde Isaías reaparece como columna estatua.

Conclusión

La portada de Souillac es una de las obras más originales de la escultura románica de Languedoc. Aunque sus relieves se remontaron en el siglo XVII y su disposición primitiva es incierta, conservan una fuerza expresiva excepcional: el profeta Isaías, alargado y en movimiento, el trumeau poblado de bestias entrelazadas y la narración de la leyenda de Teófilo muestran cómo los escultores del Quercy, herederos de Moissac, convirtieron la piedra en un vehículo de enseñanza religiosa y, a la vez, en un arte de gran libertad formal.

Preguntas frecuentes sobre la portada de Souillac

¿Dónde está la portada de Souillac?

En el muro interior de los pies de la antigua abacial de Santa María de Souillac (Lot, Francia), donde sus relieves se remontaron en el siglo XVII.

¿Qué representa el relieve de Isaías de Souillac?

Al profeta Isaías de cuerpo entero, muy alargado, con las piernas cruzadas y el cuerpo en zigzag, sosteniendo una filacteria. Es una de las figuras más expresivas del románico.

¿Qué hay en el trumeau de Souillac?

Animales fantásticos entrelazados que se devoran unos a otros en la cara principal, el sacrificio de Isaac en una cara lateral y figuras humanas enlazadas en la otra.

¿Qué cuenta el relieve de Teófilo?

La leyenda del clérigo Teófilo, que vendió su alma al diablo y fue salvado por la Virgen tras arrepentirse, con san Pedro y un santo monje a los lados.

¿Qué relación tiene Souillac con Moissac?

Souillac pertenece a la escuela de Languedoc y deriva del taller de Moissac, del que toma las figuras alargadas, las piernas cruzadas y el trumeau decorado con animales.

Bibliografía

Durliat, M. (1990). La sculpture romane de la route de Saint-Jacques: de Conques à Compostelle. Mont-de-Marsan: Comité d’études sur l’histoire et l’art de la Gascogne.

Focillon, H. (1931). L’art des sculpteurs romans: recherches sur l’histoire des formes. París: Ernest Leroux.

Porter, A. K. (1923). Romanesque Sculpture of the Pilgrimage Roads. Boston: Marshall Jones.

Schapiro, M. (1977). Romanesque Art. Nueva York: George Braziller.


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