Termas de Diocleciano. Comentario

Las termas de Diocleciano fueron las mayores termas de la antigua Roma: su recinto ocupaba unas trece hectáreas y en ellas podían bañarse a la vez unas tres mil personas. Lo sorprendente es que una parte importante sigue en pie, porque Miguel Ángel convirtió su gran sala central en una iglesia. ¿Cómo funcionaban unas termas imperiales y por qué el emperador regalaba al pueblo edificios tan colosales? Lo explicamos en este comentario completo.

Ficha técnica

ObraTermas de Diocleciano (Thermae Diocletiani)
PromotorMaximiano, en honor de Diocleciano
Cronología298-306 d. C.
EstiloArquitectura romana del Bajo Imperio (Tetrarquía)
MaterialesHormigón (opus caementicium) revestido de ladrillo; columnas y revestimientos de mármol y granito
DimensionesRecinto de unos 376 × 361 m
CapacidadUnos 3.000 bañistas a la vez
UbicaciónRoma, entre los montes Viminal y Quirinal
Termas de Diocleciano en Roma: muros de ladrillo del antiguo caldarium, hoy fachada de Santa Maria degli Angeli, con grandes ventanales
Restos de las termas de Diocleciano, hoy entrada de Santa Maria degli Angeli, Roma. Foto: Jordiferrer, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Clasificación de las termas de Diocleciano

Las termas de Diocleciano son un edificio público de la arquitectura romana del Bajo Imperio. Las mandó construir en Roma Maximiano, coemperador de Occidente, a partir del 298 d. C., en honor de Diocleciano, y se terminaron hacia el 305-306, poco después de que ambos abdicaran. Su inscripción dedicatoria, conservada en parte, recoge el nombre de los emperadores de la Tetrarquía. No se conoce el nombre del arquitecto.

Pertenecen al tipo de las grandes termas imperiales, que en Roma iniciaron Nerón y Tito y alcanzaron su forma canónica con Trajano y Caracalla. Las de Diocleciano fueron las mayores de todas. Tras la Antigüedad quedaron en ruinas, pero sus restos se reutilizaron: la iglesia de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, la cartuja anexa, hoy sede del Museo Nacional Romano, y la gran exedra, cuyo trazado conserva la actual plaza de la República.

Análisis formal

El conjunto se organiza en un gran recinto rectangular, cerrado por un muro en el que se abrían tiendas, bibliotecas y salas. En el lado opuesto a la entrada, el muro formaba una gran exedra semicircular, probablemente con gradas para espectáculos o reuniones. Entre el muro y el edificio principal se extendían jardines y espacios abiertos para el paseo.

El edificio de los baños, en el centro, sigue una planta simétrica respecto a un eje principal. A lo largo de ese eje se suceden las salas del recorrido del baño: la natatio, gran piscina al aire libre; el frigidarium, sala de agua fría y núcleo del conjunto; el tepidarium, sala templada, y el caldarium, sala caliente orientada al suroeste para aprovechar el sol de la tarde. A ambos lados del eje se repiten, como en un espejo, los vestuarios (apodyteria), las palestras para el ejercicio y otras salas. Así, los bañistas podían hacer el recorrido por cualquiera de las dos mitades y reunirse en las grandes salas centrales.

Termas de Diocleciano: planta según Lanciani con el recinto, la natatio, el frigidarium, el tepidarium, el caldarium, las palestras y la exedra
Planta de las termas de Diocleciano según Rodolfo Lanciani. Imagen: dominio público, Wikimedia Commons.

Técnicamente, el edificio se construyó con hormigón revestido de ladrillo, lo que permitió cubrir salas enormes con bóvedas y cúpulas. El frigidarium era una gran nave cubierta por tres bóvedas de arista que descansaban sobre ocho colosales columnas de granito, las mismas que hoy se ven en la iglesia. Las salas se iluminaban mediante los ventanales termales, grandes vanos semicirculares divididos por dos montantes, que reciben su nombre de estas termas. El interior se revestía de mármoles de colores, mosaicos y estatuas. El agua llegaba por el acueducto Aqua Marcia a una gran cisterna, y las salas calientes se calentaban con el hipocausto, un sistema de aire caliente que circulaba bajo el suelo y por el interior de los muros.

Termas de Diocleciano: columnas romanas de granito y bóvedas del antiguo frigidarium, convertido en Santa Maria degli Angeli
Columnas de granito del antiguo frigidarium en Santa Maria degli Angeli. Foto: Paolo Villa, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Comentario: contexto, función y estilo

Contexto histórico y artístico

En el siglo III el Imperio romano vivió una profunda crisis: guerras civiles, invasiones en las fronteras, inflación y emperadores de reinado muy breve. Diocleciano (284-305) restableció el orden con una profunda reforma. Creó la Tetrarquía, un sistema de gobierno compartido por dos augustos y dos césares, reorganizó las provincias, el ejército y los impuestos, y reforzó el carácter sagrado del emperador. Aunque los tetrarcas residían en otras ciudades, más cercanas a las fronteras, como Milán, Tréveris o Nicomedia, Roma seguía siendo el símbolo del Imperio, y las termas fueron un regalo monumental a su población.

Función y significado

Las termas imperiales eran mucho más que un lugar de baño:

  • Higiene y salud: el recorrido de salas frías, templadas y calientes era una práctica cotidiana para gran parte de la población urbana.
  • Ocio y vida social: los romanos pasaban horas en las termas haciendo ejercicio, conversando, paseando por los jardines o leyendo en las bibliotecas.
  • Generosidad imperial: el acceso era muy barato o gratuito, y el emperador mostraba así su preocupación por el bienestar del pueblo.
  • Propaganda de la Tetrarquía: un edificio de tal tamaño en la antigua capital proclamaba la restauración del poder y de la grandeza de Roma tras la crisis.

Rasgos del estilo

La arquitectura romana se distinguió por su sentido práctico, su capacidad técnica y su gusto por los espacios interiores grandiosos, logrados gracias al hormigón, el arco, la bóveda y la cúpula. En las termas de Diocleciano estos rasgos alcanzan su máxima escala. El hormigón permite cubrir con bóvedas salas de enormes dimensiones, como el frigidarium, y la planta simétrica y axial ordena con claridad un programa muy complejo, en el que cada sala tiene una función y una temperatura distintas. Es una arquitectura pensada desde el espacio interior y desde el recorrido de los usuarios.

A la vez, el edificio muestra los gustos del Bajo Imperio: la tendencia a la monumentalidad colosal, propia de un poder que quería impresionar, y una gran riqueza decorativa en los interiores, mientras los exteriores de ladrillo eran más sobrios. Su influencia fue duradera. La gran sala abovedada sobre columnas inspiró la basílica de Majencio y, siglos después, las iglesias y los edificios públicos del Renacimiento. Los ventanales termales fueron imitados por Palladio y, en el siglo XIX, por las estaciones de ferrocarril y otros edificios de Europa y América.

Obras relacionadas

El modelo de termas imperiales tiene su precedente más completo en las termas de Caracalla. Otros grandes edificios públicos de Roma son el Coliseo y el teatro de Marcelo, y en las provincias destaca el teatro de Mérida.

Conclusión

Las termas de Diocleciano son la culminación de las grandes termas imperiales: una planta simétrica que organiza el recorrido del baño, enormes salas cubiertas con bóvedas de hormigón y una decoración lujosa, al servicio del bienestar del pueblo y del prestigio de la Tetrarquía. Su pervivencia es excepcional: entre 1561 y 1566 Miguel Ángel transformó el frigidarium en la iglesia de Santa Maria degli Angeli, por encargo del papa Pío IV, conservando las columnas y las bóvedas romanas, de modo que todavía hoy se puede recorrer uno de sus grandes espacios interiores.

Preguntas frecuentes sobre las termas de Diocleciano

¿Cuándo se construyeron las termas de Diocleciano?

Entre el 298 y el 306 d. C., por iniciativa de Maximiano y en honor de Diocleciano.

¿Qué salas tenían las termas romanas?

Natatio (piscina), frigidarium (agua fría), tepidarium (sala templada), caldarium (agua caliente), apodyteria (vestuarios) y palestras para el ejercicio.

¿Cuántas personas cabían en las termas de Diocleciano?

Se calcula que unas 3.000 personas podían bañarse a la vez. Fueron las mayores termas de Roma.

¿Qué queda hoy de las termas de Diocleciano?

La iglesia de Santa Maria degli Angeli, hecha por Miguel Ángel en el antiguo frigidarium, varias salas del Museo Nacional Romano y el trazado de la exedra en la plaza de la República.

¿Qué es un ventanal termal?

Un gran vano semicircular dividido por dos montantes verticales, típico de estas termas e imitado después por Palladio y la arquitectura neoclásica.

Bibliografía

Lancaster, L. C. (2005). Concrete Vaulted Construction in Imperial Rome: Innovations in Context. Cambridge: Cambridge University Press.

Nielsen, I. (1990). Thermae et Balnea: The Architecture and Cultural History of Roman Public Baths. Aarhus: Aarhus University Press.

Ward-Perkins, J. B. (1981). Roman Imperial Architecture. Harmondsworth: Penguin.

Yegül, F. (1992). Baths and Bathing in Classical Antiquity. Cambridge (Mass.): MIT Press.


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